sábado, 29 de junio de 2013

Die in your arms - Capítulo 5 (Fanfic Emblem3 - Drew Chadwick)

Estaba tardando en dormirme porque sonaban muchos coches afuera. Al cerrar los ojos intenté quedarme dormida, es más, obligaba a mi mente a que lo hiciera. Porque mañana tendría que levantarme temprano con las chicas, y no me apetecía ir con las ojeras. Llevaba dos horas así, boca arriba un buen rato, cuando oí pasos fuera de mi habitación y luego vi destellos de luz penetrar en ésta. Cerré los ojos de inmediato, pensando que a lo mejor era alguno de los chicos, o alguna de las chicas, pare recoger alguna cosa. Aunque pensando que era la habitación de invitados, no sabía que iban a encontrar aquí...
Mantenía los ojos cerrados con fuerza mientras el individuo se movía a mi lado y cogía la colcha para luego arrastrarla hacia atrás, que hacía que me desarropase. Me quedé con la mente vacía, porque sabía exactamente quien era... Su olor estaba siendo destacado. Apreté con fuerza los labios, intentando parecer dormida.
-Sé que estás despierta, Sheila -dijo Drew riéndose a mi lado. Él estaba sentado pero yo seguía acostada, rígida.
-¿Qué haces aquí? -Pregunté, algo rabiosa-. ¿Es que acaso no sabes donde está tu dormitorio? Puedo enseñarte el camino.
Él apoyó la cabeza en la pared y sonrió ampliamente.
-Quería hablar contigo -dijo él, sonriendo-. Sobre el mordisco, ya sabes.
Me encogí de hombros, intentando no reírme.
-Te lo mereciste -acusé-. Además, es solo un mordisco. No morirás por ello... ¿Y qué pasa? ¿No podías esperar a mañana para hablar sobre ello?
-Escúchame -dijo, moviendo un dedo en mi dirección-. Vamos a hablar ahora, y también te diré unas cuantas cosas. Acomódate aquí a mi lado, que la noche es muy joven.
Alcé las cejas, pero sin moverme.
-Drew, vete ya a dormir. Creo que el sueño te está afectando mucho
Me agarró del brazo e hizo que me sentara sobre la cama.
-Para empezar... Vamos a dictar unas reglas... Ya sabes -comenzó-. La primera: me harás caso en cualquier cosa que te diga, sea cual sea. La segunda: no me volverás a morder nunca más, es más, me darás los besos que yo quiera y harás lo que yo te pida. Tercero: nada de pataletas frente a las cámaras, ni...
Le tapé la boca con las manos mientras me enrojecía de rabia.
-Y cuarto: me importa una mierda lo que me digas, pidas y ruegues -gruñí-. ¿Me ves pinta de zorra? Por dios, yo pensé que tú eras diferente... Pero veo que opiné mal.
Él se deshizo de mis manos, y agarrándome la cintura, me dio la vuelta para él quedar a ahorcajadas. Comencé a patalear para echarlo de encima, pero él muy capullo tenía la fuerza necesaria para tumbar a tres como yo.
-Quítate de encima, Drew -recé-. O gritaré. Lo juro.
-Sé que no quieres eso realmente -dijo él-. ¿Podrías hacerme un favor? Deja de moverte, porque no me voy a quitar hasta que entres en razón.
Apreté la mandíbula y le fulminé con la mirada.
-¿Quieres un beso? ¿Dos? ¿Tres? -Pregunté rápidamente-. Pues bien, yo te los daré. Pero luego te irás.
Asintió con la cabeza.
-Me parece bien -dijo Drew sonriendo mientras bajaba la cara. Noté su nariz rozando la mía.
Agarré sus hombros, y acerqué su boca a la mía. Miré sus labios y sentí como el corazón comenzó a palpitar bruscamente. El rozó su lengua contra mi labio inferior, mientras me quedaba embobada mirando sus ojos. Luego comenzó a besarme lentamente, un beso simple, sin lengua, mientras que mis mejillas cogían un color rojo intenso. No podía creer que Drew me estuviera besando, y tampoco podía creer que fuese un pequeño psicópata que busca besos de todas.
Puse mis manos en su nuca y eso hizo que comenzara a seguir el beso más intensamente, apretando sus labios contra los míos. Con su lengua hizo que mis labios se separasen, para darle la bienvenida a ésta. Yo hice intensamente lo mismo mientras pegaba su cuerpo al mío.
Pero el beso fue interrumpido.
Por él mismo.
-Espero que la próxima vez no juegues conmigo -dijo Drew mientras se levantaba, e iba a la puerta. Agarró el pomo de la puerta-. Porque yo también jugar.

