24. Febrero. 2012
-¿Te
quieres estar quieta? -Preguntó Maybritt por quinta vez,
mientras le pasaba el vestido por los hombros a Sibylla-. Eres
como un grano en el culo, ¿lo sabías?
Katarzyna
estaba sentada sobre una de las sillas, viendo como Maybritt se
retorcía porqué Sibylla daba pequeños saltitos por los alfileres
clavados en el vestido plateado, llevaba media hora riéndose como
antes nunca lo había hecho. Maybritt con las típicas vestimentas
negras que usaba cada vez que entrenaba, se veía claramente
agobiada.
-Si
un alfiler se clava en una de mis venas, podría resultar bastante...
-Sibylla iba a seguir relatando cuando Maybritt le lanzó una mirada
insufrible por el espejo-. Lo siento, pero es que no logro hacer
que mi mente se calle.
-Pues
hazlo, si no quieres que te meta un cuchillo por el culo, Sibylla
-le indicó esta, parándose y yendo hacia atrás para ver como
estaba. Totalmente preciosa, como Katarzyna se imaginaba. Su vestido
plateado le llegaba hasta los muslos, y el escote era de corte
cuadrado. Maybritt se sintió plenamente orgullosa de sí misma,
sonriendo mientras asentía con la cabeza. El peinado de Sibylla era
lo que más se apreciaba en ella; le habían hecho un moño, haciendo
que varios de los rizados mechones de pelo se les saliese, luciendo
mucho más elegante. Sus tacones eran espirales hasta el tobillo, del
mismo color del vestido.
-¿Soy
o no soy una modista perfecta? -Preguntó Maybritt dando una
vuelta a Sibylla, agarrándola de la mano mientras lanzaba una mirada
a Katarzyna-. Oye Kashia, si te hablo es para que me contestes.
-Es
que... -comenzó Katarzyna, mientras veía a Sibylla-. Está
perfecta, me encanta. ¿Pero de qué va todo ésto de la fiesta?
Maybritt
tomó la palabra.
-Es
una fiesta que solemos hacer para recordar a todas las muertes
perdidas durante el año -empezó-.
Ya sabes, los héroes que han nacido aquí, y los héroes que se van
por arriesgar su vida. Es simplemente una enorme fiesta con alcohol
(que no podemos probar), y música de fondo. Una fiesta como
cualquier otra.
Katarzyna
asintió con la cabeza, y sonreía.
-¿Por
qué le has vestido de plateado? -Preguntó ella, moviendo la
barbilla hacia Sibylla-. Su color preferido es el azul claro, el
celeste.
Maybritt
la miró como si estuviera volviéndose loca.
-Ella
será la pareja de Ossian, es decir, que tiene que llevar un vestido
que claramente pegue con el color de sus ojos.
-Son
grises -le dijo Sibylla-. Y me has vestido de plateado.
Maybritt
la miró como si estuviera loca.
-¿Acaso
no es igual? -Preguntó ella, y antes de que Sibylla saltase con
sus rollos, siguió-: Sí, no son iguales porque lógicamente
tienen distinto nombre, pero no puedo vestirte de gris. Vas a parecer
una vagabunda mugrienta.
Katarzyna
rió en voz alta.
-¿De
qué color te vestirás tú? -Preguntó Sibylla, enarcando una
ceja.
-De
verde -dijo ésta susurrando.
Sibylla
se bajó de la plataforma y comenzó a verse en un espejo enorme. Se
veían sus ojos acaramelados rodeado de color gris con purpurina; y
sus labios carnosos cubiertos de pintalabios color carmesí.
Katarzyna, sin embargo, se levantó de la silla y miró a Maybritt.
-¿Vas
con Ingel? -Le preguntó, sabiendo que ella esquivaría la
pregunta, escondería su cara o se haría la loca.
-No
-se negó, sorprendiendo a Katarzyna-. Y no me saltéis con
vuestros rollos de porqué no lo hago. He tenido que crear vestidos
para las hijas de Afrodita, y trajes para los hijos de Poseidón. Y
no olvidemos de la semidiosa de padre desconocido, y la humana.
Katarzyna
pasó por alto el tono amargo de la voz de ella, y se subió a la
plataforma donde ella estaba.
-¿Y
por qué vas a vestirte de verde?
Maybritt
echó la cabeza hacia atrás y ahogó una risa, lo que siempre le
recordaba a Egil.
-Porque
tengo los ojos verdes... -explicó, como si Katarzyna nunca se
hubiese dado cuenta-. Como no tengo pareja, me designaré a
ponerme el traje del color de mis ojos.
Katarzyna
dio una vuelta sobre sí misma.
