jueves, 12 de septiembre de 2013

Frena - 10

Bianca me había traído a las carreras a conciencia. He hecho todo lo que me había pedido hasta ahora... ¿Qué pretendía que hiciera ahora? No podía montar en los coches estando embarazada, ¿verdad? ¿No se suponía que tendría que tener cuidado con los accidentes? Y aquí todo lo que salía ganando sería las hostias contra el salpicadero. Y después de todo no quería ver a Will...
Me tiré casi toda la noche llorando sobre mi almohada, esperando a que me llamara y me dijera que simplemente fue el susto. Que espera estar conmigo en todo momento, cuidando de mi y del bebé. Pero esa llamada no llegó, ni tan siquiera me invitó al día de hoy. No me habló desde que le dije que estaba embarazada.
-No veo a Kent por ninguna parte -susurró Tina algo mosqueada. Miré a Melania que tenía la vista clavada en mí, y yo le negué con la cabeza, para que se tranquilizase. No iba a contar nada a su hermana, ni a nadie. Si ellos lo querían mantener en secreto era cosa suya, no mía.
-Pues entonces es que estás bastante ciega -dijo Kent a nuestras espaldas. Dimos un pequeño salto y nos encontramos con su sonriente rostro. Este chico no quitaba la sonrisa de su cara.
-¿Quién se apunta a la primera carrera? -Preguntó Kent alzando los brazos. Luego me miró a mí. -Neus, Will te espera allí. Al lado del coche. Que quiere que te apuntes en la primera carrera.
Una sacudida por todo mi cuerpo me invadió. Él quería que fuera, él quería que me montase con él... No lo había perdido, simplemente se había asustado. En mis diecinueve años nunca pensé estar más aliviada.
Corrí hacia él para lanzarme en sus brazos, cosa que hice; pero al besar sus labios me esquivó, ladeando la cara.
-¿Qué demonios te pasa a ti? -Gruñí, intentando no llorar. -¿Se puede saber que es lo que te he hecho yo? ¿Es por el niño? No puedo creerlo... -gemí de furia.
Will se encogió de hombros como si la pregunta no fuese hacia él y con la cabeza me indicó que me subiera al coche. Al mismo tiempo giré mi cara hacia el marcador, que decía que solo faltaban quince minutos. Así que rápidamente me monté en el asiento del copiloto y cerré la puerta con un gran estruendo.
-Me gustaría que no te cargases la puerta -dijo Will mientras se metía en el coche. -Vale un pastón que yo no me puedo permitir. Quizás tú sí, pero yo no.
Abrí la boca impresionada por haberse comportado como un borde y asentí. Asentí porque es lo único que podía hacer en aquel momento, no me daba tiempo a coger un puñal y clavárselo en el pecho.
-Eres un inútil, ¿lo sabías? -Escupí. -No se puede ser más rastrero, más cobarde ni más mierda.
Él arrancó el coche como le salió de las pelotas y me miró.
-Lo sé, preciosa -contestó. -Cuando tengas algo nuevo que decirme avísame. Ahora relájate que con esto del embarazo estas muy sensible, ratita.
Rugí mientras intentaba abrir la puerta del coche para poder salirme, pero el muy hijo de puta la había bloqueado.
-¡Qué me dejes salir! -Le chillé. -¡Qué me quiero ir de aquí! ¡Te juro que como no me dejes salir te mato!
Él esbozó una sonrisa al mismo tiempo que la chica semi-desnuda se preparaba en su lugar, para dar el pregón.
-¡William, por tus muertos, déjame salir ahora! -Seguí gritando y dando portazos en la puerta. -Arrancaré tu puerta y tendrás que pagarla sí o sí.
Las ruedas chirriaron contra la tierra antes de salir zumbando de allí, a toda velocidad. Sentí el aire golpeando mi cara como si estuviera frente a un ventilador demasiado potente. Miré a Will que cogía en volante con fiereza, con cabreo y totalmente iracundo. Dios mío, no me gustaba esa expresión. Sabía perfectamente que podríamos acabar mal, y ahora mismo simplemente no éramos nosotros dos, sino un niño que crecía en mi vientre.
