miércoles, 19 de junio de 2013

Die in your arms - Capítulo 3 (Fanfic Emblem3 - Drew Chadwick)

Me tenían encarcelada en el apartamento ese todo el día. Parecía yo la famosa en vez de ellos. Estaba hartándome de no ver el sol y de que no me diese el viento. Y eso no era lo único, si no que estábamos los seis atentos a la televisión, pues habían avisado que saldrían algo de ellos.
-¡Ya, ya! -Gritó Marie, sentada encima de Wesley.
-”Hemos pillado a Drew Chadwick, miembro de Emblem3, a unas manzanas de la Universidad de Los Ángeles. Y con ella una chica, pero no sabemos si los fans de ellos estarán de acuerdo en que salga con ella” -iba diciendo el reportero con la cara inexpresiva-. “Al parecer no está bien psicológicamente. Algunas fans dicen que tendrán histeria de salir con un famoso... ¿Ustedes que creen?”
Me estaban llamando loca... Pero ahora mismo viendo el vídeo en la que le pegaba a la chica... lo veía evidente.
¿Me había vuelto loca?
-Dios mío... -dijo Brenda con la boca abierta, sentada en el suelo-. Yo pensé que dirían algo bueno sobre vosotros. A ver, no es que seáis exactamente perfectos, pero oye...
Drew la miró alzando una ceja.
-Lo entendimos, Brenda -dijo, al mismo tiempo que ella levantaba las manos. Me miró frunciendo las cejas-. ¿Algo que decir?
Abrí la boca, sin saber bien que decir.
-Pensé que era evidente que no podías pegar a nadie, y menos a una fan -dijo Drew torciendo la boca-. Espero que se te ocurra algo para arreglar esto.
Me levanté del sillón rápidamente sintiendo mis piernas flaqueándose.
-¿Qué... Qué has dicho? ¡Yo no hice nada! ¡Se me tiró encima! ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué me dejara que me arrancase los pelos? No es justo...
Drew me fulminó con la mirada.
-Debiste apartarla de ti pero no pegarle, Sheila. Por dios... -resopló cabreado, levantándose hasta quedar enfrente de mí. No me estaba amenazando, ni siquiera tenía intención de echarme de su casa... Pero estaba enfadado. A pesar de que no hice nada en absoluto.
Los demás se levantaron también, salvo Brenda que se quedó en el suelo mirándonos desde abajo.
-¿No crees que estás exagerando? -Preguntó Wesley.
-Oh, vale... -suspiró Drew-. ¿Daremos buena imagen si ven que nuestras novias se tiran de los pelos con nuestras fans?
Fruncí las cejas.
-No somos... -Keaton me interrumpió.
-Bien es cierto que no deberían, pero tenía que defenderse de algún modo -dijo-. Intentó quitársela de encima, y no pudo. Soy el menos violento aquí y lo sabéis, así que opino que fue culpa de la otra chica.
Drew me miró de nuevo, interrogándome, pero cuando iba a volver a hablar, tomó la palabra:
-¿Y cómo cojones le explicamos eso a la prensa? -Preguntó negando con la cabeza-. ¿Te crees que nos van a creer por ese simple cuento? Ya la están tomando como una loca obsesiva.
Iba a contestar, pero Wesley y Keaton hablaron a la vez.
-¡No está loca! -Exclamaron, y prosiguió Keaton-: Ella no debe de hacerse responsable de todo esto.
Wesley asintió con la cabeza.
-Deberías de haberla dejado ir sola -dijo-. Ahora mismo no le estaría pasando ésto. Ha sido culpa suya.
Drew comenzaba a ponerse rojo de rabia, y quise alejarme un poco más pero me chocaba con las piernas de Marie, y a una Brenda muy a gusto en el suelo.
-¡Ésto se está volviendo una locura! -Exclamó Drew-. ¡Lo que me faltaba, otra mierda más!
Wesley y Keaton que iban a seguir hablando, se quedaron callados.
¿Me acababa de insultar?
Oh dios mío, claro que sí. Acababa de hacerlo.
-¡Drew! -Chilló Brenda levantándose rápidamente, intentando lanzarse sobre él. Keaton la tenía amarrada de la cintura.