-¿Y
yo me tendré que vestir de negro? -Preguntó, respirando
fuerte-. Porqué será una fiesta para recordar a los difuntos,
pero seguro que nadie irá de negro... Es como si acara de vestirme
de un funeral. Y no sólo eso, si no que mis ojos no son negros
auténticos, son marrones casi negros... ¿Cómo harás ese color?
Sibylla
avanzó hacia ellas, de nuevo, subiéndose a la plataforma.
-No
jodas, ¿no vas con Egil? -Preguntó. Katarzyna la miró como si
fuera una loca desconocida, y le bufó.
-¿Y
por qué tendría que ir con él? -Preguntó ella, sintiéndose
extraña-. Además, tiene novia, ¿recuerdas? Tal vez deberíamos
preocuparnos más por Maybritt, ¿por qué no ha ido con Ingel? Él
no tiene novia, ¿no?
Maybritt
dio una palmada al aire.
-¡Estoy
aquí! Os puedo escuchar, ¿sabíais? -Preguntó ella, con las
cejas alzadas-. No sé, no sé lo que tiene. ¿Pensáis que podría
llevar a alguna tía? ¿Quién podría ser? Si fuera alguna de sus
hermanas, me daría igual... ¿Pero y si es hija de Afrodita?
¿Vosotras que pensáis?
Sibylla
alzó la mano, captando la atención de Maybritt.
-Si
me permites... -Maybritt asintió-. Yo pienso que le estás
dando mucha importancia a quién llevará Ingel, así que todo indica
que le quieres como algo más que amigo, oh, y que no se lo has dicho
en tu vida. Ni él a ti, parece absurdo... Dos personas que se
gustan, pero que ninguno de el paso, sabiendo que uno de ellos es una
cazadora, y el otro es un lanzallamas.
-Así
los llamo yo -dijo Katarzyna, sorprendida-. Oh, creo que lo
saqué de ti.
-¿Cazadora?
Yo no cazo, yo domestico a los animales a mi antojo -dijo
Maybritt, en defensa-. Es verdad que debería ser una “cazadora”,
pero yo salí bastante estrecha. Oh, vale, ¿y no se os ha ocurrido,
tal vez, que él no esté colado por mí?
Sibylla
la miró con una ceja alzada.
-Pensé
que los semidioses eran más listos que yo -dijo ella,
decepcionada-. Pero al parecer son más tontos que tú, Kashia.
Katarzyna
abrió los ojos e hizo una mueca.
-Vale,
me acabas de llamar tonta, ¿debería de domesticarte a ti también?
-Maybritt se cruzó de brazos-. Y bien, ¿pues entonces a que se
debe que no diga nada?
Sibylla
se llevó un dedo a su labio inferior, y pensó.
-¿Por
qué tú nunca has dado el paso? -Preguntó Sibylla-. Quizás,
por la razón que lo haces sea la misma que por la que lo hace él.
Bueno, soy bastante inteligente, pero tampoco podría averiguar que
podría ser.
-¿Has
pensado acaso que es por miedo? -Preguntó Maybritt, renegada.
Katarzyna la vio ir hacia el vestidor y sacando un vestido azul claro
y otro verde, ambos preciosos.
-Pero
seguro que no es por eso, ¿verdad? -Insinuó Sibylla, observando
a Maybritt, mientras ésta la miraba fijamente. Katarzyna no se
enteraba de nada, ni siquiera sabía si Sibylla estaba adivinando lo
que Maybritt pensaba-. Quizás sea por Egil.
Katarzyna
volvió la cabeza hacia ella con la frente arrugada, sin embargo,
Maybritt se mostraba totalmente sorprendida.
-¿Cómo
lo...? -Iba a preguntar ella, cuando Sibylla levantó una mano; y
aunque ella iba a interrumpirla, fue Katarzyna quien lo hizo:
-¿Podéis
traducirme? Ni soy súper inteligente, ni soy una semidiosa
practicante -dijo ésta, volviendo los ojos-. Y me gustaría
saber porqué el que May y Ingel no puedan estar juntos tiene que ver
con Egil.
Sibylla
la miró con una ceja alzada, claramente impresionada.
-¿Es
qué no lo ves? -Preguntó ella, haciendo volar las manos-. ¿No
lo ves, Kashia?
-Eso
acabo de decir -dijo Katarzyna, comenzando a mosquearse-. No
soy como tú, Sib. Quizás deberías empezar a tomarlo en cuenta a la
hora de hacer... ésto.
