Noté
la luz del sol penetrando a través de la ventana. Pues éstas siendo
blancas como el papel eran casi inmunes al sol. Me levanté a
regañadientes y me di cuenta de dónde estaba. Dios mío, debía de
despertarme de este sueño en cualquier momento, o acabaría
realmente metida en un lío.
Líos
de famosos.
Oí
unos gritos y luego a los chicos hablando normal. Luego pude adivinar
que los gritos eran provenientes de las chicas. Me cepillé los
dientes sin apenas oír los gritos desde el baño, y luego cogí el
cepillo para peinar y hacerme una coleta. Abrí la puerta y me
encaminé hacia el salón, donde Marie estaba desquiciada al lado del
televisor, y... Brenda tenía el pelo teñido de azul.
¿Por
qué tenía el pelo azul?
Los
tres chicos estaban frente al televisor, con el televisor encendido
pero en silencio.
-Hola
-saludé con timidez. Pues podía estar interrumpiendo algo.
Keaton
volteó la cabeza hacia atrás, y sonrió:
-¿Te
hemos despertado? -Preguntó él-. Lo sentimos. Creo que se ponen
histéricas por cualquier cosa...
Las
mejillas de Brenda comenzaron a coger color.
-¿Qué
me pongo histérica por cualquier cosa? -Preguntó, gritando,
básicamente. Se señaló el pelo-. ¿Acaso me merezco que me
insulten por que me he teñido el pelo? A la mierda, no entendéis
nada. Sois unos... unos... arg.
Wesley
levantó ambas manos, intentando relajar la situación.
-Tranquilízate
Brenda... -comenzó a decir, hasta que Marie le interrumpió.
-¿Cómo
que se tranquilice? -Preguntó, también chillando-. ¡No podemos
hacer absolutamente nada sólo por ser vuestras parejas! Estamos
hartas de que siempre tengan algo en contra de nosotras, e inventen
cualquier cosa estúpida.
Drew
tomó ahora la palabra mientras me hacía un movimiento con la
barbilla para que me sentara en el sofá. Es lo justo que hice para
no hacer la situación más incómoda.
-Sabíais
lo que obtendríais si salíais con alguno de nosotros -dijo, alzando
una ceja.
Ésta
fue la gota que colmó el vaso. Iban a explotar.
-¡Me
da igual lo que inventen, la cosa es que la gente estúpida se lo
cree! -Gritó Marie-. Supuestamente, por las revistas, he estado
embarazada como tres o cuatro veces, me he casado con Wesley en
secreto y soy alcohólica.
-¿Y
no es más fácil quitarte el azul de la cabeza? -Preguntó Keaton,
encogiéndose de hombros.
Brenda
lo fulminó de la mirada, antes de irse corriendo a su cuarto y
cerrar de un portazo.
-No
sé porque tenéis que poneros así... -dijo Wesley negando con la
cabeza.
Marie
apretó los puños y se fue tal y como Brenda lo hizo.
No
sabía nada de ellos, pero era verdad que nosotras, las fans, nos
creíamos cualquier cosa que saliera en la televisión o en las
revistas. Y es más, la mayoría odian a las novias de los famosos, y
por tanto quieren creerse lo peor de ellas. Me pareció una burrada
que se metieran con ellas por hacerse cosas en el pelo. Creo que a
nadie le importaba, ¿no?
Tras
irse Wesley y Keaton a sus habitaciones para tranquilizar a sus
novias, me quedé a solas con Drew.
-¿Te
parece una estupidez? -Le susurré-. ¿Qué se pongan así?
Drew
me miró interesado y sonrió ampliamente.
-En
efecto -respondió-. Las chicas sois demasiado difíciles de
entender, y debéis tener la razón en todo. Así que cuando no
conseguís algo os ponéis histéricas.
¿Me
estaba insultando indirectamente?
-Yo
pienso que estás más que equivocado -dije.
-¿Y
por qué debería de estarlo? -Preguntó algo molesto, algo que
ignoré.
-Porque
sois vosotros los egocéntricos y egoístas -comencé a decir,
cabreada-. Pues como sois los machos, quienes llevan los pantalones
en la casa, los demás deben hacer lo que vosotros digáis. Así que
cuando no se os hace caso... es que estamos locas. Creo que me parece
algo machista todo lo que acababas de decir.
-¿Machista?
-gruñó.
Me
encogí de hombros.
-Tú
lo has dicho -dije, levantándome del sofá-. No yo.
