- Tú por allí, yo por aquí. - dije
- ¿Eso qué significa? - preguntó
- Que tú elijas un lado y yo otro.
- Me quedó el de la derecha.
- Yo siempre duermo ahí.
- Bueno pues venga, tú en la derecha.
- NO!
- ¿Ahora qué?
- Está al lado de la puerta, no quiero ahí.
- ¿Y qué tiene que ver que esté al lado de la puerta?
- Que si entra alguien me tiene a saco para matarme.
- Pero..? Bueno da igual, venga yo en la derecha.
- NO NO
- ¿Qué te pasa ahora? – dijo suspirando.
- Que yo siempre duermo en la derecha..
- Pero dices que te van a matar – dijo arrugando la frente
- Pero si duermo en el lado izquierdo puedes matarme tú y ni se darían cuenta..
- ¿No crees que estas delirando un poco?
- No si puedo perder mi vida.
- ¿Qué vida? ¿De qué demonios hablas? Estoy por irme al sillón.
- Pero si no querías ir al sillón.
- Ya, pero por el camino que vamos no es mucho peor.
- ¿Mi compañía no es buena?
- Tú compañía es rara.
- Oh, yo también te aprecio – dije irónicamente.
- Lo sé. ¿Has decidido un lado o… tengo que irme al sillón a dormir?
- ¿Y no barajeas la carta de irte a tu casa? – pregunté.
- ¿Quieres que me vaya? – preguntó alzando una ceja.
- No, pero si la barajeas?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque es de noche, eres bien rara y que podría pasar contigo aquí sola...
- ¿Y si me matan? ¿No te preocuparía o que?
- No. Das mas miedo que los asesinos. Ellos te tienen miedo. – dijo entonando la voz.
- Já, já. Que gracioso eres, me parto contigo – el rió.
- ¿Lado o sillón?
- Elijo el izquierdo.
- Buena elección.
- ¿Por qué buena? – pregunté entrecerrando los ojos.
- Es como un bien, vale, de acuerdo. Es un decir, Iris. ¿Quieres tranquilizarte de una vez?
- Imposible.
- ¿No prefieres que me vaya?
- Osea que quieres irte?
- ¡DIOS! Olvídalo, acuéstate. – dijo.
- Antes me tengo que ir a poner el pijama… - asintió y se fue a hablar por teléfono.
¿Dónde había metido el pijama?, oh bien, no me olvidé de nada, salvo de algún pijama… ¿Se supone que me tenía que dormir con la ropa? No quedaba otra.
- Puedes pasar. – grité, y él pasó.
- ¿Y el pijama? – preguntó alzando las cejas - ¿Vas a hacer un striptis quitándote la ropa? – pregunto sonriendo.
- En tus sueños, sí. En la realidad, nunca.
- Oh. Me ha dolido. No pasa nada que te pongas el pijama, no te voy a hacer nada, Iris.
- Lo sé.
- ¿Entonces?
- No tengo pijama. Se me olvidó. – me senté en la cama.
Se encogió de hombros y empezó a quitarse la camiseta.
- ¿QUÉ HACES? – pregunté tapándome los ojos. – Sabía que no podía confiar en ti – dije abriendo dos dedos para poder verle un poco. El enarcó las cejas.
- ¿Qué? ¿Pretendes que me duerma con ropa? – preguntó, ahora quitándose los pantalones.
- ¡DIOS! ¿TENDRÁS PIJAMA O ALGO NO?
- Claro. Es que cada vez que voy de visita, voy llevando mi pijama a todos lados… - dijo irónicamente y riéndose.
- Mierda. ¿Cómo pretendes que duerma contigo así? – pregunté quitando mi cara mientras él se acostaba a mi lado.
- Toma – me tiro algo, pude tocar y parecía ser una camiseta, abrí los ojos y vi que era la camiseta de Alexz.
- ¿Qué quieres que haga con esto? – pregunté - ¿Qué te lo lave o algo parecido?
- No, Bornes. Que te lo pongas.
- No voy a ponérmelo.
- Ah bueno. Pues cuando empieces a sudar que no te extrañe que… - lo interrumpí.
- Vale, vale. Voy a ponérmelo – dije y corrí al baño donde pude quitarme la ropa y ponerme la camiseta.
Por suerte era grande y me llegaba hasta las rodillas o algo así. Pero si abría mucho las piernas podrían verse mi ropa interior. No me quería imaginar lo que pasaría. Salí del cuarto de baño y lo vi sentado con frente arrugada y con el reloj.
- ¿Qué haces? – pregunté, el miró hacia mi dirección y después de mirarme de arriba abajo unas cuantas de veces hablo:
- Nada – dijo sonriéndome y dejo el reloj encima de la mesita de noche – Te queda muy bien, eh?
- Oh, sí. Que gracioso el chico.
- Lo tengo todo. Que se le va a hacer…
- Ogg – dije suspirando, y me acosté en la cama, aún me miraba sonriendo, recostado en la cama. Me tapé con la manta. - ¿Qué?
- No, nada – se acostó y apagó la luz
- ENCIENDE, ENCIENDE – la encendió, haciendo caer el reloj.
Se salió de la cama sentándose a mi lado.
- ¿Se puede saber que demonios te pasa? – preguntó preocupado, tocó mi frente.
- No estoy enferma – dije
- Pues lo pareces. ¿Puedes dejar de hablar como una loca, psicópata?
