martes, 16 de agosto de 2011
A Perfect Step ~ Cap Trece
Me levanté del suelo, vale, estaba completamente desnuda al lado de un chico completamente desnudo, en el suelo frío y a la luz de que cualquier persona que viniese a esta casa podría vernos. Me vestí con rapidez, dejándole allí aún durmiendo.
La verdad es que no fue muy bonito, se supone que lo mejor es hacerlo en la cama ¿no? Pues lo hicimos en el suelo. Duro como el acero. El suelo, digo. Caminé hasta la cocina que estaba aquí al lado, bebí un poco de agua y enseguida sonó el timbre. Estaba vestida y no había ningún problema porque fuese quien fuese lo más seguro es que no iba a pasar, así que fui a abrir la puerta.
Y no sabía lo que me encontraría hasta que lo vi frente a mí. Arriba mundo. Abajo yo. Mike.
- Sabía que estarías aquí. – dijo serio.
- Oh, vaya. Felicidades. ¿Quieres una medalla por eso?
- No, quiero que vuelvas conmigo…
- Vale, pues no. – iba a cerrar la puerta pero él puso el pie.
- Vamos – me cogió del brazo, tiré y tiré pero nada. Empecé a dar puños en la pared, para que soltase, pero no quería.
- ¿Qué coño…? – preguntaron a mis espaldas. Oh, no.
Avanzo rápidamente a Mike para cogerle del cuello y estamparlo contra la pared, al lado de la puerta. Suspiré cuando vi mi muñeca suelta, junto mi mano y el resto de mi brazo.
- Alexz, ya, déjalo. – dije tirándole de la camiseta que hora antes no tenía puesta.
- Te mataré, lo juro. – gruñó Alexz, entre dientes.
- Suéltame Ameda o ya sabes lo que vendrá… - dijo Mike inexpresivo.
- Eso no me importa. No vuelvas a acercarte de nuevo a Iris. – le soltó a regañadientes – largo. – y esté hizo lo que le pidió.
- Pero ¿qué te pasa? – pregunté dándole un puño en el estómago.
- ¿Pretendías irte con él? – preguntó serio - ¿cómo coño no me avisaste, Iris?
- Alexz… - empecé a decir, él negó con la cabeza y avanzó hacia las escaleras - ¡PUEDO CUIDAR DE MI MISMA! – grité.
Rió y empezó a subir las escaleras rápidamente.
Me senté en el sofá, esperando a algo. ¿Se cree que no podía cuidar de mi misma? No soy ninguna niña pequeña, y eso debería de saberlo ya. Se me ocurrió llamar a Alessia.
- Hola Iris
- Hola Alessia. ¿Estás con Cintia, no?
- Sí. Te llamé antes para que te vinieses pero no lo cogiste.
- Ya. Estaba ocupada… Oye, ya que estáis… ¿hoy que pensáis hacer?
- No lo sé, pero noche de chicas seguro. Por supuesto que vas a venir obligada… - reí.
- Vale, vale – dije - ¿a que hora?
- A las 11… por cierto… ¿vas a dejar solo a Alexz?
- Sí.
- ¿Qué ha pasado?
- Ha venido Mike y bueno… lo demás o lo imagináis.
- Ah, y por supuesto que le has dicho “puedo cuidarme yo solita”
- ¿Es tan… repetitivo?
- Pues sí. – rió – Anda, ves y habla con él, tontorrona. Te recogeremos a las diez y media que así nos da tiempo a llegar a la discoteca. – rió y oí a Cintia riéndose – Fieeeeeeeeeeeesta – y colgó.
Dejé el móvil sobre la mesa y subí escaleras arriba.
- ¿Alexz? – pregunté, pero no contestaba.
Oía agua cayendo y golpeándose, es decir… la ducha. Estaba en la ducha. Golpeé la puerta del baño, pero no contestaba así que puse la mano en el pomo y entré al cuarto de baño. Ahora el agua se escuchaba muy de cerca, estaba la cortina corrida. ¿Por qué había entrado? ¿Para qué?
Sin darme cuenta, me quité los zapatos y ya tenía un pie puesto en la bañera. Él estaba de espaldas a mí y ni se había enterado que había venido. ¿Era sordo o se estaba haciendo el tonto? Puse las manos en su espalda y él giró rápidamente.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó serio, mirándome fijamente.
- No contestabas… - dije, excusándome.
- ¿No será porque no quería responderte?
- Lo siento Alexz. – dije bajando la cabeza. Me agarró la mano.
