miércoles, 1 de mayo de 2013

Just a disaster - Epílogo


Inbritt.

    23. Febrero. 2022.

-Es increíble lo asqueroso que puede resultar las matemáticas -bufó Hugo, mirando a su padre mientras se reía-. ¿Te estás riendo de mí? Porque yo no le veo ninguna gracia a ésto...
Ingel levantó las manos aún riéndose.
-No es mi culpa que seas negado en las matemáticas -se burló.
Hugo cerró la boca y le tiró a su padre el estuche.
-¡Eh! -Exclamó Maybritt entrando en la habitación; y apuntó un dedo hacia los dos-. Estaros quietos, ¿de acuerdo? No quiero ningún reproche. No sé cual es más niño de vosotros dos.
Hugo, con ocho años, estaba bastante ofendido respecto a la disputa de su madre. Él, tenía el pelo rubio oscuro tal y como su madre tenía, y los ojos verdes esmeraldas de su padre. Claramente tenía la altura de su padre, ya que en poco sería igual que su madre de alta. Tampoco era niño único, tenía una hermana pequeña de unos tres años, que continuamente estaba en la guardería (ella estaba viviendo su etapa de hacer cosas que los humanos no hacían).
-¿Valentina? -Preguntó Ingel, riéndose.
-Ella es una niña, y además... -miró a su marido-. ¿Tú no deberías de haberla recogido hace unos... diez minutos?
Ingel abrió la boca y se levantó de golpe.
-Mierda... -se quejó, y fue hasta su mujer-. ¡Lo siento, Mymy! Me iré corriendo y llegaré antes de que los demás vengan aquí.
Maybritt comenzó a reírse y besó los labios de su marido, Hugo, sin embargo, no pareció tan contento como Ingel; él había puesto tal cara como si hubiera chupado un limón.
-Sibylla y Ossian la recogen de paso -susurró ella besando aún a su marido, y con una mano obligando a su hijo a darse la vuelta-. Así que mejor vístete, y ponte bien guapo.
-¿Más? -Preguntó él, frunciendo una ceja-. ¿No sería abusar demasiado de la belleza?
Maybritt rió a carcajadas mientras empujaba a su marido a la habitación.

Ossbylla.

-Esa no es -dijo Sibylla mientras agarraba el brazo de su marido-. ¿No la ves?
Ossian se metió entre el bullicio de las personas que se hallaban en la guardería, y logró pasar a su mujer entre todos ellos. Ésta, con una enorme barriga de un embarazo de siete meses, no hubiera sido capaz de pasar entre tanta gente si no fuera por su marido.
-Sé que no es ella -rodó los ojos Ossian-. Pero tenía que apartarla para ver si era ella... ¿Qué estás haciendo?
Sibylla se puso una mano tras la espalda y abrió totalmente los ojos.
-Ossian, Ossian -gritaba mientras movía ambas manos en el aire-. Ya... Ya...
Él alzó una ceja y se acercó a su mujer con urgencia, ni siquiera sabía que estaba balbuceando sin parar... Notaba como la frente de ella comenzaba a sudar y la agarró del brazo.
-¿Qué te pasa? -Preguntó él con urgencia-. ¿Qué te pasa? Reacciona, Sibby.
-¡Demonios, Ossian! Que he roto aguas -dijo ésta, dándole un manotazo a su marido en el hombro.
Ossian, totalmente despierto ahora, mirando el charco que formaba a los pies de ella, la cogió en brazos.
-¿Qué haces? -Preguntó ella, medio gritando-. Debo pesar una barbaridad, además tenemos que recoger a John, y a Valentina.
-Cállate, tengo que llevarte al hospital -dijo él, llevándola afuera-. Llamaré a Egil para que vengan a recoger a ambos.
Sibylla se puso las manos en el rostro, sintiendo el dolor que emanaba sobre ella. Ésta era la tercera vez que lo vivía, y se daba cuenta de lo doloroso que podía resultar.
-Recuérdame que no tenga un cuarto hijo contigo, ni con nadie -dijo ella, murmurando.
-Lo haré -sonrió él.

Inzyna.

-¿Pero qué ha dicho exactamente? -Preguntó Katarzyna mientras corría con el carricoche por las calles de Halvor-. ¿No te ha dicho nada más que eso?
Egil, cargando con Valentina en una mano, John en otra y con Ethan agarrando su cuello en la espalda apenas podía correr.
-¿Y qué más quieres que me diga? -Preguntó él, riéndose por la cara que ponía Valentina al ver los charcos-. Sibylla está de parto, Zyn...
Katarzyna seguía corriendo con el carricoche, hasta que vieron a Ingel y a Maybritt fuera; y les saludó con la mano, aunque faltase un buen trozo para llegar.
-¿Qué es? -Preguntó ella aún, gritando por el sonido de la lluvia-. ¿Niña, niño...?
Egil la miró divertido.
-No lo sé -le dijo él, mientras sentía como Valentina con su chubasquero iba hacia sus padres-. John tus padres están teniendo a tu hermano, hermana, lo que sea, por eso no están.
John rió.
-Ya lo sé -le dijo el niño-. Sé que es niña; papá miró el papel aunque mamá no quiso.
Egil rió a carcajadas, y Katarzyna le miró mal, a ambos.
-Siempre se le tiene que hacer caso a las madres -le dijo ésta, alzando un dedo-. ¿Lo sabías?
John asintió con la cabeza repetidamente.
-¡Cuidado! Estás atropellando a ancianos -dijo Egil, desviando el carricoche dónde Arriane estaba sentada.
Katarzyna resopló, pero cuando lo hizo ya estaban justamente con Maybritt e Ingel, bajo el techo del Hospital. Ellos les había dado la noticia de que era niña, tal y como John dijo, y que ella aún estaba en la sala de paritorio.
Unas horas después descubrieron a una niña hermosa niña, digna de su padre. Bianca.



FIN

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