10.
Marzo. 2013
-La
Ley que creé dice que necesito vuestras opiniones, para hacer o no
lo que quiera -habló Zeus, alto y claro.
-Como
el dios de la Guerra opto por negarte a hacer con ese niño lo que te
venga en gana -dijo éste, sin ningún reparo-. El hijo que tenga
Katarzyna debe de ser de ella misma quien decida que hacer con él.
Incluido mi hijo, Egil.
-No
has sabido crecer como padre, no intentes hacerlo como abuelo -le
dijo Hera, cabreada-. Yo voto en contra también. Katarzyna, que
es su madre, decidirá que hacer con él.
-Yo
tampoco pienso hacer que mi nieto sea arrebatado de las manos de mi
hija -exclamó Atenea, a la vista de todos-. A partir de hoy
vuelvo a mi oficio como diosa de la Sabiduría.
-Bien
-dijo Hefesto, y miró a todos los demás-. También voto en
contra.
Zeus,
con un resoplido, aceptó otra derrota más.
-También
voto en contra -dictó Artemisa.
Zeus
volvió a asentir.
-Yo
también estoy en contra -siguió Apolo-. Es estúpido
hacerlo.
Zeus,
fulminándolo con la mirada, asintió de nuevo.
-Como
diosa de la Agricultura y también mujer -comenzó Deméter-.
Voto en contra.
Zeus,
rodando los ojos, volvió a asentir.
-Siendo
Hestia -comenzó a decir la diosa del hogar-, he dudado mucho
sobre que votar; pero finalmente voto en contra. No me da pena ni
Atenea ni su niña, pero respeto a los semidioses que aseguran la
entrada a Halvor, así como Egil lo hace.
Zeus,
frunciendo el ceño sin saber porqué había hecho una observación
como aquella, asintió.
-También
estoy en contra -dijo Dioniso.
Zeus
lo aceptó asintiendo.
-Al
igual que todos vosotros, queridos -comenzó Afrodita-, también
voto en contra. Nadie debería de quitarle el bebé a su mamá. Todos
nosotros lo sabemos bien...
Zeus,
cabreado, seguía asintiendo.
-Desde
luego que voto en contra -habló Hermes, claro y alto.
Zeus,
levantó una mano para callarlos a todos y miró a Poseidón.
-¿Hermano?
-Le preguntó, con una sonrisa en sus labios.
-También
voto en contra -informó, y viendo la mirada iracunda de su
hermano prosiguió-: Como todos han dicho, odiaría que alguien se
viera arrastrado a vivir eso, a vivir sin su hijo. Lo siento,
hermano, pero ésto es así.
Zeus
intentó no matarles a todos, pero una oscura presencia le sacó aún
más de su casilla, incluso más que todos aquellos.
-¿Y
yo? -Preguntó Hades, con una sonrisa irónica. En realidad él
tenía prohibida la entrada, por eso se les apareció en ceniza-. He
aceptado que no me admitáis en el Olimpo, pero sigo siendo un dios.
-Un
mal dios -exclamó Hera.
Hades
miró a Hera y le sonrió.
-Cada
día te veo más bella, querida Hera -mostró sus blancos
dientes, dos de ellos negros-. Quizás algún día decidas
arrebatarle el puesto a Apolo, él no me interesa tanto.
Apolo
giró los ojos, y negó con la cabeza.
-No
eres bienvenido aquí, Hades -exclamó Zeus, antes de girar su
bastón y hacer desparecer a Hades.
-¿Sabes
que por ésto intentará destruir Halvor? -Preguntó Hera,
girando la cabeza.
Zeus
se encogió de hombros, y dio por terminada la votación.
Katarzyna
tenía todo el derecho de hacer con su hijo lo que quisiese.
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