jueves, 12 de septiembre de 2013

Frena - 4

Pensé que esta noche tendría unos preciosos sueños, pero en vez de eso recibí lamentos durante toda la noche por parte de mi hermana. Resulta que él no la había engañado, ni la había dejado ni tales cosas como esas. Él, sencillamente, la trató mal. Aún no sé porque pero por la manera en que mis padres me miraron supe que fue por mi culpa. Sería por meterme con Ashley, o vete tú a saber... El caso es que, si ese era el motivo por el que habían peleado, me daba igual.
Eran las diez de la mañana. No era capaz de dormir ni de levantarme. Justo cuando me estaba poniendo las zapatillas de estar por casa, alguien llamó a la puerta de mi habitación.
-Neus, tenemos que hablar -dijo mi padre tras abrir la puerta.
Le miré con los ojos entrecerrados y asentí.
-Si no fuera porque eres mi padre pensaría que vas a cortar conmigo -le respondí mientras bostezaba y me estiraba. -¿Qué pasa? ¿La pareja feliz ya no es tan feliz?
Mi padre anduvo hasta mí y se sentó a mi lado. Conocía esa expresión... Iba a hablar sobre algo malo y temí por mí, por él y por toda mi familia. Al parecer iba a sacar algún que otro tema peligroso.
-Sé que esto no es fácil para ti... El que las cosas cambien tan repentinamente, Neus, pero tu hermana quiere ser feliz -comenzó a decir. -Tienes que ser amable con las personas que están vinculándose con ella, porque a la vez lo están haciendo con nosotros... Tienes que ser capaz de entenderlo.
Resoplé mientras llevaba mis manos a la cabeza.
-Yo no he dicho que me sea difícil, es más, me da exactamente -gruñí. -Lo que no quiero es que esa... espécimen comente con mi vida como le convenga. Ella no me es nada, eso es cosa de Nicole y vuestra, ¿de acuerdo? Que me deje en paz, que me ignore. No tengo nada que ver con esa familia.
Él me miró serio buscando las palabras exactas.
-Ese es otro tema que quería hablar contigo, Neus... -dijo. -Ayer me dijo Ashley que te vio con un chico, y dice que no estabais simplemente intercambiando palabras... -tragó saliva sin saber como explicarse.
-¿Y qué? -Levanté una ceja.
-Neus... -le interrumpí con un gruñido a la misma vez que me levantaba de la cama.
-¿Sabes qué? -Comencé a subir la voz mientras mi cerebro iba a toda velocidad. -No tengo trece años, ¿vale? No soy tan estúpida. No voy a volver a hacer lo mismo que antes, ¿de acuerdo? Dejadme en paz, y preocuparos por mi hermana. Es ella la pequeña, ¿no? Pues bien, haced como que lo es y dejadme de tratar como un puto parásito.
Corrí hacia fuera y di un gran portazo, sabiendo que mi padre estaba aún dentro sintiéndose como una gran mierda.
Tanto como Bianca y yo no queríamos volver a las carreras, pero Tina estaba deseando que nosotras fuésemos con ella. Kent, sin embargo, solo gruñía de vez en cuando. Él tampoco estaba feliz con ese cambio de planes en nuestra agenda. Al principio de verano me imaginaba una vida como otra cualquiera, aburrida en todos los sentidos. Lo mejor de todo -por favor, esto es una gran ironía-, es que era la gran carrera del año. Es decir, la que se celebraba cada año con todos los conductores que habían estado desde el principio. Que cursilada, por favor.
-Conmigo no contéis para que os lleve -dijo Kent malhumorado. -Estoy harto de que si os metéis en líos sea yo el que tenga que salvaros el culo, dado que estoy a vuestro cargo.
-¿Qué dices imbécil? Somos bastantes mayorcitas para cuidarnos por sí solas -refunfuñó Bianca mientras se sentaba en el suelo del centro comercial. -Pero no es por eso, es que ya lo pasé bastante mal la otra vez que fuimos. No me quiero imaginar vivir de nuevo lo de Neus, lo siento pero no.
Me incliné hacia atrás, justo donde Kent estaba y resoplé.
-Por mí no os preocupéis. Si queréis que vaya iré -les dije. Kent giró la cabeza hacia mí tan rápido que pensé que se le había torcido el cuello, haciéndose daño. -Por Dios, no empieces a ponerte histérico.
-¡¿Cómo no quieres que me ponga histérico?! -Gritó en mitad del centro comercial, haciendo que yo pusiera una mano sobre mi frente tapando mi rostro. -Casi te matas, Neus, joder. ¿Es qué no te das cuenta del peligro cuando lo tienes justo en tu puta cara? Deja de hacer la gilipollas. Me estoy cansando de este juego en que todas pretendéis mostrar algo.
-Deja de ponerte como el mejor amigo energúmeno, haznos el favor -le dije algo mosqueada.
-Iré -dijo Bianca moviendo la cabeza. -Porque si Kent no piensa cuidarte tendré que hacerlo yo. Madre mía, nunca pensé que fuera la madre de este grupo, en serio... Que pena damos.
-También vendrá mi hermana -informó Tina mirando a Kent. -Eso quiere decir que no te vas a acercar a ella, acaso que sea a diez metros de distancia. No la mires, no la huelas...
-¿Tengo pinta de perro? -Estaba impresionado.
-Pues sí, por eso mismo lo digo -le respondió mientras reía. -Es la primera vez que Melania deja al lado su timidez y la vergüenza y decide salir por ahí, así que voy a aprovechar.
Kent enseñó los pulgares hacia arriba, y volvió a mirarme.
-Voy a cuidarte -soltó. -Así que no te separes de mí en todas las carreras, ¿de acuerdo? Yo decidiré con quien vas y con quién no.
Rodé los ojos antes de tirarme encima de él a abrazarlo. Cuanto quería a este hombre y lo mucho que le admiraba. Era como mi hermano mayor, como un pesado hermano mayor.

