Hola,
soy Martha. Tengo dieciocho años recién cumplidos, acabo de venir a
Los Ángeles desde España. He pasado de ir a la Universidad y he
preferido trabajar, para luego poder estudiar fotografía e irme a
cualquier parte del mundo y hacer lo que más he querido hacer en la
vida... Pero a veces lo que está bien es difícil y lo malo está
chupado.
Me
metí a trabajar en una casa de millonarios... y mi trabajo consistía
en cuidar a una niña de ocho años. Rubia, de ojos claros (ambas
éramos iguales físicamente) y que básicamente era una dulzura.
Quizás yo no fuese el tipo de muchacha que es... totalmente
agradable con todo el mundo, pero esta chica era lo extraordinario.
¡Me
estaban pagando un pastón por solo cuidar a una niña que se servía
de sí misma!
¡Y
qué encima no me daba ningún problema!
Aunque
los problemas no tardaron en echar a volar... El jefe de aquella
casa, Wesley, me había obligado directamente a permanecer en la casa
todas las noches. Si quería continuar en mi trabajo debería de
hospedarme allí.
La
señora en aquella casa era su prometida, Carly. Que por algún
motivo me odiaba con toda su alma.
Luego
estaba su hermana, a quien debería cuidar (Susie), su hermano
pequeño, Keaton; y Drew, su mejor amigo.
Más
las amigas de Carly, que también se hospedaban allí... Juntas
hicieron algún pacto sobre mantenerme a ralla. Sin saber porqué,
pero eso no era lo peor.
Desde
luego que no...
Me
había enamorado de él.
Me
había enamorado de un capullo mujeriego, que encima estaba
prometido, como Wesley Stromberg.
Me puto encanta tío.
ResponderEliminar