- Estas temblando…
- Es que no es muy normal que te duches con agua helada y menos en otoño… - dije echando una risita mientras me frotaba una mano contra el brazo.
- Venga, te estás muriendo de frío, sal, ahora salgo cuando termine de ducharme… - dijo, yo iba a salirme de la ducha cuando me agarró el brazo – quítate la ropa, está empapada.
Asentí, y salí del cuarto de baño. Aquí hacia más frio que en el baño. Me quité la ropa menos labraga y el sujetador. Agarré la ropa con la mano y fui abriendo todas las habitaciones hasta dar con la que parecía ser suya. Entré sin vacilación y cerré la puerta a mis espaldas. Sí, era suya, había fotos de él con su hermana sin tener en cuenta que sus paredes eran azules, igual que su cama y que había dos balones de fútbol en el suelo. Revisé el escritorio, nada fuera de lo normal, lápices por toda la mesa, folios en blanco y una lamparilla. En frente de su cama, en la otra pared, un televisor grande. A lo mejor es que no veía muy bien – me reí en voz alta – no, es que tiene dinero. Una mesilla al lado de su cama, abrí el tercer cajón, calcetines. Abrí el segundo cajón, calzoncillos, - sonreí – abrí el primer cajón, un montón de llaves, monedas sueltas y preservativos a montones, podía hacer una tienda de esto. Será imbécil… aun que ya me lo tendría que imaginar, ¿no? Cerré el cajón y fui a la estantería que era lo último que me quedaba, habría libros, ¿Alexz… leyendo? Eso habría que verlo primero. – reí – Millones de CD’s en carátulas que no ponían nada, es decir… que no le tenía puesto nombre. Cosa rara. Había una caja blanca que me llamaba la atención, la cogí y quité la tapa, había simplemente una carta, la cogí y empecé a leer. Era de una tal Thalia, decía cosas como que lo sentía mucho, que le hubiese gustado que esto no hubiese pasado… Pero antes de terminar, escuché pasos hacia la habitación, así que metí la carta en mi sujetador y cerré la caja, dejándola en el mismo sitio de donde la había cogido. Con rapidez me senté al lado de donde había dejado la ropa, en los pies de la cama.
- ¡Eh! – dijo Alexz sonriendo.
- Hola – dije devolviéndole la sonrisa, mirándole de arriba abajo. Solo llevaba sus calzoncillos. Veía como le chorreaba el pelo y como bajaba el agua por su torso, hasta que rompía en el suelo. Su sonrisa blanca y preciosa alumbraba toda la habitación. Se alborotaba el pelo una y otra vez. Avanzó por la habitación, a su armario. Me sentía fatal, me ardía el sujetador, no quería esconderle la carta y ni quería leerla aun que eso no me paró los pies, porque realmente lo que quería era matar a esa tal… Thalia. ¿Quién coño era esa? ¿Tan importante era para él, que guardó su carta en una caja enorme? Más que eso, me dolía que no me quisiese como quiso o quiere a esa chica… Realmente soy estúpida. – me levanté de la cama -
- Alexz… me voy ya, es tarde… - dije avanzando hacia el pasillo.
- Espera... no puedes irte. Lo de…
- Ya, lo de Mike, sí. Bueno me quedaré en casa de Alessia, hoy pasaré el día con ella y Cintia.
- De acuerdo, pero te acompañaré. – asentí.
Antes de irme me llamó.
- Iris. Creo que deberías de ponerte ropa. A la derecha está el cuarto de Zoira, coge lo que quieras… - obligó.
Fui al cuarto de Zoira, cogí una camiseta básica de color negro y un pantalón corto, igual. Hacía frio pero bueno… es lo único oscuro que tenía, pero me quedé con los zapatos que llevaba puestos. Después, bajé las escaleras y me encontré con que Alexz estaba viendo la televisión, recostado en el sofá.
- Podemos irnos – aclamé. Me miró.
- De acuerdo. Vamos – dijo cogiendo las llaves del coche, y sonriéndome, yo se la devolví con un asentimiento de cabeza.
