miércoles, 24 de agosto de 2011

A Perfect Step ~ Último capítulo

Capitulo Diecisiete:

Amanecí en la cama donde dormí anoche, es decir, en mi propia cama y donde dormí con Alexz. Miré hacia mi derecha y no estaba. Me di cuenta de que estaba vestida, completamente vestida. ¿Quién demonios me puso la ropa? – Me levanté de la cama, entré al cuarto de baño, me cepillé los dientes y me enjuagué la boca, me lavé la cara y fui directa al salón. Alessia, Cintia y Zoira estaban viendo la televisión.
- ¿Qué hacéis aquí? – pregunté mirándolas intermitentemente.
- Em… nada, aquí. Haciéndote compañía. – sonrieron.
Arrugué la frente y me rasqué los ojos, una y otra y otra vez. Que mal me sentía.
- ¿Qué te pasa, Iris? – preguntó Zoira.
- No me encuentro muy bien… - dije.
- ¿Ayer tuviste frio?
- Que yo me acuerde, no.
- Oh my god – exclamó Cintia.
- ¿Qué pasa?
- ¿Usáis protección? – preguntó Cintia.
- ¿Qué clase de pregunta es esa? – pregunté mirándole eufórica.
- ¿Usáis?
- Sí. O eso creo al menos… - dije dudando.
- ¿Qué?
- No lo sé, ese tema lo lleva Alexz, no yo.
- Pero no ves ponérselo o…
- No lo sé, yo que sé, me estáis liando… - dije.
- ¡Espera! – exclamó Alessia, sacó un paquete del bolso – Toma.
Lo cogí y lo miré. Parecía ser una prueba de embarazo.
- ¿Cómo coño tienes esto en el bolso?
- Una lovergirl nunca tiene que estar distraída a estos temas… - dijo.
- ¿Qué…?
- Venga. Ves.
- ¿Qué coño tengo que hacer? – pregunté.
- Mear encima, si sale una raya es negativo y dos positivo.


Llamamos a la casa de Enrique.
- Hola – sonrió su madre – Enrique no está aquí.
- ¿Dónde está?
- Dijo que estaba en un campo o algo así… ¿Por qué?
Las miré.
- Por nada, gracias… Hasta luego – nos despedimos.
Fuimos en taxi hasta el tal campo abandonado ese. Fuese lo que fuese no era bueno, eso estaba claro. Desde dentro del taxi vimos a Alex, Dan, Enrique y unos nueve chicos más del lado opuesto a Mike y doce tíos detrás.
Bajamos.
- ¡EH! – grité.
Todos se voltearon hacia mí.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Alexz.
- ¿Iris? – preguntó Mike.
- Mike… - comencé - ¿Hace falta hacer esto? ¿Para qué, ah? Sabes que me tuviste, me tuviste y me perdiste, pero lo hiciste tu solito, no tuve que mover ningún dedo, y si quiere que te sea sincera… - me acerqué – te quería, Mike, fuiste parte de mi vida y estuve meses encerrada en mi casa esperando a que tu enorme ego regresase, pero eso no pasó. Volviste cuando menos me lo esperaba y… te olvidé. Aún sigues perteneciendo a mi vida, me encantaría tenerte como amigo… - me acerqué más a él y le toqué el pelo - …enserio…
- ¿Eso no tenemos que discutirlo? – preguntó Alexz.
- No, futuro papá… - dije sonriéndole.
- ¿Futuro papá? – preguntó.
- Ah sí, perdona. Estoy embarazada.
- ¿QUÉ? – gritaron al unísono.
- Pues eso… que mejor me voy, mientras hacéis las paces y tan tranquilos todos eh. – dije esquivando el tema.
- ¡QUE EMOCIÓN! – gritó Zoira, todos la miramos – voy a ser tía…
- ¡Y NOSOTRAS! – gritaron Alessia y Cintia.
- Pero vosotras sois políticas…
- ¡Oh, dejarlo!
- ¿Quién será la madrina? – preguntó Zoira, emocionada.
- ¿Y el padrino? – preguntó Enrique, igual que Zoira, emocionado.
- Oh Dios mío. – dije tapándome la cara.
Todo el mundo empezaba a irse, por suerte. Mike se despidió con una sonrisa y se metió en su coche. Alexz se acercó por detrás.
- ¿Eso es verdad? – preguntó a mis espaldas.
- Sí.
- ¿Cómo es eso posible?
- Alexz… sabes cómo se tienen los niños…
- Sí. Pero no descuide ningún momento… - paró un momento - ¿Has hecho…?
- No, Alexz. No lo pienses, porque no. Solo contigo. – dije aún de espaldas a él, mirando el atardecer.
- ¿Qué vamos a hacer? – preguntó.
- Tú no sé. Yo irme a casa de mis padres.
- Joder Iris. Me refería con el niño, la niña… lo que sea.
- A lo mejor sale mutante como su padre… - reí, a él no le hizo la misma gracia.
- Esto no es una broma Iris… Joder, vas a ser madre y… - paró.
- ¿Te crees que no me asusta? Tengo diecisiete años, joder. ¿Cómo no voy a asustarme? Sobre todo a la hora de decírselo a mis padres… que follón…
- ¿Quieres tener al…? – le corté.
- No barajo la carta de abortar, Alexz. Estás en tu derecho de no querer hacerte cargo del niño, pero… - ahora me cortó él a mí.
- Yo nunca haría eso. Sé lo duro que es crecer sin padre. – resopló. – Vamos, es tarde…

Nunca sabré que hubiese ocurrido si abortase o no, pero sé lo feliz que estaba con mi hijo en este momento. Mis hijos y Alexz eran mi felicidad. He estado muchos años con ellos y eso no lo cambiaría ni por todo el oro del mundo.

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