Maybritt
golpeó un pie en el suelo, haciendo que Katarzyna sonriese; era
exactamente lo que ella hacía ahora. Gracias a Ross, quizás a ella
también se le había pegado esa costumbre de él. Luego bajó de la
plataforma para sentarse en el sillón, donde minutos antes estaba
Katarzyna y se recostó.
-Mi
primo es un idiota -dijo, parpadeando-. Y seguro de que lo has
notado estos días. Cuando usa su parte humana es totalmente sincero
contigo, protector, puede llegar a hacerte reír pero siempre,
siempre tienes que hacerle caso. Como si él fuese tu padre, o algo
por el estilo; y es algo horrible. Luego, cuando usa su parte divina
es el doble de sincero contigo, el doble de protector, pero no vas a
reírte con él de manera fácil, su parte divina tiene la sangre de
Ares, por tanto, es impulsivo, agresivo, competitivo y otras mierdas
más.
Katarzyna
se mostró totalmente de acuerdo con lo que acababa de decir
Maybritt, pero seguía sin entender que tenía que ver que Egil fuera
así, con Ingel y con ella.
-Soy
el único familiar... -suspiró-. El único familiar de sangre
humana que tiene, al igual que yo lo tengo a él. Crecimos juntos,
tanto su madre como mi padre lo quisieron así; así que él más un
hermano. ¿Has tenido algún hermano, Kashia?
Katarzyna
se sentó en las escaleras de la plataforma y la miró, negando con
la cabeza.
-Bien,
pues... Egil es como lo fuera, es a la persona que más quiero pero,
a la vez es la persona que me pone de los nervios; puedo confiar en
él pero tengo que tener cuidado con lo que le digo -Maybritt
suspiró-. Él e Ingel, tanto como Ossian son amigos desde...
Siempre. No pertenecían al mismo ala, pero ellos jugaban entre sí.
¿Y no te preguntas por qué?
Katarzyna
volvió a negar con la cabeza, ya había ocurrido como cien veces.
Ella aún no captaba lo que quería decirle, o sencillamente era que
ella se estaba explicando...
-Porque
son iguales. Son como tres clones pero con distinto aspecto.
Coinciden en todo, y cuando no lo hacen se forma una que al final
debo poner yo fin a ello -resopló-. Llevo tanto tiempo al
lado de ellos... Me ven como una hermana, una hermana real, no de las
que hay por aquí... No como yo tengo a las hijas de Artemisa.
Sibylla
se sentó al lado de Katarzyna.
-Probablemente
me enamoré de Ingel a la edad de once años, ya sabéis... Cuando ya
empiezas a saber como se hacen los niños, e incluso cuáles son los
sentimientos del amor. Me lleva cinco años, Kashia. En realidad ese
no es problema ninguno, pero para Egil lo es todo -dijo
Maybritt-. Y ahí está el problema: Egil pretende mantenerme
encerrada en clausura. Él no quiere que salga con chicos, joder, la
primera vez que un chico se me acercó para pedirme que le acompañase
al baile del Departamento, se puso delante de mí, y vi como
reaccionaba al respecto. Había sacado su lado divino y, obviamente,
a los hijos de Atenea no les gusta tales cosas. Se fue corriendo.
Katarzyna
cruzó las piernas, mirándola.
-Pero
Ingel no es un chico cualquiera, es uno de sus mejores amigos, como
un hermano real -dijo ella, moviendo la cabeza-. Es decir, él
debería confiar en Ingel; ¿no?
Maybritt
echó la cabeza hacia atrás, ahogando una carcajada. Y como siempre,
le recordaba a Egil.
-A
Egil le molesta que todos, absolutamente todos los tíos se acerquen
a mí -dijo Maybritt-. Aunque sea para pedirme la hora, aunque
sea uno de mis medio-hermanos. Joder, Kashia, él pretende que
siempre esté a su alrededor con Ossian e Ingel. En realidad me
gustaría que Ingel estuviera más a mi alrededor, pero no como
compinche de Egil.
Sibylla
tomó la palabra esta vez, haciendo que al fin Katarzyna cayese en la
cuenta de porqué no podía suceder tal cosa.
-Supongo
que a él le molestaría mil veces más que ella saliese con Ingel, a
que saliese con cualquier otro -finalizó Sibylla, silbando.
Katarzyna
sonrió de lado.
-Cómo
tú dices, Egil solo hace que te acerques a él, a Ossian y a
Ingel... Pues nada, deberás de vestirte de verde... Del color de sus
ojos, y deberás ir con él acompañada. Él no sospechará nada,
podría cambiar de opinión mediante el tiempo cambie.
Maybritt
se levantó del sofá y abrazó a ambas.
-Bien,
pues terminemos de vestirnos -dijo ella, haciendo subir a todas
de nuevo a la plataforma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario