Bianca
me había traído a las carreras a conciencia. He hecho todo lo que
me había pedido hasta ahora... ¿Qué pretendía que hiciera ahora?
No podía montar en los coches estando embarazada, ¿verdad? ¿No se
suponía que tendría que tener cuidado con los accidentes? Y aquí
todo lo que salía ganando sería las hostias contra el salpicadero.
Y después de todo no quería ver a Will...
Me
tiré casi toda la noche llorando sobre mi almohada, esperando a que
me llamara y me dijera que simplemente fue el susto. Que espera estar
conmigo en todo momento, cuidando de mi y del bebé. Pero esa llamada
no llegó, ni tan siquiera me invitó al día de hoy. No me habló
desde que le dije que estaba embarazada.
-No
veo a Kent por ninguna parte -susurró Tina algo mosqueada. Miré
a Melania que tenía la vista clavada en mí, y yo le negué con la
cabeza, para que se tranquilizase. No iba a contar nada a su hermana,
ni a nadie. Si ellos lo querían mantener en secreto era cosa suya,
no mía.
-Pues
entonces es que estás bastante ciega -dijo Kent a nuestras
espaldas. Dimos un pequeño salto y nos encontramos con su sonriente
rostro. Este chico no quitaba la sonrisa de su cara.
-¿Quién
se apunta a la primera carrera? -Preguntó Kent alzando los
brazos. Luego me miró a mí. -Neus, Will te espera allí. Al lado
del coche. Que quiere que te apuntes en la primera carrera.
Una
sacudida por todo mi cuerpo me invadió. Él quería que fuera, él
quería que me montase con él... No lo había perdido, simplemente
se había asustado. En mis diecinueve años nunca pensé estar más
aliviada.
Corrí
hacia él para lanzarme en sus brazos, cosa que hice; pero al besar
sus labios me esquivó, ladeando la cara.
-¿Qué
demonios te pasa a ti? -Gruñí, intentando no llorar. -¿Se
puede saber que es lo que te he hecho yo? ¿Es por el niño? No puedo
creerlo... -gemí de furia.
Will
se encogió de hombros como si la pregunta no fuese hacia él y con
la cabeza me indicó que me subiera al coche. Al mismo tiempo giré
mi cara hacia el marcador, que decía que solo faltaban quince
minutos. Así que rápidamente me monté en el asiento del copiloto y
cerré la puerta con un gran estruendo.
-Me
gustaría que no te cargases la puerta -dijo Will mientras se
metía en el coche. -Vale un pastón que yo no me puedo permitir.
Quizás tú sí, pero yo no.
Abrí
la boca impresionada por haberse comportado como un borde y asentí.
Asentí porque es lo único que podía hacer en aquel momento, no me
daba tiempo a coger un puñal y clavárselo en el pecho.
-Eres
un inútil, ¿lo sabías? -Escupí. -No se puede ser más
rastrero, más cobarde ni más mierda.
Él
arrancó el coche como le salió de las pelotas y me miró.
-Lo
sé, preciosa -contestó. -Cuando tengas algo nuevo que
decirme avísame. Ahora relájate que con esto del embarazo estas muy
sensible, ratita.
Rugí
mientras intentaba abrir la puerta del coche para poder salirme, pero
el muy hijo de puta la había bloqueado.
-¡Qué
me dejes salir! -Le chillé. -¡Qué me quiero ir de aquí!
¡Te juro que como no me dejes salir te mato!
Él
esbozó una sonrisa al mismo tiempo que la chica semi-desnuda se
preparaba en su lugar, para dar el pregón.
-¡William,
por tus muertos, déjame salir ahora! -Seguí gritando y dando
portazos en la puerta. -Arrancaré tu puerta y tendrás que
pagarla sí o sí.
Las
ruedas chirriaron contra la tierra antes de salir zumbando de allí,
a toda velocidad. Sentí el aire golpeando mi cara como si estuviera
frente a un ventilador demasiado potente. Miré a Will que cogía en
volante con fiereza, con cabreo y totalmente iracundo. Dios mío, no
me gustaba esa expresión. Sabía perfectamente que podríamos acabar
mal, y ahora mismo simplemente no éramos nosotros dos, sino un niño
que crecía en mi vientre.
-¡William
estoy embarazada! -Grité efusiva. -¡Cómo tenga un accidente
te estaré persiguiendo para alimentar tus pesadillas, cabrón de
mierda!