Debía
de ir a la universidad para pedir mi habitación. En tres semanas me
instalaría y me daría igual lo que Drew pudiera o no decir. Aunque
gracias a que Brenda y Marie le contaron que me iría hacia allí,
ahora lo tenía tras mi trasero. Ellas no querían que me fuese, pero
yo estaba dispuesta a hacerlo. Sólo había pasado un día en la casa
de ellos y ya había insultado a Drew, llamándole machista. Y eso
que cada vez que me imaginaba nuestro encuentro consistía en
abrazos, y elogios.
Tras
media hora negociando con él, lo aceptó, pero con la condición de
que me llevaría él.
Las
fans me conocían por el rollo de Drew, así que no podía estar como
si tal cosa por la calle.
-¿Crees
que mejoraría mucho que tú vengas en el coche? -Pregunté alzando
una ceja. No estábamos solos, sino que Ranel estaba en el asiento
trasero del coche-. Porque así seguirán los rumores.
Drew
seguía con las manos pegadas al volante. Ni siquiera se dignó en
decirme nada, así que estuve absorta en las calles de Los Ángeles y
en como eran tan diferentes de las de España. Claro que había gente
en mi país, sobretodo en las grandes ciudades como Madrid o
Barcelona... Pero no se parecía en absoluto a ésto. Y lo más raro
era que nadie podría decir quien era estadounidense y quien no.
-Sal
del coche, Sheila -dijo Drew aparcando-. Estamos a una cuadra de la
Universidad.
Asentí
con rapidez y salí. Todo resultaba realmente incómodo. Estaba
recibiendo miradas por parte de medio público aquí. Algunas
sorprendidas, otras buenas y otras con demasiado odio cargado. Dos se
acercaron a Drew para pedirles una foto y él gustoso se la hizo.
Ranel, sin embargo, no estaba dispuesto a dejarlas acercarse a él.
Y
entonces es cuando todo giró.
Sentí
que alguien agarraba mi pelo y me tiraba. Sentía como algunos
mechones de mi pelo se arrancaban y me dieron ganas de llorar. Agarré
las muñecas de la dichosa muchacha y la tiré hacia delante,
ladeando mis caderas, para deshacerme de ella. Pero en el último
momento ella volvió a agarrar mi cabello, entonces es cuando, sin
pensarlo, alcé una pierna y le di en toda la tripa. Consiguiendo que
se cayera hacia atrás, gimiendo del dolor.
Ésto
estaba realmente empeorando.
Unas
ráfagas de luz completaron mi visión. Eran flashes. Los estúpidos
paparazzis tenían que estar aquí. Abrí la boca mientras ellos
grababan y sacaban fotos. Los estaba mirando de hito en hito, y
gracias a mi estado de shock me estaban cogiendo en primera plana.
Pero Ranel ya se estaba encargando de todo.
Drew
se encargó de coger mi muñeca y tirarme hacia el coche. Con Ranel
cuidando nuestras espaldas.
-¡¿Te
has vuelto loca?! -Comenzó a chillar Drew, una vez metido en el
coche.
Me
sentía indignada. Aparte de rabiosa.
-¡¿Pero
acaso has visto mi cabello?! -Pregunté rápidamente-. Esa chica
estaba por arrancarme todos los pelos, y no iba a consentir eso.
Siento mucho que haya sido una de tus fans, pero es lo que hay.
-Has
podido hacerle daño, ¿sabes eso? -Preguntó apretando la
mandíbula-. Acostúmbrate porque ésto es lo único que obtendrás
si sigues así...
-¿El
qué obtendré?
-Malas
noticias sobre ti.
Me
encogí de hombros.
-¿Y
eso que más me da? -Pregunté histérica-. Drew llévame ahora a la
Universidad, no voy a quedarme más en tu casa.
Él
dio un volantazo que hizo que me diera un tremendo golpe contra la
puerta del coche.
-¿Para
qué? -Preguntó alzando una ceja-. ¿Para que dejes a mis demás
fans moribundas?
Sonreí
irónicamente.
-Obvio
que sí -dije-. Me encanta pelearme con las estúpidas niñas de
papá. En realidad creo que es mi mejor pasatiempo. ¿A ti no? Ya
sabes... Pegar a los chicos pijos. De éstos que suelen llevar el
jersey atado al cuello, que juegan al golf...
Se
rió.
-No
sé que información tendrás de mí pero desde luego que no voy
pegando por ahí -dijo Drew-. Acaso que me quiten algo que es mío.
Oh, sí, eso sí.
Levanté
las manos.
-¿Te
refieres a las chicas? -Pregunté.
-Puede
ser.
Fruncí
las cejas.
-¿Te
gustan los chicos, Drew? -Me reí.
-No,
pero sí las hermanas de éstos -respondió él, mirándome-. ¿Tienes
hermanos?
Negué
con la cabeza.
-Oh,
entonces he cometido un error -dijo-. Me gustan las chicas que son
hijas únicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario