domingo, 7 de julio de 2013

Die in your arms - Capítulo 9 (Fanfic Emblem3 - Drew Chadwick)

Sentí un gran nudo en mi garganta mientras intentaba llenar mi mente... llenarla sobre palabras, algo que concordase, algo que pudiera decirle. Él... se habría enamorado de mí...
No.
No lo había hecho. Y me estaba engañando.
Dí un paso hacia atrás.
-Me estás mintiendo -dije-. Eso no es malo, y aunque fuera una asesina en libertad... eso no debería de ser lo peor que hubieras hecho. Y que no... no puede ser, simplemente.
Él ladeó la cabeza, como si no captase lo que yo quería decirle, lo que yo quería expresarle... Y antes de que me girara sobre mis talones y huyera de él; me capturó la mano.
-No me llames mentiroso -murmuró entre dientes-. No lo hagas cuando me estoy sincerando, y ahora mismo deberías de creerme. Voy a hacer lo que creas...
Capturó mi rostro con sus manos, una a cada lado de mí, y me acercó hacia él. Juntó sus labios con los míos, y comenzó a besarme lentamente. No me separé de él, ni siquiera hice un ademán para hacerlo... Seguí sus besos, porque era lo único sincero que nos quedaba entre los dos. Ésto y los recuerdos...
-Me creerás algún día, Sheila -susurró con voz ronca-. Haré que lo hagas.
Luego, con rapidez, salió de mi habitación. Dejándome sola con los pensamientos corriendo a toda velocidad por mi mente.
[Unos días después]
Marie y Brenda se empeñaron en llevarme ellas a la Universidad porque era mi primer día, y no a quedarme. No me lo tenían permitido. Bajo ninguna circunstancia me dejaban quedarme allí. Sabiendo que Drew y yo no nos hablábamos, mejor dicho, no le hablaba. Ni le miraba ni dejaba que él me mirase a mí... Solía escabullirme con facilidad de las cosas. Pero aún tenía a Ranel como guardaespaldas, y eso significaba que no estaba cambiando. Ahora mismo quien conducía era él... A pesar de que los chicos estaban en el apartamento.
-Espero que pronto esto se solucione -dijo Brenda haciendo gestos al aire-. Porque tenéis unas movidas bastante raras, ¿lo sabéis? Y no es eso, si no que me siento realmente extraña...
Marie abrió la boca.
-¿Cómo que te sientes extraña? -Preguntó atónica-. ¿Estás embaraza? ¿Quieres vomitar? ¿Sientes mareos? Ay, que me da -comenzó a decir mientras se abanicaba con las manos.
-¡Eh, espera! -Exclamó Brenda alzando una ceja-. No estoy embarazada, ni tengo ningún síntoma. Gracias por preocuparte por mí, me refería a Sheila.
Marie volvió a abrir la boca.
-¿Estás embarazada? -Preguntó de nuevo, pero mirándome a mí-. Oh, madre mía. ¿Quieres que paremos? ¡Podemos parar! Ay, que hay que...
Alcé las manos con los ojos abiertos como platos.
-No, Dios mío, no estoy embarazada -dije riéndome-. En mi cuerpo solo habito yo, gracias Marie... Pero un niño a mi edad como que no... Y menos si el padre es Drew.
Ambas parpadearon y Brenda tomó la palabra:
-Drew sería buen padre, ¿sabes? -Preguntó encogiéndose de hombros-. Sería una persona realmente... entrañable con su bebé.
Ahora fue Marie quien la tomó:
-Sería lo más hermoso para ti, ¿cierto? -Sonrió ampliamente-. La loca del manicomio, el chico rubio espiritual y el niño que tendrá que aguantarlos.
Me reí entre dientes, y miré el edificio que ahora sería mi Universidad.
No tenía pensado tener niños, ni tener a Drew como novio... Porque no quería tener a un mentiroso de pareja, no lo soportaría. Lo nuestro sería inestable, y además, de que querer a una persona y que esa persona no te corresponda era lo peor de todo. Así dejé la conversación en el olvido y me adentré en el edificio con Marie y Brenda a nuestras espaldas. Marie era la más pequeña y se dedicaba a mirar todo con asombro, como una niña pequeña a la que le das un caramelo. Tenía un fuerte temperamento pero a veces solía tener sus locuras, como si no midiera bien las cosas... Mientras que Brenda se acercaba a cada cosa, inspeccionándolas. Ella tenía un año más que Marie... Pero quizás tuviera una personalidad más infantil. Desde luego que cada una era tan diferente...
Ellas no podían avanzar más y las echaron del recinto. Me despedí con la mano mientras las veía avanzar hacia el coche.
Tras haber terminando la iniciación de la Universidad, y de que todos se enterasen quiénes eran los novatos me entró miedo. Miedo de que alguien hiciese las típicas novatadas... y fuera realmente cruel. Miré a todos lados, para mirar alguna cara que de verdad me diese confianza hasta que noté una mano sobre mi hombro.
Me giré y vi a un chico castaño de ojos oscuros a mi lado. Parecía pertenecer a mi clase...
-Hola, parece ser que tú eres Sheila -sonrió ampliamente-. Nos han asignado a ser compañeros... No te molesta, ¿verdad?
Me pilló un poco desprevenida, pero al fin y al cabo le sonreí tímidamente.
-Hola -me puse de puntillas, pues él esperaba dos besos y se los dí-. Y tú Josh, supongo. Que va, no te conocía de todas maneras... no iba a poder molestarme. A lo mejor luego me queje, no sé. ¿Tienes alguna manía? ¿Puedes protegerme de las novatadas?
Escuché una lenta risa de su parte.
-Eso no está en mis manos, lo siento madame -susurró-. Yo también tendré que pasarlas... Pero si te sirve de consuelo he de decirte que las novatadas de las chicas son mucho mejores. Son menos...
-Crueles -terminé la frase por él.
-¡Exacto! -Exclamó moviendo la cabeza.

