jueves, 4 de agosto de 2011

A Perfect Step ~ Cap Once

Parecía imbécil. Si todos sabían que él se tiraba a toda chica que pasase por delante. ¿Por qué se cabreaba? ¿Por qué acostarse conmigo es empeorar su reputación? Empezaba a cabrearme también…
- ¿Qué? ¿Qué pasa? Lo siento si te he herido… - dije irónicamente, para que él lo notase, y bien si lo notó.
- ¿A mí? No sabes ni lo que acabas de hacer… porque a partir de hoy serás el centro de miradas… y sé lo poco que te mola eso…
Hostia, no había caído en eso…
- ¡Todo por culpa tuya! – frunció las cejas.
- ¿Culpa mía? Estoy hasta los cojones que siempre me eches la culpa a mí. Si follamos la culpa es mía… Te recuerdo que quien empezó fuiste tú – y recalcó el TÚ – para follar se necesitan dos personas, una polla que en este caso es mi parte y un… - le corté.
- ¡DIOS! ¡NO SEAS TAN CERDO! – grité, nadie me oía por la música que se escuchaba a todo volumen en mi salón. Él me miró con seriedad. – vale, la culpa es mía. Queda bien claro… - suspiré – Vete.
- Eso iba a hacer… - susurró pero lo oí.
- Pues venga, vete. – dije de nuevo.
Y sin más vacilación se fue, dio la vuelta a todas las personas que estaban bailando y bebiendo como si de agua se tratase. Quedé al lado de mis dos mejores amigas que en este momento me miraban con curiosidad.
- ¿Y qué? ¿No nos piensas contar nada? – preguntó Alessia. Sé cómo era Alessia y no le molaba nada que le ocultase las cosas…
- No lo conté porque no podía contar nada, Ales. Pero bueno… sí. Ya lo sabéis… ¿Qué quieres que os cuente?
- ¿Cómo fue? – intervino Cintia, alcé las cejas.
- Es decir… ¿Fue bonito? – preguntó como si Alexz y yo fuésemos Romeo y Julieta.
- ¿Bonito? – preguntó Alessia, riéndose - ¿La tiene grande?
- ¡ALESSIA! – gritó Cintia.
- He escuchado muchas guarradas por hoy. – dije.
Caminé por mi salón y pude lograr echarme un vaso de agua sin que nadie me tocase, ni que me echasen el aliento oliendo a alcohol. Alguien tocó mi espalda y pude visualizar por el rabillo de mi ojo derecho que era Enrique. No se notaba borracho. Bueno… es que nunca lo ha sido, nunca le gustó.
- Hola casera – dijo sonriéndome.
- Hola – le devolví la sonrisa - ¿No bebes?
- Vamos Iris… sabes que no soy mucho de emborracharme.
- Después de juntarte con los chupi guays pensé que te cambiarían…
- Tú también cambiaste… - dijo.
- ¿Y eso?
- Nunca pensaste que yo sería un… ‘chupi guay’ – rió al decir las dos palabras que acababa de inventarme – y yo nunca pensé que caerías tontamente en la red de Alexz y míranos…
- Ya. Sí, fui una estúpida… Odio todas mis acciones, mis errores y lo peor de todo es que lo vuelvo a repetir sabiendo que todo me irá mal…
- No eres una estúpida, Iris. Alexz puede ser encantador cuando quiere…
- ¿Cuándo quiere?
- Vale, siempre – rió – sabes que todos los tíos desean ser como él. El super atleta, simpático y carismático de Alexz, su cuerpo, su cara con sus ojos, sus labios… - le corté.
- Tranquilo, parece que estás enamorado de él… - sonreí.
- Yo no – asentí – tú sí – le miré con los ojos clavados en sus ojos y asustados.
- ¿Q… Qué?
- ¿Te crees que no sé reconocer cuando te gusta alguien, Iris? Antes de que nos dejásemos de hablar éramos mejores amigos, Iris. Cuando te colaste por Cameron…
- Oh es verdad – reí – tenía doce años y lo conocí en el campamento de verano. Después resulta que le molaban los chicos…
- ¿Te acuerdas todo lo que lloraste en mi hombro aquel día?
- Sí. No me gusto nada enterarme de eso – suspiré aún riéndome.
- Pues yo sabía cuando empezaste a interesarte por él, Iris. Le perseguías… intentabas que se fijase en ti.
- Sí. Es verdad. – dije.
- Y estás haciendo lo mismo con Alexz – dijo inexpresivo – pero no es igual…
- ¿A qué te refieres?