Marie se levantó poco a poco y echó una mirada de reprimenda a Drew.
-De todos vosotros, del último que me lo esperaba era de ti -dijo negando con la cabeza.
Agaché la cabeza y lo último que hice, tras haber dejado caer dos lágrimas, fue despedirme.
Cogí el diario que compré antes de venir aquí. Lo hice para apuntar todas las cosas que me pasarían, que me preocuparían y que gente conocería y a quienes no. Ahora no sabía que escribir. Mi mente ya conocía a Emblem3, pero no los conocía de verdad. Ahora es cuando me daba cuenta de que las personas pueden ser muy diferentes, de lo que se aparentan a lo que llegan a ser.
Apoyé el bolígrafo contra la hoja y comencé a moverlo.
“No sé muy bien por donde empezar... Sé que tú no sabes nada sobre mí, pues es la primera vez que te escribo y no tiene sentido entenderlo... ¿Acaso unas simples hojas pueden oírme? ¿Comprenderme? Me llamo Sheila. Bien. Tengo diecinueve años. Casi veinte. He nacido en unas islas de España, y siempre he estado rodeada de agua.
Oh dios mío, estoy haciendo ésto de pena.
Pensé que al cambiar de aires, de ciudad, de país... mi vida podría cambiar. Me he sentido sola la mayor parte del tiempo, e incluso llegué a pensar que me estaba desmoronando... ¿Sabes esa sensación de pánico que te nubla la mente, y haces cualquier cosa para calmarlo? ¿Incluso coger una navaja y rajarte de este a oeste el cuello?
¿Podrías tú decirme que es lo que va realmente mal conmigo?
¿Por qué en mí siempre ven a una basura?
Dios mío, quiero que estos sentimientos se vayan. Necesito que lo hagan, para poder seguir con mi vida. Si no empiezo ahora... ¿cuándo lo haré?”
Levanté el bolígrafo y volví a bajarlo.
“¿Aguantaré tanto tiempo?”
Tocaron a la puerta de la habitación, y me encogí de hombros mientras que les decía que pasasen. Marie y Brenda estaban ambas a cada lado, algo inquietas y nerviosas. Marie se había hecho una trenza en el lado contrario al rapado. Mientras Brenda mantenía el pelo azulado suelto.
-¿Te molestamos? -Preguntó Brenda mientras se sentaba al lado de mí, en la cama.
-Claro que no -sonreí mientras dejaba el diario bajo mi almohada-. Pero no entiendo...
Marie se sentó al lado contrario al de Brenda y me puso una mano sobre el hombro.
-Vamos a salir porque estamos muy aburridas -informó-. Así que hemos pensado en invitarte a salir con nosotras. Nos lo vamos a pasar bien. Un poco de café, o lo que tomes, ropa y cine. ¿Qué te parece?
Hice una mueca de lamento.
-No tengo dinero... -comencé a decir, cuando me interrumpieron al unísono.
-NOSOTRAS TE INVITAMOS -gritó Brenda-. Pues tenemos nuestro propio dinero... Que salgamos con unos famosos no significa que nos paguen todo como mantenidas. También estudiamos y trabajamos, así que levántate que nos vamos.
Comencé a negar con la cabeza intentando que lo dejasen estar, pero se veían muy entusiasmas.
Me agarraron de los brazos y me arrastraron por toda la cama mientras me reía porque parecíamos realmente estúpidas. Marie comenzaba a relatar riéndose mientras me preguntaba que tenía en común con Wesley. ¿Tal vez el tipo de música? ¿Que ambos serían algo egocéntricos? En plan bien, pues ambos se veía que se cuidaban el físico. Luego estaba Brenda que no paraba de gritar, reírse y dar saltos. Me pregunté que tenía ella en común con Keaton. ¿Qué ambos eran como niños pequeños, aunque tenían la cabeza muy bien amueblada?
Sonreí mientras me ponía derecha y aceptaba la invitación a salir de casa.
¿Y yo que tenía en común con Drew?

Nada. 

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