- ¿Qué haces Iris? – preguntó enarcando las cejas, mientras que le daba besos por el cuello.
- Relájate.
- Más relajado imposible. ¿Quieres parar Iris? – preguntó y me apretó las muñecas.
- No – entrecerré los ojos y me dispuse de nuevo a besarlo. ¿Qué coño me pasaba? No quería parar. No podía parar. Pero no sé si debía seguir… pero en ese momento me daba igual.
- ¿Por qué haces esto? – preguntó.
No le respondí, seguí dándole besos por el cuello, y volví a besarlo de nuevo, ansiosa de más. Empecé a besarle sin poder parar, me faltaba respiración y no podía parar. Había algo que recorría mi cuerpo y hacía que me estremeciese. Es como si él tuviese efecto sobre mí. Empezaba a enloquecer, me quité la camiseta que él me dio para dormirme, y la tiré al suelo.
El me miró con cara de preocupación y me volvió a agarrar.
- ¿Qué? – pregunté renegada.
- ¿Qué? – dijo obviándome – ¿Qué coño te pasa?
- Nada. ¿Me dejas que pueda seguir, o prefieres a tus chicas modelos?
- Esto no tiene nada que ver con ellas...
- A pues entonces déjame que siga. – me quitó las manos de encima, entrecerré los ojos y volví a besarle.
Esta vez pedía un poco más, así que apreté mis manos contra su cuerpo y empecé a besarle su torso. Le cogí las manos y se las llevé al cerrojo de mi sujetador, mientras yo seguía enredada en su cuerpo. Él me lo abrió con mucha facilidad, por experiencia supongo. Me lo quité y lo tiré al suelo.
- Tienes que enseñarme – le susurré al oído, el rió.
Así que agarró mi cuerpo y nos dimos la vuelta. Así me quedé debajo de él.
- ¿Estás segura? – preguntó.
- ¿Y tú eres mujeriego? – pregunté sonriéndole.
- No quiero hacerte daño, vale?
- Hum… vale – dije y empecé a quitarle los calzoncillos con las manos, hasta que pude tirarlos al suelo.
Por lo pronto no podía mirar lo que había tenido ocultado bajo los calzoncillos así que subí de nuevo encima de él y pude notar como su cosa se empezaba a subir. Yo ya lo había provocado y tenía que acabarlo.
Volvimos a darnos la vuelta, empezó a besarme por el cuello acabando en mis pechos donde empezó a quitarme las bragas y después volvió a mí dándome besos lentos por encima de mi ombligo hasta que acabó a la altura de mi cara y pude visualizar que ya empezábamos.
Me miró una vez más, asentí. Puso cada brazo al lado de mi cabeza y pude notar como penetro porque empecé a gritar. ¡Joder! y a esto lo llamaban placer? Vi que estaba preocupado y bajo la velocidad, por una forma así de decirlo. Aún así no era muy agradable… y eso él lo notaba así que me beso, no se porque pero me calmo bastante, tanto que empecé a enloquecerme, empuje su cuerpo más contra el mío, hice que él se estremeciese y que todo fuese más rápido. Tan rápido que caímos demasiado cansados y sudando; sin decirnos nada más, nos quedamos dormidos.
--- Este es un especial corto ---
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