miércoles, 17 de agosto de 2011

A Perfect Step ~ Cap Catorce

Me levanté del sofá, tenía un dolor de cabeza impresionante, caminé hasta el primer espejo que vi. ¡HOSTIAS! Que cara por Dios… tenía unas ojeras de muerte, el pelo totalmente revuelto y mis ojos que solían ser como grandes y expresivos ahora eran grandes y depresivos. Subí escaleras arriba pero Alessia ni Cintia estaban… oí ruido del baño.
- ¿Alessia? ¿Cintia? – pregunté abriendo la puerta.
- ¡Hey! – gritó Zoira a mis espaldas, sonriendo.
- Por favor, no grites… - dije arrugando la frente - ¿Qué haces aquí? ¿Dónde están Alessia y Cintia?
- Joder, si que preguntas… - dijo exclamando adrede – Me quedé anoche con vosotras mientras te emborrachabas como si el mundo se acabase mañana.
- ¿Yo? ¿Emborrachándome?
- Sí. Como sabía que me dirías eso… - sacó su móvil y me enseñó un video donde estaba bebiendo y bailando como loca.
- ¡Dios mío! ¿Tan borracha estaba?
- Consúltale a tu dolor de cabeza.
- Vale – paré un momento – dice que bebí una botella de… algo…
- Cinco botellas de vozka.
- ¿CINCO? Me pudo dar un coma etílico o algo así… - gruñí.
- No, tranquila, Alessia te quitó las botellas. Por cierto… mi hermano te pasa a recoger a las… - le corté.
- ¿Tu hermano? ¿Desde cuándo he dado consentimiento de ello?
- Desde que te emborrachaste. Por cierto… le conté a Alexz todo lo que te conté.
- ¿QUÉ? SABRÁ QUE LE COGÍ LA CARTA SIN CONSENTIMIENTO.
- Ya. Eso es lo peor, te echará la bronca pero también te dará explicaciones, te contestará a las preguntas que hagas.
- Dios mío… ¿cuándo viene? – pregunté y seguidamente sonó el timbre.
- Parece ser que ya está aquí.
¡AY MADRE MIA!
Bajamos las escaleras y corrí hacia el salón y me hice un bulto en el sofá, puse la cara encima de mis rodillas y abracé mis piernas.
- Hola Alexz. – seguramente que Zoira sonrió a su hermano, y le abrazó.
- Hola enana. – este seguramente también le sonrió y le devolvió el abrazo.
- Pasa. – anunció Zoira y seguidamente vi como pasaban al salón. Zoira permanecía sonriendo y mandándome mensajes telepáticos que yo no lograba descifrar, y Alexz como ya sabía, cabreado, con las manos en los bolsillos esperando a que hablase, yo solo torcí la boca.
- Iris… - gruñó.
- Antes que nada, por favor no grites, y lo siento ¿vale? – me levanté – fue un auto-reflejo y…
- Celos – concluyó Zoira.
- Gracias Zoira, eres de gran ayuda – le sonreí irónicamente.
- ¿Por qué cojones no me preguntaste a mi primero? – preguntó, aún cabreado.
- Por qué sabía que me gritarías que al final yo me iría sin saber nada, cabreada contigo y llorando, como siempre termino cuando necesito algo de ti. Estoy harta de no poder tener una relación normal y aun así te importa una mierda.
- Chicos yo me voy, ¿vale? – Zoira se fue dando un golpe al cerrar la puerta.
Él me miró más allá de lo que podía ver, intentando saber que me ocurría.
- Explícate.
- ¿Qué me explique? ¡PUES NO PUEDO DECIRTELO MÁS CLARO! AMEDA, TE AMO ¿Tengo que hacerte un croquis o te vale así?
- Iris…
- Sí, sí, lo demás ya me lo sé. – me di la vuelta –
- ¿Me vas a dejar hablar o solo tú puedes? – preguntó, agarrándome del brazo y haciendo que le mirase de nuevo.
- ¿Sabes qué? Solo quiero que me expliques lo de Mike y… Tha-Thalia. – dije suspirando.
- ¿Qué quieres saber?
- Que ocurrió.
- Ya lo sabes…
- Quiero oírlo de tu propia boca…
- Yo estuve con Thalia y semanas antes de romper me estaba engañando con Mike, sí, a ti también.
- ¿Pero cómo pudiste dejarme en evidencia delante de todo el mundo? Pensé que había sido una jugarreta, que era… mentira. Hasta que me di cuenta como se puso de tenso Mike al preguntarle. ¿No pudiste decírmelo a mí sola? ¿Eh?