Y estamos de vuelta a las carreras. La última vez íbamos vestidas de una manera diferente de la que ahora llevábamos. Bianca tenía una blusa blanca donde se transparentaba el blanco sujetador, a juego con unos pantalones cortos blancos. Con tan solo verla temblaba de frío, y eso que estábamos en pleno verano. Tina llevaba una camiseta verde atada al cuello, con unos pantalones que realmente parecían bragas -cosa que no le dije-. Melania, gracias a Dios, iba más normalita: unos vaqueros claros con una camiseta naranja. Sonreí ampliamente al saber que esta chica no se parecía en absoluto a su hermana. Iba a echarse a perder si eso pasaba. Aún así yo tampoco parecía ir vestida como normalmente lo hacía. Mis pantalones oscuros estaban totalmente rotos, no había apenas tela en éstos, a la vez que mi negra camiseta caída enseñaba gran parte de mi sujetador negro, también. Así si no decidía montarme con ninguno, daban por seguro que era una conductora.
Mi mente es inteligente. Desde luego que sí.
¿Por qué me reía ante tal afirmación?
Seré imbécil.
Kent vino corriendo hacia nosotras cuando nos vio. Y como lo vi la vez pasada estaba totalmente vestido de negro. Era un pequeño principiante a gótico. Lo bueno de todo es que Kent era guapísimo, y llamaba la atención de mitad de todas las mujeres que le rodeaban... Así le encontrábamos el simple sentido a que fuera el mayor mujeriego jamás conocido.
-¡Bienvenidos! -Gritó el “presentador” de aquel sitio. Siempre decía bienvenidos y se quedaba totalmente callado. Yo solo esperaba que no le pagaran por hacer esa mierda de entrada.
-Pensé que ya no ibais a venir y estaba agradeciéndole al cielo, a los dioses y a los ángeles sobre eso -dijo Kent. -Pero al parecer no les caigo muy bien.
Tina carcajeó mientras le daba totalmente la razón.
-¿Y qué? -Preguntó Bianca mirando a todas partes. -¿Cómo vamos esta vez? Porque tan solo he girado la cabeza y me he dado cuenta de cuantos coches corren hoy... Y puede verse que es un día especial también porque las chicas llevan cosas más cortas, enseñando gran parte de su trasero y sus pechos.
Kent se encogió de hombros y comenzó a redactar la lista:
-Bianca, tú irás con un amigo. Él normalmente corre pero no queda de los primeros, si no de los últimos -sonrió a la misma vez que Bianca levantaba las manos en señal de alegría. -Tina tú irás con el supuesto amigo ese de la otra vez, el que tiene nombre de marca de lavadora...
-Philip -dijo ella haciendo rodar los ojos. -Sí, iré con él.
-Neus, me ha costado dos putos riñones encontrarte una pareja, pero al final he decidido ponerte con William -dijo él, con voz extraña. Como si se estuviera lamentando. -No sé si es una buena opción, dado que es de los que más corren, pero es el más sensato.
Abrí la boca mientras miraba a todas partes, intentando encontrar su mirada. No vi sus ojos grises.
-Melania viene conmigo -terminó de decir Kent, haciendo que todas nosotras se giraren a mirarle boquiabiertas. -No comencéis a pegarme, ella no creo que se fíe de estos tíos y yo no me fio apenas de ninguno.
-Yo... -comenzó a decir Melania, justo cuando le puse una mano sobre su hombro y la calmé.
La pelirroja estaba totalmente roja, como si le hubieran echado un piropo o hubiese dado el mejor beso de su vida. Eso solo significaba lo mucho que Kent era para ella y sentí los latidos de su corazón palpitando a toda velocidad. Ella estaba enamorada de Kent desde que Tina se lo presentó, hacía ya muchos años. Sin embargo Kent era un hijo de puta. Él solo jugaba con las chicas, y a la hora de acostarse con Melania, no quiso hacerlo. Sabía que ella era virgen aparte de inexperta en esos temas, pero no sé que pasó y decidí no intentar indagar en ello. Todas sabíamos lo ocurrido, pero ninguna sabíamos como fue.
-Estoy de acuerdo -dictó Tina, la hermana de Melania. -Sólo sería capaz de dejarte a ti a mi hermana, así que espero que la trates bien y deja de acosarla.
Sonreí mientras miraba el marcador de las carreras. En dos horas empezaban. Iban a ser las peores dos horas de mi vida.

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