-¡Esto
no puede ser verdad, Wesley Trent! -Comenzó a chillar Carly una vez
que bajó al salón corriendo-. ¡¿Cómo me has podido hacer esto?!
¿Con el servicio? ¿En serio, Wesley? ¿No tenías nada mejor a
mano?
Estaba
todo el mundo viendo la escena, y me sentía gravemente molestada.
Molestada e incómoda. Sam estaba con los ojos abiertos al lado de
Daniel y Oliver. Hilary, Amber, Deena y Kate estaban riéndose por
como se lo tomó la jefa de la casa. También estaba Beatrice que
parecía asustada, al igual que Samantha. Keaton y Drew estaban
apoyados en el sofá grande y parecían aburridos, como si quisieran
echarse una siesta pero los gritos de Carly se los prohibieran.
-Escúchame,
Carly -dijo Wesley mientras iba tras ella para agarrarle el brazo-.
Eso tiene una explicación.
¿Explicación?
-¿Ah,
sí? -Preguntó Carly, mientras se cruzaba de brazos-. ¿Cuál?
-La
única buena que tengo -y siguió-: qué ya no te quiero, Carly. En
realidad no sé en que momento te pedí matrimonio, y porqué. La
cosa es que estoy enamorado de Martha...
-¿Qué
coño...? -Preguntó aún gritando más, y alzó las manos-. ¿Cómo
demonios te has podido enamorar de semejante... humano? -terminó la
frase sin insulto, debido a la mirada iracunda de Wesley.
-Mira,
haz lo que quieras, piensa lo que quieras, Carly -dijo él haciendo
muecas-. Ya no vamos a casarnos, puedes coger el vestido de novia,
los de dama de honor... Los que quieras, venderlos y... demás. Sólo
quiero que te vayas.
Vale...
Me estaba defendiendo ante los insultos que esa lagarta me decía, y
todavía eran peores los pensamientos que tenía sobre mí... pero me
parecía demasiado que le hablase de aquella manera...
-¡¿Me
vas a dejar cuando queda tres semanas para casarnos?! -Preguntó
nerviosa, histérica-. ¡¿Pero qué demonios te ha hecho la pedazo
bruja esta, Wesley?!
De
acuerdo... Que le hablase como quisiera, porque la chica no conocía
límites. Quien iba a dejarla era su prometido, no yo.
¿Por
qué me tenía que meter a mí de por medio?
-No
te preocupes por eso, tranquila -dijo Wesley apaciguando el mal humor
de ella-. Podemos sacarla de provecho.
Nadie
sabía de que demonios estaba hablando, así que él me miró con una
sonrisa amplia en el rostro.
-Martha
y yo podemos casarnos en tres semanas -soltó-. No hay problema
ninguno.
Abrí
los ojos mientras todos los demás pensaban en lo sucedido, y al cabo
de unos segundos también hacían lo mismo. Mis compañeros se
alegraron como si fuesen a ellos a quienes les estuviera ocurriendo.
Mientras Beatrice y Samantha comenzaban a dar gritos por toda la
sala. Keaton y Drew abrieron la boca y miraron a Wesley y luego a mí,
pero luego sonrieron a coro.
-¡No
puedo creérmelo! -Exclamó Carly, yendo hacia atrás, hasta salir
corriendo escaleras arriba.
-Yo
tampoco... -murmuré para mí, hasta que miré a Wesley.
Él
me estaba sonriendo ampliamente y me agarró una mano para bajarme de
las escaleras y se puso detrás de mí.
-A
partir de ahora ella será la señora Stromberg, bueno, futura señora
Stromberg -vociferó en voz alta-. Sólo si ella quiere por
supuesto...
Asentí
con la cabeza una y otra vez...
Iba
a casarme.
Con
el hombre al que amaba...
Resiste,
Martha.
Resiste.
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