Pedazo imbécil.
Pedazo imbécil sin corazón, ni conciencia.
Me había obligado a hacer estas cosas, solo para aparentar.
Estaba en un backstage de un programa de televisión, esperando a que “Emblem3” terminara su entrevista, junto a la presentadora que les hacía las preguntas. Bien por ti, Sheila. Sabes de que va el programa. Estaba junto a Marie y Brenda mientras éstas picaban algo de comer, y se reían hablando de sus cosas.
Me pregunté porque era la única que hacía caso a la entrevista, pero luego se lo pregunté a ellas directamente:
-Sabemos como son -respondió Brenda mientras bebía agua-. Son nuestros novios, estamos acostumbradas a tratar con ellos. Así que nos da igual las preguntas. Venimos aquí para acompañar, ser buenas novias y para comer. Me encanta la comida.
Reí en voz alta, mientras Marie se acercaba a mí.
-Y porque, normalmente, los de seguridad están bastante cachas -dijo Marie sonriendo ampliamente-. Y bueno, es mejor tener vistas buenas, a tener vistas desde un plató. Que es asqueroso.
-¿Tan malo es? -Pregunté riéndome.
-Ya sabes, Marie tiene miedo escénico -dijo Brenda asintiendo con la cabeza-. Para ella estar en un plató, es como para una monja estar desnuda ante todos. Aunque bueno... Dios debería de verse complacido... La hizo nacer así.
Marie la miró horrorizada.
-¡No es lo mismo! -Exclamó ésta-. Además de que una monja no se desnudaría en público. Es estúpido.
-No del todo -convino Brenda-. Pues a lo mejor le gusta las playas nudistas, ¿verdad, Sheila?
Reí.
-Claro... -dije encogiéndome de hombros, mientras me preguntaba si éstas dos chicas solían tener temas de conversación como éste-. Aunque sería un poco extraño.
Marie levantó los dos brazos.
-¡Gracias a Dios una de las mías!
La hora siguió avanzando. No sé exactamente que les preguntaron, porque me pegué a Marie y Brenda sobre temas estúpidos, con los cuales podría reírme a mi antojo; y también porque vivía en la casa de ellos. Podía preguntarles lo que quisiera cuando me apeteciera. Sólo esperaba que me contestasen con sinceridad, pues según Marie ellos no decían toda la verdad, solo lo necesario. Luego Brenda siguió su respuesta, diciendo que hay cosas que ellos no podían, simplemente, contar.
Ellos terminaron la entrevista y vinieron al backstage con nosotras. Ambas parejas se saludaron con un beso, y Drew cogió una botella de agua para beber. Me miró a mí enarcando una ceja.
-Se supone que debes saludarme con un beso, o al menos un poco más efusiva -dijo éste mientras pasaba un brazo alrededor de mi cuello-. No soy ningún monstruo del que tengas que salvarte.
Le miré alzando las dos cejas.
-¿Y por qué será que te veo tal y cómo tú has dicho? -Pregunté mientras besaba su mejilla, y pegué mis labios a su oído izquierdo-. No te pases. Ésto será lo mejor que obtengas en toda tu vida.
Él sonrió, y acercó sus labios a mí. Para devolvérmela.
-He tenido mejores besos en la mejilla -me contestó-. Así que ves practicando con la almohada, o como tú prefieras. Esto tiene que resultar creíble.
Forcé una sonrisa mientras las fans de ellos comenzaron a entrar al backstage.
-¿Por qué no coges alguna de ellas? -Pregunté, susurrando-. Lo mío fue una equivocación, no acepté nada. Pero estoy segura de que si cortas conmigo, y se lo pides a alguna de ellas aceptan.
Él les sonrió a todas ellas, pero aún estaba anclado a mi lado.
-Porque yo decido con quien quiero estar -dijo Drew dándome un leve beso en la coronilla, y yendo hacia ellas.
Marie y Brenda se me quedaron mirando con una amplia sonrisa en el rostro.

Adiós a mi privacidad. 

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