Inbritt.
23.
Febrero. 2022.
-Es
increíble lo asqueroso que puede resultar las matemáticas -bufó
Hugo, mirando a su padre mientras se reía-. ¿Te estás riendo de
mí? Porque yo no le veo ninguna gracia a ésto...
Ingel
levantó las manos aún riéndose.
-No
es mi culpa que seas negado en las matemáticas -se burló.
Hugo
cerró la boca y le tiró a su padre el estuche.
-¡Eh!
-Exclamó Maybritt entrando en la habitación; y apuntó un dedo
hacia los dos-. Estaros quietos, ¿de acuerdo? No quiero ningún
reproche. No sé cual es más niño de vosotros dos.
Hugo,
con ocho años, estaba bastante ofendido respecto a la disputa de su
madre. Él, tenía el pelo rubio oscuro tal y como su madre tenía, y
los ojos verdes esmeraldas de su padre. Claramente tenía la altura
de su padre, ya que en poco sería igual que su madre de alta.
Tampoco era niño único, tenía una hermana pequeña de unos tres
años, que continuamente estaba en la guardería (ella estaba
viviendo su etapa de hacer cosas que los humanos no hacían).
-¿Valentina?
-Preguntó Ingel, riéndose.
-Ella
es una niña, y además... -miró a su marido-. ¿Tú no
deberías de haberla recogido hace unos... diez minutos?
Ingel
abrió la boca y se levantó de golpe.
-Mierda...
-se quejó, y fue hasta su mujer-. ¡Lo siento, Mymy! Me iré
corriendo y llegaré antes de que los demás vengan aquí.
Maybritt
comenzó a reírse y besó los labios de su marido, Hugo, sin
embargo, no pareció tan contento como Ingel; él había puesto tal
cara como si hubiera chupado un limón.
-Sibylla
y Ossian la recogen de paso -susurró ella besando aún a su
marido, y con una mano obligando a su hijo a darse la vuelta-. Así
que mejor vístete, y ponte bien guapo.
-¿Más?
-Preguntó él, frunciendo una ceja-. ¿No sería abusar demasiado
de la belleza?
Maybritt
rió a carcajadas mientras empujaba a su marido a la habitación.
Ossbylla.
-Esa
no es -dijo Sibylla mientras agarraba el brazo de su marido-. ¿No
la ves?
Ossian
se metió entre el bullicio de las personas que se hallaban en la
guardería, y logró pasar a su mujer entre todos ellos. Ésta, con
una enorme barriga de un embarazo de siete meses, no hubiera sido
capaz de pasar entre tanta gente si no fuera por su marido.
-Sé
que no es ella -rodó los ojos Ossian-. Pero tenía que
apartarla para ver si era ella... ¿Qué estás haciendo?
Sibylla
se puso una mano tras la espalda y abrió totalmente los ojos.
-Ossian,
Ossian -gritaba mientras movía ambas manos en el aire-. Ya...
Ya...
Él
alzó una ceja y se acercó a su mujer con urgencia, ni siquiera
sabía que estaba balbuceando sin parar... Notaba como la frente de
ella comenzaba a sudar y la agarró del brazo.
-¿Qué
te pasa? -Preguntó él con urgencia-. ¿Qué te pasa?
Reacciona, Sibby.
-¡Demonios,
Ossian! Que he roto aguas -dijo ésta, dándole un
manotazo a su marido en el hombro.
Ossian,
totalmente despierto ahora, mirando el charco que formaba a los pies
de ella, la cogió en brazos.
-¿Qué
haces? -Preguntó ella, medio gritando-. Debo pesar una
barbaridad, además tenemos que recoger a John, y a Valentina.
-Cállate,
tengo que llevarte al hospital -dijo él, llevándola afuera-.
Llamaré a Egil para que vengan a recoger a ambos.
Sibylla
se puso las manos en el rostro, sintiendo el dolor que emanaba sobre
ella. Ésta era la tercera vez que lo vivía, y se daba cuenta de lo
doloroso que podía resultar.
-Recuérdame
que no tenga un cuarto hijo contigo, ni con nadie -dijo ella,
murmurando.
-Lo
haré -sonrió él.
Inzyna.
-¿Pero
qué ha dicho exactamente? -Preguntó Katarzyna mientras corría
con el carricoche por las calles de Halvor-. ¿No te ha dicho nada
más que eso?
Egil,
cargando con Valentina en una mano, John en otra y con Ethan
agarrando su cuello en la espalda apenas podía correr.
-¿Y
qué más quieres que me diga? -Preguntó él, riéndose por la
cara que ponía Valentina al ver los charcos-. Sibylla está de
parto, Zyn...
Katarzyna
seguía corriendo con el carricoche, hasta que vieron a Ingel y a
Maybritt fuera; y les saludó con la mano, aunque faltase un buen
trozo para llegar.
-¿Qué
es? -Preguntó ella aún, gritando por el sonido de la lluvia-.
¿Niña, niño...?
Egil
la miró divertido.
-No
lo sé -le dijo él, mientras sentía como Valentina con su
chubasquero iba hacia sus padres-. John tus padres están teniendo
a tu hermano, hermana, lo que sea, por eso no están.
John
rió.
-Ya
lo sé -le dijo el niño-. Sé que es niña; papá miró el
papel aunque mamá no quiso.
Egil
rió a carcajadas, y Katarzyna le miró mal, a ambos.
-Siempre
se le tiene que hacer caso a las madres -le dijo ésta, alzando
un dedo-. ¿Lo sabías?
John
asintió con la cabeza repetidamente.
-¡Cuidado!
Estás atropellando a ancianos -dijo Egil, desviando el
carricoche dónde Arriane estaba sentada.
Katarzyna
resopló, pero cuando lo hizo ya estaban justamente con Maybritt e
Ingel, bajo el techo del Hospital. Ellos les había dado la noticia
de que era niña, tal y como John dijo, y que ella aún estaba en la
sala de paritorio.
Unas
horas después descubrieron a una niña hermosa niña, digna de su
padre. Bianca.
FIN
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