Estábamos todos reunidos con Ranel, y dos guardaespaldas más que no había visto en estas semanas. Los tres nos había reunidos para hablar sobre nuevos conciertos, firmas de discos, etc. No sé porque nos llamaron a nosotras, pero ahí estábamos, como tontas asintiendo rápidamente a todo lo que decía Ranel.
Oh, vale. El de la derecha no era un guardaespaldas, era su manager. Porque si estaba contando todo esto debería de ser por algo. Sino no tendría ningún sentido que un guardaespaldas se lo estuviera diciendo.
Justo minutos después estábamos cenando y hablando sobre un millón de cosas. Pero no le hacía ningún caso a nada... Desde que Drew y yo no nos hablábamos nos quedábamos callados. No queríamos seguir con esta pantomima de que nos soportábamos, cuando no lo hacíamos porque yo descubrí que él no me quería. No lo hacía por mí. Lo hacía por su entrepierna. No iba a ser su juguete.
No.
-¡Eh, tierra llamando a Sheila! -Dijo Marie moviendo una mano delante de mi cara-. ¿En qué país estás?
Me reí.
-Aquí -levanté una mano, saludándola-. Perdón, estaba... pensando. ¿Me has dicho algo?
-¡Whoaaaaaaaaaah! -Gritaron Marie y Brenda al unísono, pero luego fue Brenda quien siguió-: ¿Quién es el afortunado de robarte el corazón?
Wesley alzó una ceja.
-¿Qué afortunado? -Preguntó totalmente perdido-. ¿De qué habláis? Oh, ¿tienes novio? -Preguntó abriendo los ojos-. ¿Y por qué no nos lo has dicho?
Abrí la boca para contestarle pero Keaton fue tras él.
-No es eso, es porqué no lo ha dicho antes... -dijo él-. ¿Por qué no lo has traído? Si aquí son bien recibidos.
Brenda arrugó la frente, como Marie.
-Ni que fueseis los padres de Sheila -se quejó Brenda-. Pobre, no tiene novio, pero sé que Josh le va a tirar los tejos... ¿Verdad que sí? -Preguntó Brenda, y cuando justo no iba a interrumpirme nadie, oímos romperse algo.
Drew estaba de pie, mirándome fijamente, cabreado, decepcionado, iracundo... No sé que era lo peor de todo eso. Si que se hubiera enfadado por el tal “novio” que no me gustaba siquiera, o que me sintiese culpable por su dolor. ¿Qué coño le...?
-Drew... -susurró Marie.
Él no dijo nada más, él no recogió el estropicio que había hecho. Ni siquiera me dirigió la mirada mientras se iba... Wesley y Keaton se miraron entre sí y ambos compartieron secretos que solo ellos entendían. Marie y Brenda vocalizaron:
“Él está molesto”
Y más tarde:
“Él está herido”

No hay comentarios:

Publicar un comentario