- Iris, a penas te conocía y nos odiábamos.
- Sí, esa parte de la historia ya me la conozco. Es que… simplemente no puedo creérmelo. ¿Me estáis diciendo que nosotros cuatro estamos como…? – hice un gesto con las manos - ¿entrelazados?
- Sí, algo así. – esperé a que dijese algo más pero estuvo callado.
- ¿Y Thalia? ¿Piensa aparecer de repente o…?
- Ya apareció, Iris.
- ¿Qué? ¿Siempre soy la última en enterarme de todo, no?
- Oyó la noticia de que Mike vino.
- Oh, guay. ¿Alguna otra cosa que no me hayáis dicho?
- Sí. – apareció Zoira junto con Cintia y Alessia.
- ¿Qué? – pregunté mirándolas.
- Ha llamado Enrique, Alexz. – dijo Zoira, mirando a su hermano.
- ¿Qué pasa? – volví a preguntar. Nadie dijo nada, simplemente todos miraban a Alexz - ¡EH! ¡SIGO AQUÍ POR SI NO OS HABÍAIS FIJADO!
- Thalia ya sabe que tu estas con Alexz, Iris. – dijo Alessia.
- Yo no estoy con Alexz… - dije. La verdad era esa, no estaba con Alexz, me estaba convirtiendo en esas tipas a las que odiaba tanto. Una golfa. Solo me estaba acostando con Alexz, y eso era lo que más me jodía. Él me miró intentando decirme algo, pero no lograba descifrarlo.
- Bueno… lo que sea. Sabe que te liaste con Alexz, y le dejó muy claro a Enrique que iba a por ti.
- ¡VENGA YA! ESTO PARECE UNA PUTA PELÍCULA. Ahora saldrán zombies, vampiros y tíos buenos como hombres lobos. ¿Verdad?
- Iris deja de bromear, joder – obligó Cintia
- Joder, soy yo la que va a ser historia, tengo derecho a bromear ¿no creéis?
Cintia me abrazó, mientras lloraba, después vino Alessia a hacer lo mismo.
- Que no me pasará nada, es solo un farol – dije dándoles besos en las mejillas empañadas de agua salada.
- Eres una de mis mejores amigas, no quiero perderte. Sino no sería igual cuando salimos. ¿Recuerdas lo que pasó con aquel banco? – echó una risotada mientras que seguían cayéndole lágrimas.
- Sí – reí – ¿Cómo olvidarme de que me comí el banco? – volví a reír.
- Sí, cuando bailamos en tu casa y nos caímos al pisar la gelatina de Billy…
- Después fuiste a matar a tu hermano, y te cerró la puerta justamente cuando tu nariz pasó.
- Ogs, me quedé con dolor de nariz toda la semana… - añadí riéndome, las volví a abrazar, cuando sonó la puerta.
Nos miramos todos como cómplices.
- ¿Quién será? – preguntó Zoira.
- Alessia lo averiguará. – añadió Cintia.
- ¿Quieres que me maten?
- ¿Qué? Lo digo porque es tu casa, tendrás que abrir tú, ¿no?
- Vale, vale… - dijo, mientras abría la puerta. - ¿Quién eres tú?
Aparecí detrás de Alessia. Era una chica como de diecisiete años, rubia, ojos claros (exactamente no sé de qué color) y realmente guapa, muy guapa.
- Tú serás Alessia… ¿me equivoco? – preguntó, mientras por detrás aparecieron Enrique y Dan.
- Sí… ¿cómo lo sabes? – preguntó esta, mientras miraba a los dos que acababan de aparecer.
- ¡Eh! – me exclamó Enrique.
- ¡Hola!
- Tía, tenemos que hablar – dijo Dan, mientras entraba sin previo permiso.
- Pues te esperas porque aquí hay una persona que no conozco de nada…
- Tranquila, querrás no conocerla.
La muchacha le miró mal, y de vuelta me miró a mí.
- Tú debes de ser… Cintia ¿no?
Dan encogió el aire mientras miraba a Enrique.
- Iris.
La chica me miró de arriba-abajo, me miró como si fuese un bicho, y rió.
- Buen chiste – dijo.
- ¿Chiste? – pregunté, ladeando la cabeza.
- Me gustaría conocer a la verdadera Iris… - añadió.
¿Joder, esta tía era gilipollas o se entrenaba para el campeonato de subnormales?
- ¡QUE SOY YO! – grité.
Volvió a mirarme de arriba-abajo.
- Como sigas mirándome te echo a empujones… - dije. Dan rió, Enrique me pasó una mano por el hombro.