Nos montamos en el coche y notaba como Alexz quería decirme algo, lo más seguro preguntarme que qué me pasaba, y yo le tendría que responder pero… ¿qué quiere que le respondiese? ¿QUE CADA VEZ QUE LO NUESTRO SE RELAJA SALE UN PROBLEMA? PERO AHORA SON DOS PROBLEMAS. Mike y la tal Thalia que ni sé quién es. A lo mejor es una tontería y no tendría que preocuparme, pero es que… estoy tan… harta… ¿Para qué mentir? Es un chico guapísimo, tiene un cuerpo de infarto, tiene dinero, se le da bien todo, pero sobre todo y lo más costoso que he podido tener… es que se hace querer. Es que es tan… difícil hacerle frente a todo esto… Nunca he sido de las que se debilitan tan fácilmente pero en esta ocasión es como si es lo único que quisiese pero a la vez hace que recuerde que Alexz es para mí lo mejor que pudo existir y como mi propia vida fuese. Si le dejo ir… es como si dejase mi alma con él, con mi corazón incluido. Iris, deja de pensar, te hace mal.
Ya llevábamos varios minutos en el coche sin decirnos nada, Alexz como siempre, habló primero.
- ¿Estás bien? – preguntó confundido.
- Sí – dije secamente.
Me miró con más interés del necesario.
- Iris… si es por… - le corté.
- Olvídalo.
Suspiró, agarrando con más fuerza el volante y subiendo de velocidad para poder deshacerse más rápido de mi. Ya estábamos en frente de la casa de Alessia. Al parar el coche, me tiró del brazo para poder besarme, pero aparte la cara, mientras él se quedaba con cara de imbécil.
- Adiós – anuncié y cerré la puerta del coche con fuerza. Sonó como un estruendo. Corrí hacia la entrada, pero puede visualizar que Alexz seguía ahí plantado en el coche, esperando a que entrase. Alessia me abrió la puerta y saludó a Alexz que estaba en el coche, este le devolvió el saludo y se fue a toda velocidad por la carretera.
- Hola Iris – saludó Alessia, sonriendo.
- Hola – dije desganada, pasando a su casa.
- ¿Qué te pasa ahora? – preguntó.
Metí mi mano en el sujetador logrando sacar la carta.
- ¿Esto qué es? – preguntó al coger la carta.
- Una carta.
- Ya lo veo, pero de quien es, que pone…
- Léela tú misma. Por qué yo no pude leerla entera.
Empezó a leer en voz alta.
Hola, antes que nada, no sé como pedirte perdón, Alexzandro. Para empezar no quise engañarte, de verdad que te quiero, pero hay errores que se cometen cuando menos te lo esperas, y ese fue mi error. Él no significa nada para mi, te quiero a ti, de verdad… por eso tengo que irme, lejos de aquí, necesito vida nueva, no puedo permanecer a tu lado solo para hacerte daño… no es justo para ti. Pero después de todo… Mike no significa nada para mí, te lo vuelvo a repetir. Te amo, Alexzandro. Solo espero que me perdones.
- Thalia.
- ¿MIKE? – gritó Cintia a mis espaldas.
- No puedo creerlo… - espetó Alessia, me miró - ¿Iris? ¿Estás bien?
- Sí… solo que no puedo creerlo. ¿Mike? ¿Mike Sullivan? – dije rascándome los ojos.
- ¿Pero puede ser otro Mike, no? – preguntó Cintia.
- Sí, eso también es posible. Pero que coincidencia que sea un tal Mike… no sé… - dijo Alessia
- ¿Qué hacemos? – preguntó Cintia.
- Encontrar a Thalia. – dije – y ya se como… - espeté.
Cogí el móvil, llamé a Zoira, era mi única esperanza.
- ¿Zoira?
- ¿Iris? ¿Qué pasó?
- No. Nada. Solo necesito tu ayuda, ¿cuándo regresaras?
- Estoy de camino…
- ¿Te puedes pasar por casa de Alessia?
- Sí, claro. ¿Pero qué pasa?
- Tú ven, por favor.
- Esta bien Iris, hasta luego – colgó.
Dejé el móvil sobre la mesilla que había delante de la televisión del salón de Alessia. ¿Mike? ¿Qué Mike? ¿Qué cojones significaba eso? ¿Podría ser Sullivan? Pero… ¿y si no es él? Aun así… es muchísima coincidencia. No podía creerlo. Dios mío, Zoira tiene que saber algo porque si no me volveré loca.
- ¿Qué te dijo?
- Que está de camino y que se pasará por aquí.
- ¿Pero crees que ella sabrá algo?
- Sí. Es como… cómplice de su hermano y demasiado observadora, diría yo.
- ¿Qué quieres preguntarle, Iris?
- Que quien es Thalia y de que a Mike nos enfrentamos…
Después de horas sentadas en el salón sin salir de casa, intenté que Alessia y Cintia fuesen a la discoteca, es lo que querían pero les preocupaba que podría pasarme si viniese Mike y querían saber qué es lo que pasaba con la carta…
Tocaron el timbre.
