Dormí
realmente mal en la noche, como si millones de pesadillas acudieran
solamente para hacerme sentir mal. Al día siguiente, cuando me
presenté en la Universidad, me quedé dormida, pero eso no fue todo.
Que encima me pillaron pero Josh me rescató de aquello y dijo algo
sobre el tendón que no entendí bien, pero que calmó la mirada
furiosa de la profesora pero invadió las risas de mis compañeros.
-Ya
sabes como es -dijo entre risas al salir de clase-. Es un poco...
-Estúpida
-rugí-. Una y gran estúpida.
-Whoah,
veo que hoy no estás muy feliz... -Josh se apoyó en la taquilla
vecina y me miró-: ¿A qué se debe? ¿A ese chico que te ronda en
la cabeza todo el día? ¿Quién es?
Entrecerré
los ojos.
-¿No
ves las noticias? -Pregunté.
Se
encogió de hombros y negó con la cabeza.
Hice
lo mismo que él y tras cerrar de un portazo la puerta de la taquilla
me fui al lado de él, pero alguien a lo lejos le llamó a gritos y
tras decirle que no pasaba nada, que podía irse, lo hizo. Me quedé
sola en mitad del pasillo pero nos íbamos todos a casa, y daba lo
mismo que me hubiera quedado solitaria. Mediante avanzaba hacia la
puerta de salida me fijé en que millones de chicas comenzaron a
gritar y a salir como locas por la puerta. Me habían dicho que irse
a casa era lo mejor del mundo tras seis horas, bueno, en esta tres,
pero no pensé que causara tan buena sensación...
Y
entonces es cuando salí.
Es
cuando vi a Drew, acompañado de Wesley y Keaton.
-¿Qué
demonios hacen aquí? -me pregunté a mí misma mientras miraba a
todos lados, por si había alguna cámara oculta en algún lado.
Me
acerqué hacia ellos, que estaban protegidos por Ranel y otro hombre
más.
-¿Hola?
-Pregunte algo enfadada-. Sé como llegar al apartamento. No hacía
falta que vinierais...
Keaton
levantó las manos, al mismo tiempo que Wesley sonreía ampliamente y
ambos se iban hacia el coche. Sin ninguna palabra más. Drew y yo
fuimos los únicos que quedamos allí. Parados, ante la mirada de
todos los alumnos a mis espaldas... Y Ranel y el otro hombre.
-Este
ha sido uno de tus juegos, ¿verdad?
Drew
resopló con inquietud.
-No
te estoy mintiendo -gruñó-. Deja de decirlo. ¿Por qué tendría
que mentirte? ¿Cuántas veces lo he hecho? Ninguna.
Me
crucé de brazos.
-¿Entonces
por qué estás aquí? -Pregunté-. Oh, vas a ser el típico novio
que va al instituto de su chica, que por cierto no soy tu chica, y
luego le rompe las piernas al supuesto amante de ésta. Oh, pues debo
decirte que Josh ya se ha ido. Has llegado tarde... -iba a seguir
parloteando como una idiota.
-Deja
de hablar, me está entrando dolor de cabeza... -dijo cerrando los
ojos. Abrió uno y miró lo enfadada que estaba y suspiró-: Mira,
Sheila... Es difícil explicarlo. No tengo ni idea el qué tengo que
explicar, para serte sincero. Te dije que te amaba, que me había
enamorado de ti... Pero no me crees. He hecho cosas, como el alejarme
de ti, para que tú estuvieras bien... pero...
-¿Pero...?
-Pregunté, tragando saliva, nerviosa.
-Pero
al oír que tú estabas... que te gustaba ese tal Josh... No puedo,
en realidad -se acercó a mí. Nuestros pies volvían a estar unidos,
como si se atrajeran-. Llámame egoísta, pero quiero estar contigo.
Quiero que el único tío que pueda verte recién levantada sea yo.
Sheila...
Sonreí
agachando la cabeza.
-Y
Keat y Wes -dije tontamente.
Él
me devolvió la sonrisa, pero esta vez levemente... como si no
estuviera seguro de sus próximas palabras.
-Sheila,
por favor, quédate conmigo -vociferó-. Dame una oportunidad y juro
que no te fallaré. Sólo tienes que decir que sí y lo demás lo
haré yo.
-Drew...
-me interrumpió.
-No,
espera un momento -dijo él-. Antes de que me digas nada, Sheila...
si hace falta estudiaré español por ti, intentaré aprender tu
idioma natal... Joder, aunque sea difícil, lo haré por ti.
-Drew...
-volví a ser interrumpida.
-Y
si necesitas visitarlos cada dos por tres, yo iré contigo. Te
acompañaré -volvió a decir con rapidez-. Te seguiré los pasos que
des. Estaré en todas tus decisiones...
-Drew,
que sí -sonreí ampliamente, pero él seguía sin atender.
-Cambiaré,
lo prometo... -Drew alzó la cabeza y me miró con una sonrisa
ampliada en su rostro-. ¿Me has dicho que sí? -Asentí con la
cabeza mientras intentaba no ponerme demasiado emotiva delante de las
personas, pero tampoco lo conseguí-. Joder, joder, Dios mío, te
quiero -se acercó a mí y me besó furiosamente los labios.
-Te
quiero, Drew... -susurré junto a sus labios ansiosos.
-Ahora
será una promesa -susurró a mi vez.
Le
miré fijamente, captando cada brillo de sus azules ojos.
-¿El
qué?
-Que
moriré en tus brazos -levantó la palma de su mano derecha y volvió
a besarme-. Lo juro.
Me
reí como una niña pequeña.
-Y
yo moriré en los tuyos -le contesté mientras lloraba en silencio-.
Pero no ahora. Todavía queda un largo camino que recorrer, rubio.
Sacó
la lengua.
-Un
camino que recorreremos juntos.
FIN.
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