miércoles, 3 de abril de 2013

Just a disaster - Episodio 14


24. Febrero. 2012

-¿Te quieres estar quieta? -Preguntó Maybritt por quinta vez, mientras le pasaba el vestido por los hombros a Sibylla-. Eres como un grano en el culo, ¿lo sabías?
Katarzyna estaba sentada sobre una de las sillas, viendo como Maybritt se retorcía porqué Sibylla daba pequeños saltitos por los alfileres clavados en el vestido plateado, llevaba media hora riéndose como antes nunca lo había hecho. Maybritt con las típicas vestimentas negras que usaba cada vez que entrenaba, se veía claramente agobiada.
-Si un alfiler se clava en una de mis venas, podría resultar bastante... -Sibylla iba a seguir relatando cuando Maybritt le lanzó una mirada insufrible por el espejo-. Lo siento, pero es que no logro hacer que mi mente se calle.
-Pues hazlo, si no quieres que te meta un cuchillo por el culo, Sibylla -le indicó esta, parándose y yendo hacia atrás para ver como estaba. Totalmente preciosa, como Katarzyna se imaginaba. Su vestido plateado le llegaba hasta los muslos, y el escote era de corte cuadrado. Maybritt se sintió plenamente orgullosa de sí misma, sonriendo mientras asentía con la cabeza. El peinado de Sibylla era lo que más se apreciaba en ella; le habían hecho un moño, haciendo que varios de los rizados mechones de pelo se les saliese, luciendo mucho más elegante. Sus tacones eran espirales hasta el tobillo, del mismo color del vestido.
-¿Soy o no soy una modista perfecta? -Preguntó Maybritt dando una vuelta a Sibylla, agarrándola de la mano mientras lanzaba una mirada a Katarzyna-. Oye Kashia, si te hablo es para que me contestes.
-Es que... -comenzó Katarzyna, mientras veía a Sibylla-. Está perfecta, me encanta. ¿Pero de qué va todo ésto de la fiesta?
Maybritt tomó la palabra.
-Es una fiesta que solemos hacer para recordar a todas las muertes perdidas durante el año -empezó-. Ya sabes, los héroes que han nacido aquí, y los héroes que se van por arriesgar su vida. Es simplemente una enorme fiesta con alcohol (que no podemos probar), y música de fondo. Una fiesta como cualquier otra.
Katarzyna asintió con la cabeza, y sonreía.
-¿Por qué le has vestido de plateado? -Preguntó ella, moviendo la barbilla hacia Sibylla-. Su color preferido es el azul claro, el celeste.
Maybritt la miró como si estuviera volviéndose loca.
-Ella será la pareja de Ossian, es decir, que tiene que llevar un vestido que claramente pegue con el color de sus ojos.
-Son grises -le dijo Sibylla-. Y me has vestido de plateado.
Maybritt la miró como si estuviera loca.
-¿Acaso no es igual? -Preguntó ella, y antes de que Sibylla saltase con sus rollos, siguió-: Sí, no son iguales porque lógicamente tienen distinto nombre, pero no puedo vestirte de gris. Vas a parecer una vagabunda mugrienta.
Katarzyna rió en voz alta.
-¿De qué color te vestirás tú? -Preguntó Sibylla, enarcando una ceja.
-De verde -dijo ésta susurrando.
Sibylla se bajó de la plataforma y comenzó a verse en un espejo enorme. Se veían sus ojos acaramelados rodeado de color gris con purpurina; y sus labios carnosos cubiertos de pintalabios color carmesí. Katarzyna, sin embargo, se levantó de la silla y miró a Maybritt.
-¿Vas con Ingel? -Le preguntó, sabiendo que ella esquivaría la pregunta, escondería su cara o se haría la loca.
-No -se negó, sorprendiendo a Katarzyna-. Y no me saltéis con vuestros rollos de porqué no lo hago. He tenido que crear vestidos para las hijas de Afrodita, y trajes para los hijos de Poseidón. Y no olvidemos de la semidiosa de padre desconocido, y la humana.
Katarzyna pasó por alto el tono amargo de la voz de ella, y se subió a la plataforma donde ella estaba.
-¿Y por qué vas a vestirte de verde?
Maybritt echó la cabeza hacia atrás y ahogó una risa, lo que siempre le recordaba a Egil.
-Porque tengo los ojos verdes... -explicó, como si Katarzyna nunca se hubiese dado cuenta-. Como no tengo pareja, me designaré a ponerme el traje del color de mis ojos.
Katarzyna dio una vuelta sobre sí misma.
-¿Y yo me tendré que vestir de negro? -Preguntó, respirando fuerte-. Porqué será una fiesta para recordar a los difuntos, pero seguro que nadie irá de negro... Es como si acara de vestirme de un funeral. Y no sólo eso, si no que mis ojos no son negros auténticos, son marrones casi negros... ¿Cómo harás ese color?
Sibylla avanzó hacia ellas, de nuevo, subiéndose a la plataforma.
-No jodas, ¿no vas con Egil? -Preguntó. Katarzyna la miró como si fuera una loca desconocida, y le bufó.
-¿Y por qué tendría que ir con él? -Preguntó ella, sintiéndose extraña-. Además, tiene novia, ¿recuerdas? Tal vez deberíamos preocuparnos más por Maybritt, ¿por qué no ha ido con Ingel? Él no tiene novia, ¿no?
Maybritt dio una palmada al aire.
-¡Estoy aquí! Os puedo escuchar, ¿sabíais? -Preguntó ella, con las cejas alzadas-. No sé, no sé lo que tiene. ¿Pensáis que podría llevar a alguna tía? ¿Quién podría ser? Si fuera alguna de sus hermanas, me daría igual... ¿Pero y si es hija de Afrodita? ¿Vosotras que pensáis?
Sibylla alzó la mano, captando la atención de Maybritt.
-Si me permites... -Maybritt asintió-. Yo pienso que le estás dando mucha importancia a quién llevará Ingel, así que todo indica que le quieres como algo más que amigo, oh, y que no se lo has dicho en tu vida. Ni él a ti, parece absurdo... Dos personas que se gustan, pero que ninguno de el paso, sabiendo que uno de ellos es una cazadora, y el otro es un lanzallamas.
-Así los llamo yo -dijo Katarzyna, sorprendida-. Oh, creo que lo saqué de ti.
-¿Cazadora? Yo no cazo, yo domestico a los animales a mi antojo -dijo Maybritt, en defensa-. Es verdad que debería ser una “cazadora”, pero yo salí bastante estrecha. Oh, vale, ¿y no se os ha ocurrido, tal vez, que él no esté colado por mí?
Sibylla la miró con una ceja alzada.
-Pensé que los semidioses eran más listos que yo -dijo ella, decepcionada-. Pero al parecer son más tontos que tú, Kashia.
Katarzyna abrió los ojos e hizo una mueca.
-Vale, me acabas de llamar tonta, ¿debería de domesticarte a ti también? -Maybritt se cruzó de brazos-. Y bien, ¿pues entonces a que se debe que no diga nada?
Sibylla se llevó un dedo a su labio inferior, y pensó.
-¿Por qué tú nunca has dado el paso? -Preguntó Sibylla-. Quizás, por la razón que lo haces sea la misma que por la que lo hace él. Bueno, soy bastante inteligente, pero tampoco podría averiguar que podría ser.
-¿Has pensado acaso que es por miedo? -Preguntó Maybritt, renegada. Katarzyna la vio ir hacia el vestidor y sacando un vestido azul claro y otro verde, ambos preciosos.
-Pero seguro que no es por eso, ¿verdad? -Insinuó Sibylla, observando a Maybritt, mientras ésta la miraba fijamente. Katarzyna no se enteraba de nada, ni siquiera sabía si Sibylla estaba adivinando lo que Maybritt pensaba-. Quizás sea por Egil.
Katarzyna volvió la cabeza hacia ella con la frente arrugada, sin embargo, Maybritt se mostraba totalmente sorprendida.
-¿Cómo lo...? -Iba a preguntar ella, cuando Sibylla levantó una mano; y aunque ella iba a interrumpirla, fue Katarzyna quien lo hizo:
-¿Podéis traducirme? Ni soy súper inteligente, ni soy una semidiosa practicante -dijo ésta, volviendo los ojos-. Y me gustaría saber porqué el que May y Ingel no puedan estar juntos tiene que ver con Egil.
Sibylla la miró con una ceja alzada, claramente impresionada.
-¿Es qué no lo ves? -Preguntó ella, haciendo volar las manos-. ¿No lo ves, Kashia?
-Eso acabo de decir -dijo Katarzyna, comenzando a mosquearse-. No soy como tú, Sib. Quizás deberías empezar a tomarlo en cuenta a la hora de hacer... ésto.
Maybritt golpeó un pie en el suelo, haciendo que Katarzyna sonriese; era exactamente lo que ella hacía ahora. Gracias a Ross, quizás a ella también se le había pegado esa costumbre de él. Luego bajó de la plataforma para sentarse en el sillón, donde minutos antes estaba Katarzyna y se recostó.
-Mi primo es un idiota -dijo, parpadeando-. Y seguro de que lo has notado estos días. Cuando usa su parte humana es totalmente sincero contigo, protector, puede llegar a hacerte reír pero siempre, siempre tienes que hacerle caso. Como si él fuese tu padre, o algo por el estilo; y es algo horrible. Luego, cuando usa su parte divina es el doble de sincero contigo, el doble de protector, pero no vas a reírte con él de manera fácil, su parte divina tiene la sangre de Ares, por tanto, es impulsivo, agresivo, competitivo y otras mierdas más.
Katarzyna se mostró totalmente de acuerdo con lo que acababa de decir Maybritt, pero seguía sin entender que tenía que ver que Egil fuera así, con Ingel y con ella.
-Soy el único familiar... -suspiró-. El único familiar de sangre humana que tiene, al igual que yo lo tengo a él. Crecimos juntos, tanto su madre como mi padre lo quisieron así; así que él más un hermano. ¿Has tenido algún hermano, Kashia?
Katarzyna se sentó en las escaleras de la plataforma y la miró, negando con la cabeza.
-Bien, pues... Egil es como lo fuera, es a la persona que más quiero pero, a la vez es la persona que me pone de los nervios; puedo confiar en él pero tengo que tener cuidado con lo que le digo -Maybritt suspiró-. Él e Ingel, tanto como Ossian son amigos desde... Siempre. No pertenecían al mismo ala, pero ellos jugaban entre sí. ¿Y no te preguntas por qué?
Katarzyna volvió a negar con la cabeza, ya había ocurrido como cien veces. Ella aún no captaba lo que quería decirle, o sencillamente era que ella se estaba explicando...
-Porque son iguales. Son como tres clones pero con distinto aspecto. Coinciden en todo, y cuando no lo hacen se forma una que al final debo poner yo fin a ello -resopló-. Llevo tanto tiempo al lado de ellos... Me ven como una hermana, una hermana real, no de las que hay por aquí... No como yo tengo a las hijas de Artemisa.
Sibylla se sentó al lado de Katarzyna.
-Probablemente me enamoré de Ingel a la edad de once años, ya sabéis... Cuando ya empiezas a saber como se hacen los niños, e incluso cuáles son los sentimientos del amor. Me lleva cinco años, Kashia. En realidad ese no es problema ninguno, pero para Egil lo es todo -dijo Maybritt-. Y ahí está el problema: Egil pretende mantenerme encerrada en clausura. Él no quiere que salga con chicos, joder, la primera vez que un chico se me acercó para pedirme que le acompañase al baile del Departamento, se puso delante de mí, y vi como reaccionaba al respecto. Había sacado su lado divino y, obviamente, a los hijos de Atenea no les gusta tales cosas. Se fue corriendo.
Katarzyna cruzó las piernas, mirándola.
-Pero Ingel no es un chico cualquiera, es uno de sus mejores amigos, como un hermano real -dijo ella, moviendo la cabeza-. Es decir, él debería confiar en Ingel; ¿no?
Maybritt echó la cabeza hacia atrás, ahogando una carcajada. Y como siempre, le recordaba a Egil.
-A Egil le molesta que todos, absolutamente todos los tíos se acerquen a mí -dijo Maybritt-. Aunque sea para pedirme la hora, aunque sea uno de mis medio-hermanos. Joder, Kashia, él pretende que siempre esté a su alrededor con Ossian e Ingel. En realidad me gustaría que Ingel estuviera más a mi alrededor, pero no como compinche de Egil.
Sibylla tomó la palabra esta vez, haciendo que al fin Katarzyna cayese en la cuenta de porqué no podía suceder tal cosa.
-Supongo que a él le molestaría mil veces más que ella saliese con Ingel, a que saliese con cualquier otro -finalizó Sibylla, silbando.
Katarzyna sonrió de lado.
-Cómo tú dices, Egil solo hace que te acerques a él, a Ossian y a Ingel... Pues nada, deberás de vestirte de verde... Del color de sus ojos, y deberás ir con él acompañada. Él no sospechará nada, podría cambiar de opinión mediante el tiempo cambie.
Maybritt se levantó del sofá y abrazó a ambas.
-Bien, pues terminemos de vestirnos -dijo ella, haciendo subir a todas de nuevo a la plataforma.


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