- Que cuando somos pequeños nos colamos por personas pero lo superamos en dos días. Tú bien lo sabes… pero que ya no somos pequeños… ya no eres pequeña, Iris…
- Sé que quieres decirme algo, Enrique…
- Que tú no estás colada por Alexz.
- Hace un momento me dijiste que estaba enamorada de Alexz. Acláramelo.
- Colada y enamorada son cosas muy diferentes, Iris. Porque sino tu ya llevarías mucho tiempo colada por Alexz.
- ¿Yo? ¿Por ALEXZ?
- Te gustaba su físico, lógico, pero le odiabas.
- Sí…
- Estas enamorada de Alexz, lo sé, y aun que no quiera decírtelo, tengo que decírtelo… vas a sufrir y mucho – dijo.
- Que ánimos Enrique… - eché una risotada.
- No es broma, Iris. Pero tengo que decirte que te enamores de quien te enamores, vas a sufrir, solo tú decides de quien vale la pena.
- ¿Y… como puedo saber de quién vale la pena?
- Eso lo tienes que descubrir tú, y creo en ti, y en Alexz.
- ¿En Alexz? – pregunté.
- Sé que lo ves como un tío que le encanta acostarse con tías… pero en realidad hay más allá de eso.
- ¿Te refieres a lo de su padre?
- ¿Te contó lo de su padre? – preguntó con los ojos encajados.
- Sí.
- Impresionante. Nunca se lo contó a nadie, ni a su ex-novia Alison.
- ¿Ex-novia? ¿Tuvo alguna novia normal?
- Sí… pero las cosas no fueron bien… eso ya te lo contará él…
- ¿Y cómo sabes que me lo contará?
- Porque confía en ti, ya lo demostró contándote lo de su padre…
- ¿Y no me lo puedes contar tú?
- ¿Intrigada?
- Mucho.
- Estoy seguro de que te lo contará, solo espera. Por cierto… tengo una mala noticia, ya que hablamos de ex-novios…
- Jo – dije echando mi cabeza hacia atrás - ¿No puedes esperar a mañana?
- ¿Prefieres llevarte mañana la sorpresa? – preguntó Enrique.
- Bueno… venga.
- Ha vuelto Mike.
En ese momento pronuncié cosas en otro idioma, bueno… me lié de palabras después de lo que dijo. Dije como: yiuehgfuidnveidng, me atraganté con mi propia saliva y tragué profundamente antes de hablar.
- ¿Mike? ¿Por qué? ¿Qué hace aquí de nuevo? – pregunté, susurrando.
- No lo sé. No sé nada. Me lo dijo Dan.
- No sé quien coño es Dan, Enrique.
- Es uno de los mejores amigos de Alexz. ¿Te lo presento? – me preguntó.
Me encogí de hombros como si me diese igual, pero la verdad es que ansiaba conocer a los amigos de Alexz. ¡DIOS! ¡Soy una obsesiva!
Cruzamos por toda la gente, antes de detenernos frente a un chico rubio, no muy alto pero de buen ver como dice mi madre.
- Dan – le dijo Enrique.
- Enrique – dijo, y me miró de arriba abajo. - ¿Y tú eres…?
- Iris – me presentó Enrique, yo esbocé una sonrisa floja.
- Whoah, la famosa Iris…
- ¿Soy famosa? – pregunté.
- Son cosas de Dan… - le miró – Dan, necesito que le cuentes todo sobre lo de Mike.
- ¿Mike? ¿Mike Sullivan?
- Sí – admití. Sin duda, era él.
- ¿Te interesa otro que no es Alexz? – preguntó este, bromeando.
¿ES GILIPOLLAS O NACIÓ ASÍ DE REPENTE? ¿Cómo coño sabía lo de Alexz? Lo único que pude hacer era mirar a Enrique de mal forma.
- No es su culpa, nena – dijo.
- ¿Te importaría no llamarme nena? – pregunté retóricamente, enfadada.
- Como me habían dicho… tienes carácter…
- ¿Me puedes decir lo de Mike ya?
- Sí, claro… - dijo – por cierto… vaya pintas llevas…
- Es mi casa, me visto como me da la gana – le miré mal
- Vale. Bueno… no sé de qué conoces a Mike, pero…
- Es mi ex-novio – dije de coro.
- ¿QUÉ? ¿ERES LA EX-NOVIA DE MIKE? – preguntó a cuatro voces.
- Sí… - miré a Enrique, que esté se encogió de hombros, sin saber porque a este le pareció ser un mundo.
- ¿No sabías que hacía Mike mientras no estaba contigo? – preguntó
- No.
- ¿Tú sabes que Alexz tiene muchos tipos de problemas en peleas y todo eso, verdad?
- Sí.
- Pues Mike, igual. Pero en tu caso estas en grave peligro, chica.
- ¿Yo? ¿Por qué?
- Mike es de la banda contraria a la de Alexz.
- ¿Y eso que quiere decir?
- Que tú estás metida entre los dos.
- Mike me engañó y se fue dejándome.
- Pero ha vuelto… por ti.
- ¿Qué?
- Eso, que ahora eres tú su objetivo y ahora que Alexz y tú estáis enrollados no creo que Alexz deje que te vayas con Mike… ¿Me pillas no?
- Pero…
- Se va a hacer la tercera Guerra Mundial por ti – sonrió Dan, como si fuese un chiste.
- ¿Me estás diciendo que los tres estamos en la cuerda floja? – pregunté.
- ¿Solo vosotros? –rió Dan – estamos todos en la cuerda floja, una de las normas de estas bandas es que siempre defenderemos a nuestro amigo.
- ¿Me estáis diciendo que vais a pelear contra la banda de Mike? Que por cierto no tenía ni puta idea de lo que era… hasta ahora.
- ¿Pelear? No sabes lo que va a ver el día en que se decida todo.
- ¿Qué se decida? No soy un juguete. Además… a Alexz le doy igual…
- Niña tonta – dijo riéndose. ¿Le importaría comprarse un cerebro con neuronas? – Alexz te quiere, ¿no es obvio tía?
- ¿Quererme? ¿Él a mí?
- No sabía que fueses tan corta de mente… Bueno chica que estás metida en un buen lío sin quererlo ni beberlo.
- No puedo creerlo – dije.
No daba crédito a lo que estaba pasando, no podía pensar, me resultaba doloroso. Amargo. ¿Cómo coño no me enteré de esto? IRIS, ERES ESTÚPIDA JODER. ESTÚPIDA. ¿Qué tendría que hacer ahora? Mike después de todo me seguía queriendo y yo lloré por él como una gilipollas y Alexz también me quería y estaba resultando pasar por lo mismo. ¿Por qué coño se tienen que complicar tanto las cosas?
Noté como Enrique me abrazaba y temblaba a la vez. No caí en que él también estaba en el mismo grupo, a pesar de que Enrique no era un chico fuerte, duro y valiente, era muy inteligente y podía manejar las cosas con facilidad. Ahora era yo la que le había metido en esto.
- Lo siento Enrique. Lo siento mucho de verás… No sabía nada… - dije, y rompí a llorar.
- No es tu culpa. – dijo, poniendo mi cabeza en su hombro – El destino a veces nos pone a prueba.
- Joder… entonces a mi me ha puesto muchas pruebas, y ninguna parece gustarle – dijo Dan, le miré inexpresiva y este parecía apenado por mí – a pesar de ser un imbécil, Iris, lo siento mucho, enserio.
- Por mí no sintáis nada, sentirlo por lo que va a venir… - me levanté – Quiero preguntarle a mis mejores amigas si puedo quedarme en sus casas…
- Iris… - empezó Dan.
- ¿Sí?
- Alexz no sabe que viene Mike. Cuando tú estabas con Mike, él sabía lo que él era, pero no sabía que acabaría enamorándose de ti, así que no le digas nada, ya lo descubrirá mañana.
- ¿MAÑANA?
- Sí.
Suspiré diciéndoles adiós y me fui hacia mis dos mejores amigas, Cintia me dijo que podía quedarme en su casa a dormir y también invitó a Alessia ya que cada vez que dormíamos en casa de otra, estábamos las tres juntas.
Terminó la fiesta, o más bien, la terminé yo. Necesitaba limpiar antes de irme a casa de Cintia. Me quedé sola en mi apartamento, limpiando para irme cuanto antes en autobús a casa de Cintia.
Ya terminé todo, después pude vestirme, peinarme, y coger una mochila para meter mi ropa y todo lo que necesitaría.
Abrí la puerta para irme cuando me encontré frente a frente con mi pesadilla.
- Cuanto tiempo…
- Mike – susurré, tragando saliva.

~ Continuará ~

Muaja, muaja, muaja, muaja, muaja. No tengo ni la mínima idea de que hacer a partir de ahora x) así que no sé que me saldrá, pero el cap doce estará pronto, porque ya volví de La Coruña ^^
Ah, todos los capítulos que escribo van dedicado a mi mejor amiga Sheila <3

1 comentario:

  1. AAAAAAAAAAAAW *_*
    me encanta tia! voy a por el otro!
    y gracias por dedicarmelos :3
    yo me inspiro en ti para hacer las locuras que hace la prota :p

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