- << Nunca te fíes de nadie si eso implica a la persona a la que quieres, por que puede que hasta esa persona esconda el secreto más oscuro >>
Vi como él se aproximaba hacia un pequeño callejón, era mi oportunidad de ir y poder hablar con él. Hacia mucho tiempo que quería. Pero me daba un poco de vergüenza y algo de miedo. Estaba todo realmente oscuro, oscuro de verdad.
Al intentar irme de allí, vi como una mano me agarraba el brazo. Me di la vuelta. Era una amiga.
- ¿Hacia donde vas? - preguntó esta con una ceja alzada y su rostro mostraba interés.
No me gustaba mentirle, era una de las pocas personas que realmente sabia como era, y lo que era. Pero tampoco quería decirle que iba detrás de ese chico tan misterioso que parecía ser una razón por la que, literalmente, hacía que se removiera algo en mi estómago. Así que decidí menear la cabeza y decir:
- Voy a dar una vuelta... - no sé si era una buena excusa pero era lo primero que se me ocurrió.
- Ten cuidado - y con una sonrisa más se fue alejando.
Cogí aire y después de observar a mis alrededores, no lo veía por ningún lado, no sé a donde se fue pero tenia el presentimiento de que estaba cerca. Así que me guié de mi instinto, el cual estaba bastante rallado y fui hacia donde suponía que él iba. Aún no me fiaba de lo que iba a hacer pero empecé a andar, noté como mis pies se movían con lentitud y vi desaparecer todo el ajetreo tras mis espaldas.
Tenía el callejón a unos dos metros, no podía moverme. Algo me decía que estaba cometiendo un error, y otro me decía que me dejase guiar. Una voz, podría ser. La obedecí.
Me adentré en aquel callejón, y como era de costumbre en los callejones, todo estaba oscuro. Tanto que daba miedo.
- ¿Hola? - pregunté al aire, pues ya que era evidente que si había alguien no me iba a contestar.
Solo podía oír el sonido del aire que arremolinaba mi pelo, y el crujido de las hojas a cada paso que daba bajos mis pies.
Pude visualizar algo a lo lejos, me empezaban a temblar las manos, los brazos, y mi piel se erizaba a medida que avanzaba. Mis ojos empezaron a entornar un poco de luz en ese sitio tan oscuro. Aún no podía ver con seguridad lo que había a cuatro metros de donde yo estaba.
De pronto apareció algo, me llevé una mano al pecho y respiraba agitada al poder ver que era solamente un gato. Solamente un gato. No podía sentir mis piernas, temblaban, mis pies no avanzaban, se encajaban. No estaba tranquila después de eso, pero me precipité a darme la vuelta y salir pitando del maldito callejón.
Unos brazos me agarraron y me impulsaron contra el cuerpo, quedando de espaldas a esa persona, quedé inmovilizada, queriendo gritar a los cuatro vientos para que alguien me oyese. Pero era más que imposible.
Me tapó la boca con la mano, mano de hombre. Retrocedimos hasta meternos en el callejón para que nadie pudiese visualizarnos.
Noté como su boca buscaba ansiosa mi cuello, hasta que lo encontró. Respiro agitado una vez más antes de clavarme sus colmillos en mis venas...
"Ten cuidado" " Ten cuidado" "Ten cuidado" ... - Pude oír por mi misma como me maldecía a la vez que gritaba de dolor, y el cuerpo se quedaba inmovilizado antes de dejarme morir. La advertencia hacia que mi mente se hundiese antes de que pudiese golpearme contra el suelo, seca.
+ H.H // HannaHartt // Isabella //
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