- Sí es ella – añadió Enrique.
- ¿Iris? ¿Iris Bornes?
- Si. Iris Bornes. ¿Pero qué pasa aquí?
- Dios mío. Eres… horrible…
¿QUIERE QUE LE MATE? PORQUE LO ESTÁ CONSIGUIENDO…
Me intenté lanzar sobre ella, pero Enrique me cogió al vuelo.
- ¿QUIERÉS QUE TE MATE, HIJA DE PUTA? – dije mientras intentaba escaparme de los brazos de Enrique.
Aparecieron Zoira que se quedó boquiabierta, Cintia que no entendía nada y Alexz que se quedó de piedra.
- ¿Alguien puede decirme quien coño es esta? ¡YA ENRIQUE! ¡SUÉLTAME! – pedí, Enrique al fin, me soltó.
La guarra miró a Alexz y desprendió una sonrisa amplia, como si se alegrase muchísimo al verlo. Lo recorrió con la mirada, de arriba-abajo y disfrutó de lo que veía.
¡ES MIO, SOLO MIO, PEDAZO DE ZORRA! – quise decir… pero como que no iba a gritar eso…
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Alexz, entrecerrando los ojos mientras le clavaba la mirada. ¡NO ME GUSTA QUE HAGA ESO CON LA PERRA ESTA!
- Me dijeron que te encontrarías aquí, y también me dijeron que estaba la tal Iris… - miró intermitentemente a Alexz y a mí - ¿Ella es Iris?
- ¿Te lo digo en chino? SÍ, SOY IRIS BORNES. ¿Me puedes decir quién coño eres tú?
- ¿No te han hablado nunca de mí?
- Muy difícil saberlo si no me dices tu nombre…
- Soy Thalia. Ex-novia de Alexz. – dijo sonriendo.
Se me heló la sangre. Me temblaban las manos y mi pulso iba a mil por hora. Enrique me cogió la mano e hizo señas a Dan.
- ¿Quieres algo, tía? – preguntó este mirándome.
- Una vida nueva. ¿Puedo pagarla con tarjeta? – bromeé sin ganas, pero saben que mis ironías eran mal presagio.
- Ah, osea que sí. Eres Iris… - volvió a mirarme, y después miró a Alexz – Pensaba que tenías mejor gusto. Estuviste conmigo – rió.
- Joder, esperad a Iris le va a dar algo… - anunció Cintia.
Alexz vino hacia a mí y me sostuvo la cara mientras Enrique estaba a mis espaldas.
- ¿Estás bien? – preguntó Alexz. Cerré los ojos y negué con la cabeza. Este me cogió, abrió la puerta del salón de una patada y me recostó en el sillón donde dormí esa noche.
- Iris… estás sudando. – dijo Zoira al tocarme la frente.
- Dios, qué asco. – dijo la golfa.
Me intenté levantar aun que Zoira no me dejaba y golpeé a Thalia en la nariz.
- ¡HIJA DE PUTA! – gritó. Intentó golpearme pero Alexz la frenó, llevándosela a la puerta.
Intenté salir del salón para ver que hacían pero Dan y Enrique me bloqueaban.
- ¡DEJADME SALIR!
- Túmbate, estas enferma. – me dijo Enrique.
- Espera… Cogedla y lleváosla a mi habitación, tiene que descansar… - añadió Alessia.
Dan me cogió en brazos y me llevó a la cama de Alessia.
- ¿Estarás bien? – me preguntó Zoira.
- Que sí, pesados…
- Toma – dijo Cintia poniéndome una bolsa llena de hielo.
- ¡ESTA HELADO!
- Lógico, son hielos… - dijo Enrique dejando escapar una risita.
- Enrique… - anunció Alessia - ¡LARGO!
- Whoah, tiene genio… - dijo Dan - ¿cómo te llamas? – le preguntó.
Oh, ¿venga ya? ¿van a ligar aquí y ahora?
- Alessia – dijo sonriendo - ¿Y tú?
- Dan… - le sonrió mientras le miraba de pies a cabeza.
- Dios mío… voy a vomitar – anunció Cintia, nos reímos al compás mientras Enrique intentaba no reírse.
- ¡Venga, dejemos descansar a la pequeña! – exclamó Dan.
- ¡NO SOY PEQUEÑA!
- Eres bajita… - dijo riéndose.
- ¡NO SOY BAJITA!
- Sí lo eres. – dijo Enrique.
- ¡IROS A COMER CASTAÑAS! – exclamé, ellos se fueron riéndose. Cerré los ojos para poder dormir tranquila y soñar con cosas sin importancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario