miércoles, 12 de junio de 2013

Die in your arms - Capítulo 2 (Fanfic Emblem3 - Drew Chadwick)

Noté la luz del sol penetrando a través de la ventana. Pues éstas siendo blancas como el papel eran casi inmunes al sol. Me levanté a regañadientes y me di cuenta de dónde estaba. Dios mío, debía de despertarme de este sueño en cualquier momento, o acabaría realmente metida en un lío.
Líos de famosos.
Oí unos gritos y luego a los chicos hablando normal. Luego pude adivinar que los gritos eran provenientes de las chicas. Me cepillé los dientes sin apenas oír los gritos desde el baño, y luego cogí el cepillo para peinar y hacerme una coleta. Abrí la puerta y me encaminé hacia el salón, donde Marie estaba desquiciada al lado del televisor, y... Brenda tenía el pelo teñido de azul.
¿Por qué tenía el pelo azul?
Los tres chicos estaban frente al televisor, con el televisor encendido pero en silencio.
-Hola -saludé con timidez. Pues podía estar interrumpiendo algo.
Keaton volteó la cabeza hacia atrás, y sonrió:
-¿Te hemos despertado? -Preguntó él-. Lo sentimos. Creo que se ponen histéricas por cualquier cosa...
Las mejillas de Brenda comenzaron a coger color.
-¿Qué me pongo histérica por cualquier cosa? -Preguntó, gritando, básicamente. Se señaló el pelo-. ¿Acaso me merezco que me insulten por que me he teñido el pelo? A la mierda, no entendéis nada. Sois unos... unos... arg.
Wesley levantó ambas manos, intentando relajar la situación.
-Tranquilízate Brenda... -comenzó a decir, hasta que Marie le interrumpió.
-¿Cómo que se tranquilice? -Preguntó, también chillando-. ¡No podemos hacer absolutamente nada sólo por ser vuestras parejas! Estamos hartas de que siempre tengan algo en contra de nosotras, e inventen cualquier cosa estúpida.
Drew tomó ahora la palabra mientras me hacía un movimiento con la barbilla para que me sentara en el sofá. Es lo justo que hice para no hacer la situación más incómoda.
-Sabíais lo que obtendríais si salíais con alguno de nosotros -dijo, alzando una ceja.
Ésta fue la gota que colmó el vaso. Iban a explotar.
-¡Me da igual lo que inventen, la cosa es que la gente estúpida se lo cree! -Gritó Marie-. Supuestamente, por las revistas, he estado embarazada como tres o cuatro veces, me he casado con Wesley en secreto y soy alcohólica.
-¿Y no es más fácil quitarte el azul de la cabeza? -Preguntó Keaton, encogiéndose de hombros.
Brenda lo fulminó de la mirada, antes de irse corriendo a su cuarto y cerrar de un portazo.
-No sé porque tenéis que poneros así... -dijo Wesley negando con la cabeza.
Marie apretó los puños y se fue tal y como Brenda lo hizo.
No sabía nada de ellos, pero era verdad que nosotras, las fans, nos creíamos cualquier cosa que saliera en la televisión o en las revistas. Y es más, la mayoría odian a las novias de los famosos, y por tanto quieren creerse lo peor de ellas. Me pareció una burrada que se metieran con ellas por hacerse cosas en el pelo. Creo que a nadie le importaba, ¿no?
Tras irse Wesley y Keaton a sus habitaciones para tranquilizar a sus novias, me quedé a solas con Drew.
-¿Te parece una estupidez? -Le susurré-. ¿Qué se pongan así?
Drew me miró interesado y sonrió ampliamente.
-En efecto -respondió-. Las chicas sois demasiado difíciles de entender, y debéis tener la razón en todo. Así que cuando no conseguís algo os ponéis histéricas.
¿Me estaba insultando indirectamente?
-Yo pienso que estás más que equivocado -dije.
-¿Y por qué debería de estarlo? -Preguntó algo molesto, algo que ignoré.
-Porque sois vosotros los egocéntricos y egoístas -comencé a decir, cabreada-. Pues como sois los machos, quienes llevan los pantalones en la casa, los demás deben hacer lo que vosotros digáis. Así que cuando no se os hace caso... es que estamos locas. Creo que me parece algo machista todo lo que acababas de decir.
-¿Machista? -gruñó.
Me encogí de hombros.
-Tú lo has dicho -dije, levantándome del sofá-. No yo.
Debía de ir a la universidad para pedir mi habitación. En tres semanas me instalaría y me daría igual lo que Drew pudiera o no decir. Aunque gracias a que Brenda y Marie le contaron que me iría hacia allí, ahora lo tenía tras mi trasero. Ellas no querían que me fuese, pero yo estaba dispuesta a hacerlo. Sólo había pasado un día en la casa de ellos y ya había insultado a Drew, llamándole machista. Y eso que cada vez que me imaginaba nuestro encuentro consistía en abrazos, y elogios.
Tras media hora negociando con él, lo aceptó, pero con la condición de que me llevaría él.
Las fans me conocían por el rollo de Drew, así que no podía estar como si tal cosa por la calle.
-¿Crees que mejoraría mucho que tú vengas en el coche? -Pregunté alzando una ceja. No estábamos solos, sino que Ranel estaba en el asiento trasero del coche-. Porque así seguirán los rumores.
Drew seguía con las manos pegadas al volante. Ni siquiera se dignó en decirme nada, así que estuve absorta en las calles de Los Ángeles y en como eran tan diferentes de las de España. Claro que había gente en mi país, sobretodo en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona... Pero no se parecía en absoluto a ésto. Y lo más raro era que nadie podría decir quien era estadounidense y quien no.
-Sal del coche, Sheila -dijo Drew aparcando-. Estamos a una cuadra de la Universidad.
Asentí con rapidez y salí. Todo resultaba realmente incómodo. Estaba recibiendo miradas por parte de medio público aquí. Algunas sorprendidas, otras buenas y otras con demasiado odio cargado. Dos se acercaron a Drew para pedirles una foto y él gustoso se la hizo. Ranel, sin embargo, no estaba dispuesto a dejarlas acercarse a él.
Y entonces es cuando todo giró.
Sentí que alguien agarraba mi pelo y me tiraba. Sentía como algunos mechones de mi pelo se arrancaban y me dieron ganas de llorar. Agarré las muñecas de la dichosa muchacha y la tiré hacia delante, ladeando mis caderas, para deshacerme de ella. Pero en el último momento ella volvió a agarrar mi cabello, entonces es cuando, sin pensarlo, alcé una pierna y le di en toda la tripa. Consiguiendo que se cayera hacia atrás, gimiendo del dolor.
Ésto estaba realmente empeorando.
Unas ráfagas de luz completaron mi visión. Eran flashes. Los estúpidos paparazzis tenían que estar aquí. Abrí la boca mientras ellos grababan y sacaban fotos. Los estaba mirando de hito en hito, y gracias a mi estado de shock me estaban cogiendo en primera plana. Pero Ranel ya se estaba encargando de todo.
Drew se encargó de coger mi muñeca y tirarme hacia el coche. Con Ranel cuidando nuestras espaldas.
-¡¿Te has vuelto loca?! -Comenzó a chillar Drew, una vez metido en el coche.
Me sentía indignada. Aparte de rabiosa.
-¡¿Pero acaso has visto mi cabello?! -Pregunté rápidamente-. Esa chica estaba por arrancarme todos los pelos, y no iba a consentir eso. Siento mucho que haya sido una de tus fans, pero es lo que hay.
-Has podido hacerle daño, ¿sabes eso? -Preguntó apretando la mandíbula-. Acostúmbrate porque ésto es lo único que obtendrás si sigues así...
-¿El qué obtendré?
-Malas noticias sobre ti.
Me encogí de hombros.
-¿Y eso que más me da? -Pregunté histérica-. Drew llévame ahora a la Universidad, no voy a quedarme más en tu casa.
Él dio un volantazo que hizo que me diera un tremendo golpe contra la puerta del coche.
-¿Para qué? -Preguntó alzando una ceja-. ¿Para que dejes a mis demás fans moribundas?
Sonreí irónicamente.
-Obvio que sí -dije-. Me encanta pelearme con las estúpidas niñas de papá. En realidad creo que es mi mejor pasatiempo. ¿A ti no? Ya sabes... Pegar a los chicos pijos. De éstos que suelen llevar el jersey atado al cuello, que juegan al golf...
Se rió.
-No sé que información tendrás de mí pero desde luego que no voy pegando por ahí -dijo Drew-. Acaso que me quiten algo que es mío. Oh, sí, eso sí.
Levanté las manos.
-¿Te refieres a las chicas? -Pregunté.
-Puede ser.
Fruncí las cejas.
-¿Te gustan los chicos, Drew? -Me reí.
-No, pero sí las hermanas de éstos -respondió él, mirándome-. ¿Tienes hermanos?
Negué con la cabeza.

-Oh, entonces he cometido un error -dijo-. Me gustan las chicas que son hijas únicas. 

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