- Es que no puedo. – dije, ahora si estaba nerviosa perdida. Me quité las sábanas y me recosté.
- Tranquilízate. No te pienso hacer nada. Piensa que somos como compañeros de pisos, y que yo soy muy muy feo.. – me hablaba como si fuese una niña chiquita.
- Eso ya lo pensaba desde hacía mucho – abrió la boca fingiendo estar sorprendido.
- Ah bueno, pues si eso te inquieta, piensa que soy muy muy guapo – dijo riéndose.
- No puedo, eres demasiado feo como para imaginarte siendo guapo… - otra mentira que digo. Siempre he sido de lo más sincera, ni en las bromas decía mentiras… ahora con él, todo es diferente.
- Pues… no sé… mira, quiero que estés bien, así que yo me voy al sillón, y así me aseguraré de que nadie… te mate – sonrió y se fue.
Llevaba ya dos horas en la cama incapaz de dormirme, él estaba ahí fuera porque quería que me encontrase bien, y yo aquí incapaz de dormirme por eso. Me levanté y salí fuera de la habitación. Él estaba tumbado en el sofá, apenas de la luz que había, podía ver su silueta. Me encaminé hacía él.
- Alexz? – dije en susurros. Nada. – Alexz? – dije removiéndole.
Nada. Silencio. ¿Por qué no se movía? ¿Y si…?
- ALEXZ! – dije gritando removiéndole mas deprisa.
- ¿QUÉ!? ¿QUÉ PASA? – preguntó levantándose y sentándose, yo estaba sentada en la mesa enfrente de él.
- ¡DIOS! ¡QUE SUSTO! – dije suspirando aliviada.
- Dímelo a mí. ¿Por qué me has despertado así? ¿Qué querías encanto?
- Porque pensé que te había pasado algo, y me asustaste.
- Se le llama dormir, Iris.
- ¿Es una indirecta? – pregunté mirándole mal.
- ¿Qué quieres Iris? – preguntó ya cansado.
- Lo siento. – dije agachando la cabeza.
- ¿Por qué? – preguntó con un dedo bajo mi barbilla, haciendo que le mirase de nuevo
- Por molestarte tanto – dije en un suspiro.
- No me molestas… - dijo escapando una sonrisa – Pero, que querías ahora encanto?
- Que te fueses a la cama, no me siento bien si estás aquí solo..
- No puedo volver porque sientas pena por mí. Cuando confíes en que no te haré nada volveré.
- Bueno pues, ya está. Confío. Vuelve.
- ¿Enserio?
- Sí
- ¿Enserio?
- Sí
- ¿De verdad?
- De verdad
- ¿De verdad de la buena?
- SI, ALEXZ. POR DIOS, CALLATÉ YA.
- Solo quería ponerte a prueba – dijo riéndose.
Se levantó y me ofreció una mano. Se la di y me levanté con su ayuda. Con su brazo envolvió mi cabeza y me dio un beso en la frente. Me acosté en la cama mientras que el buscaba algo en sus bolsillos. Estaba en calzoncillos. ¡POR DIOS! NO VEIA QUE ESTABA MAS ROJA QUE UN TOMATE? Me estaba entrando vértigo de tanto cuerpo desnudo… bueno no estaba desnudo, tenia calzoncillos. Pero se le veía marcado todo el cuerpo.
- Iris – se giró hacia mí. Vio que le miraba toda sonrojada y el rió. – Si quieres puedes tocar
- ¿Qué? – dije en un grito ahogado. Ladeó la cabeza y mostró sus pantalones.
- ¿Dónde está mi móvil?
- Mientras que iba a vestirme con mi pijama no encontrado, hablabas por teléfono.
- Oh, sí. Verdad – dijo y salió.
Hablando de móvil… cogí el mío y vi las llamadas. Dos… de Cintia. La llamaré mañana ya que eran las tres de la madrugada.
Alexz volvió dejando el móvil sobre la mesilla de noche, enfadado.
- ¿Qué pasó?
- Nada. Duérmete. – dijo desapareciendo de nuevo.
El cabreo se lo cogió por el móvil, cogí el móvil. Sé que era mala opción esto de curiosearle el móvil pero no quedaba otra…
Mensajes de unas 50 tías distintas, Zoira que era su hermana ya que ponía: Te quiero hermano. Así que, me decía la verdad. Alicia: ¿Volvemos a quedar? (; Eso me sonaba a cama… cosa que me reventaba. Los mensajes no eran porque todo parecía normal. Las llamadas… pues llamó a un tal Fran hacía 2 minutos, supongo que cuando se fue afuera. Empecé a oír cómo se acercaba y dejé el teléfono encima de la mesilla.
-Hasta mañana – dijo acostándose.
- Buenas noches… - dije aún dudando - ¿Alexz?
- ¿Iris?
- ¿Por qué estas tan cabreado?
- Por nada…
- Me lo puedes decir, si quieres.
- Pero no quiero.
Me senté y fui hasta su lado de la cama, le acaricié una mejilla, el me miró de reojo.
- ¿Qué te pasa Alexz? – pregunté cansada.
- Enserio Iris, acuéstate de una maldita vez. – dijo tapándose la cara al encender la luz.
- Lo que quieras – dije y le di un beso en la mejilla. Pero ni si quiera me aparte para irme de nuevo a dormir, le besé, poniéndome encima de él.
---- Y AHORA LA ESPERA DEL SIGUIENTE CAPITULO ---- (H)
No hay comentarios:
Publicar un comentario