-¡William estoy embarazada! -Grité efusiva. -¡Cómo tenga un accidente te estaré persiguiendo para alimentar tus pesadillas, cabrón de mierda!
Él seguía conduciendo, aunque bajando la velocidad. Si lo había hecho era porque le importaba... Tanto yo como mi vientre, pero no sabía que ocurría con él.
-¡Neus, no hagas más difícil esto! -Gritó contra el sonido del motor. -¡Tengo que irme! ¡¿Lo entiendes?! ¡No puedo quedarme aquí ahora! ¡Te juro que no es porque estés embarazada, Neus! ¡Quiero quedarme contigo pero no puedo!
Me perdí totalmente en sus palabras cuando noté que un coche estaba arremetiendo contra nosotros. Me cabreé conmigo misma y le lancé un corte de mangas a Patrick, que como siempre, estaba jodiendo mi vida aquí. El muy pesado seguía con sus juegos y al ver que Will era capaz de esquivarle se fue contra otro. Giré la cabeza hacia Will de nuevo.
-¡¿Por qué tienes que irte Will?! -Pregunté mientras lloraba, y las lágrimas caían sobre mis piernas desnudas. -¡No te vayas, Will, por favor! ¡Te necesito aquí, necesito que estés conmigo en este momento!
Él me miró totalmente destrozado. Su rostro lamentaba todo lo que estaba pasando, pero algo había detrás de todo aquello. Sabía que no podía quedarse aquí, pero era yo la que necesitaba saberlo.
El coche seguía corriendo aunque no a gran velocidad como anteriormente lo había estado haciendo, no tanta velocidad cuando me monté con él por primera vez o las demás... Ahora mismo estaba perdiendo el primer lugar, pero le daba igual. Y a mí aún más... Quería hablar con él de todo esto cuanto antes.
Un horrible sonido ocupó todo mis oídos. Me giré en redondo sobre mí misma para ver que había pasado. A unos metros yacía un coche bocabajo, y éste estaba quemándose poco a poco. ¡Estaba ardiendo y había una persona dentro! ¡El fuego se estaba intensificando y nadie se acercaba a ayudar!
-¡Dios mío! -Grité mientras sentía el rostro de Will quebrarse aún más. Sabía que era alguien conocido... -¿Quién es, William? ¡¿Qué ha pasado?! ¿Y por qué no le ayudan, Will?
Vociferó un montón de incoherencias, y dio media vuelta, haciendo rechinar las ruedas. Me golpeé el hombro contra la puerta, y antes de que me diera cuenta estábamos en el incendio. Salí tan rápido como mis piernas me dejaban, pero Will fue muchísimo más rápido que yo y comenzó a gritar cosas, para que alguien le ayudase a apagar el fuego.
Medio público se había marchado.
-¡Tienes que irte, Will! -Gritó Kent a su lado. -¡Tienes que irte ya! ¡Están aquí y ya han acabado con Brad, no dejes que acaben contigo!
-¡¿Es Brad?! -Pregunté entre sollozos. -¿Qué mierda pasa aquí? ¡Decidme algo, joder! ¡Necesito saber que pasa aquí! ¿Kent? -Él me miró pero bajó la mirada al encontrase con mi mirada. -¿Will?
Él se giró hacia mí, a la misma vez que abrazaba mi cintura y cogía mi rostro entre sus manos. Me besó los labios una y otra vez. Agarré sus hombros con fuerza, prohibiéndole irse.
-Tengo que irme, Neus... -susurró contra mi oído, y noté su débil voz.
-Por ti, por mí... -y luego miró mi tripa. -Y por él o ella.
Le miré mientras sentía que mi mejilla se empapaba por momentos. Sentía arder mi garganta, como si quisiera decirle algo pero no supiera cómo... Simplemente no quería que se fuera de mi lado. Él no debía de estar haciéndome esto.
-Te necesito -le rogué mientras agarraba su cazadora. -Will, por favor, no te vayas. Quédate conmigo.
Él volvió a besar mis labios,
-Te quiero, ratita -sonrió con tristeza para luego separarse e irse corriendo en dirección contraria.
-¡Te quiero! -Le grité antes de desmoronarme.
Y lo siguiente que recordé fue el haberme desmayado en brazos de Kent.

No hay comentarios:

Publicar un comentario