Él
seguía conduciendo, aunque bajando la velocidad. Si lo había hecho
era porque le importaba... Tanto yo como mi vientre, pero no sabía
que ocurría con él.
-¡Neus,
no hagas más difícil esto! -Gritó contra el sonido del motor.
-¡Tengo que irme! ¡¿Lo entiendes?! ¡No puedo quedarme aquí
ahora! ¡Te juro que no es porque estés embarazada, Neus! ¡Quiero
quedarme contigo pero no puedo!
Me
perdí totalmente en sus palabras cuando noté que un coche estaba
arremetiendo contra nosotros. Me cabreé conmigo misma y le lancé un
corte de mangas a Patrick, que como siempre, estaba jodiendo mi vida
aquí. El muy pesado seguía con sus juegos y al ver que Will era
capaz de esquivarle se fue contra otro. Giré la cabeza hacia Will de
nuevo.
-¡¿Por
qué tienes que irte Will?! -Pregunté mientras lloraba, y las
lágrimas caían sobre mis piernas desnudas. -¡No te vayas, Will,
por favor! ¡Te necesito aquí, necesito que estés conmigo en este
momento!
Él
me miró totalmente destrozado. Su rostro lamentaba todo lo que
estaba pasando, pero algo había detrás de todo aquello. Sabía que
no podía quedarse aquí, pero era yo la que necesitaba saberlo.
El
coche seguía corriendo aunque no a gran velocidad como anteriormente
lo había estado haciendo, no tanta velocidad cuando me monté con él
por primera vez o las demás... Ahora mismo estaba perdiendo el
primer lugar, pero le daba igual. Y a mí aún más... Quería hablar
con él de todo esto cuanto antes.
Un
horrible sonido ocupó todo mis oídos. Me giré en redondo sobre mí
misma para ver que había pasado. A unos metros yacía un coche
bocabajo, y éste estaba quemándose poco a poco. ¡Estaba ardiendo y
había una persona dentro! ¡El fuego se estaba intensificando y
nadie se acercaba a ayudar!
-¡Dios
mío! -Grité mientras sentía el rostro de Will quebrarse aún
más. Sabía que era alguien conocido... -¿Quién es, William?
¡¿Qué ha pasado?! ¿Y por qué no le ayudan, Will?
Vociferó
un montón de incoherencias, y dio media vuelta, haciendo rechinar
las ruedas. Me golpeé el hombro contra la puerta, y antes de que me
diera cuenta estábamos en el incendio. Salí tan rápido como mis
piernas me dejaban, pero Will fue muchísimo más rápido que yo y
comenzó a gritar cosas, para que alguien le ayudase a apagar el
fuego.
Medio
público se había marchado.
-¡Tienes
que irte, Will! -Gritó Kent a su lado. -¡Tienes que irte ya!
¡Están aquí y ya han acabado con Brad, no dejes que acaben
contigo!
-¡¿Es
Brad?! -Pregunté entre sollozos. -¿Qué mierda pasa aquí?
¡Decidme algo, joder! ¡Necesito saber que pasa aquí! ¿Kent? -Él
me miró pero bajó la mirada al encontrase con mi mirada. -¿Will?
Él
se giró hacia mí, a la misma vez que abrazaba mi cintura y cogía
mi rostro entre sus manos. Me besó los labios una y otra vez. Agarré
sus hombros con fuerza, prohibiéndole irse.
-Tengo
que irme, Neus... -susurró contra mi oído, y noté su débil
voz.
-Por
ti, por mí... -y luego miró mi tripa. -Y por él o ella.
Le
miré mientras sentía que mi mejilla se empapaba por momentos.
Sentía arder mi garganta, como si quisiera decirle algo pero no
supiera cómo... Simplemente no quería que se fuera de mi lado. Él
no debía de estar haciéndome esto.
-Te
necesito -le rogué mientras agarraba su cazadora. -Will, por
favor, no te vayas. Quédate conmigo.
Él
volvió a besar mis labios,
-Te
quiero, ratita -sonrió con tristeza para luego separarse e irse
corriendo en dirección contraria.
-¡Te
quiero! -Le grité antes de desmoronarme.
Y
lo siguiente que recordé fue el haberme desmayado en brazos de Kent.
No hay comentarios:
Publicar un comentario