- Hola – dijo Alessia, yo me levanté rápidamente, mientras que Cintia me seguía.
- Hola – saludo Zoira alegremente, pero cambió sus gestos cuando me vio seria, parada al lado del sillón - ¿Qué pasa?
- Zoira, necesito tu ayuda…
- Me lo imaginaba… pero no sé de qué se puede tratar… - dijo confusa.
Cogí la carta y se la di.
- Léela.
- Ya la leí. – dijo tragando saliva – es la carta que Thalia le escribió a Alexz. ¿Por qué la tienes tú?
- Después te lo explico. Quiero que me digas quien es Thalia y quién es Mike.
- De acuerdo, pero prometedme que no le diréis nada a nadie. Si te lo cuento Iris es porque eres una hermana para mí.
- Muchísimas gracias, Zoira – dije abrazándola.
- Bueno… Thalia vivía aquí, todos les envidiaban por lo guapa y lo estupenda que era. Una gran animadora y una gran estudiante además. Fue la primera y última novia de Alexz. En ese tiempo Alexz simplemente se dedicaba a una mujer… - Alessia la cortó.
- ¿Alexz? ¿Solo a una?
- Sí. Sigo… - suspiró – él la quería muchísimo, la amaba además, pero tres semanas antes de que cortasen y ella se fuese… peleaban continuamente. Alexz se entero de que había sido engañado y lo confirmó con un mensaje de un tal Mike al móvil de Thalia, que decía que quedarían en un callejón de… - pensó – no me acuerdo, pero Alexz se fue a toda prisa para verlos. Los vio juntos, besándose, agarrados de la mano y pudo visualizar quien era el que le acompañaba… - suspiró – Mike, Mike Sullivan. Seguro que te suena ese nombre.
¡LA MADRE QUE PARIÓ AL MUNDO!
- ¿Sigo? – me preguntó, asentí – Mike en ese momento estaba contigo.
- ¡ESPERA! – gritó Cintia - ¿fue con quien la engañó?
- Sí. – Zoira me miró para ver cómo estaba y observo que podía más con todo esto. – Pararé me… - le corté.
- Necesito saber todo.
- ¿Segura?
- Segura.
- Tú te enteraste de la foto borrosa que había en el periódico del instituto. Fue Alexz quien la puso. Mike nunca quiso a Thalia, te quería a ti. Simplemente lo hizo porque antes que tú, había una chica, esa chica dejó a Mike porque le gustaba Alexz, aun que este no le hacía ni el más mínimo caso. Era todo una… jugarreta que a Alexz y al propio Mike les costó caro.
- No entiendo… ¿Y por qué ahora Mike ha vuelto a por mí?
- ¿Mike ha vuelto? – preguntó Zoira casi gritando.
- Sí – dijo Cintia.
- Madre mía – dijo Zoira – no puede ser…
- Ogs… ¿puedes decirme porque vuelve a por mí y más cosas sobre Thalia?
- Según se rumorea de sus antiguas amigas, volverá. Es posible que tu no sepas quien es Thalia, iba a otro instituto pero este año seguro que la conocerás.
- NO. NO. NO. NO QUIERO CONOCERLA, GRACIAS.
- Lo tendrás que hacer… sobretodo porque Mike seguro que trae un regalo, algo se avecina, Iris. Todo tiene que ver contigo y con Thalia.
- ¿Me estás diciendo que la golfa esa y yo tenemos algo en común? – pregunté molesta por todo esto.
- Sí. Alexz y Mike.
- ¿Pero si tu hermano la quiere y Mike también la quiere, Thalia que tiene que ver aquí? – preguntó Alessia.
- Porque Thalia quería a Alexz, por eso se marchó. No quería hacerle más daño.
- ¿Entonces por qué le engañó? – preguntó Cintia.
- Posiblemente porque Mike le dijo algo que ella lo vio oportuno.
- Pero… has dicho que vuelve por Alexz…
- Querrá recuperarlo, sea como sea, esté quien esté y querrá matar a quien ocupe el corazón de Alexz… Iris.
- Esto parece un capitulo de pequeñas mentirosas.
- Dios mío – dije, tapándome la cara con las manos.
Necesitaba algún tiempo para poder procesar estas noticias tan… alegres. Maldita ironía.
.__. ahora si que no sé como seguir, pero ya se me ocurrirá algo x)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario