Pensé
que esta noche tendría unos preciosos sueños, pero en vez de eso
recibí lamentos durante toda la noche por parte de mi hermana.
Resulta que él no la había engañado, ni la había dejado ni tales
cosas como esas. Él, sencillamente, la trató mal. Aún no sé
porque pero por la manera en que mis padres me miraron supe que fue
por mi culpa. Sería por meterme con Ashley, o vete tú a saber... El
caso es que, si ese era el motivo por el que habían peleado, me daba
igual.
Eran
las diez de la mañana. No era capaz de dormir ni de levantarme.
Justo cuando me estaba poniendo las zapatillas de estar por casa,
alguien llamó a la puerta de mi habitación.
-Neus,
tenemos que hablar -dijo mi padre tras abrir la puerta.
Le
miré con los ojos entrecerrados y asentí.
-Si
no fuera porque eres mi padre pensaría que vas a cortar conmigo
-le respondí mientras bostezaba y me estiraba. -¿Qué pasa? ¿La
pareja feliz ya no es tan feliz?
Mi
padre anduvo hasta mí y se sentó a mi lado. Conocía esa
expresión... Iba a hablar sobre algo malo y temí por mí, por él y
por toda mi familia. Al parecer iba a sacar algún que otro tema
peligroso.
-Sé
que esto no es fácil para ti... El que las cosas cambien tan
repentinamente, Neus, pero tu hermana quiere ser feliz -comenzó
a decir. -Tienes que ser amable con las personas que están
vinculándose con ella, porque a la vez lo están haciendo con
nosotros... Tienes que ser capaz de entenderlo.
Resoplé
mientras llevaba mis manos a la cabeza.
-Yo
no he dicho que me sea difícil, es más, me da exactamente
-gruñí. -Lo que no quiero es que esa... espécimen comente con
mi vida como le convenga. Ella no me es nada, eso es cosa de Nicole y
vuestra, ¿de acuerdo? Que me deje en paz, que me ignore. No tengo
nada que ver con esa familia.
Él
me miró serio buscando las palabras exactas.
-Ese
es otro tema que quería hablar contigo, Neus... -dijo. -Ayer
me dijo Ashley que te vio con un chico, y dice que no estabais
simplemente intercambiando palabras... -tragó saliva sin saber como
explicarse.
-¿Y
qué? -Levanté una ceja.
-Neus...
-le interrumpí con un gruñido a la misma vez que me levantaba de la
cama.
-¿Sabes
qué? -Comencé a subir la voz mientras mi cerebro iba a toda
velocidad. -No tengo trece años, ¿vale? No soy tan estúpida. No
voy a volver a hacer lo mismo que antes, ¿de acuerdo? Dejadme en
paz, y preocuparos por mi hermana. Es ella la pequeña, ¿no? Pues
bien, haced como que lo es y dejadme de tratar como un puto parásito.
Corrí
hacia fuera y di un gran portazo, sabiendo que mi padre estaba aún
dentro sintiéndose como una gran mierda.
Tanto
como Bianca y yo no queríamos volver a las carreras, pero Tina
estaba deseando que nosotras fuésemos con ella. Kent, sin embargo,
solo gruñía de vez en cuando. Él tampoco estaba feliz con ese
cambio de planes en nuestra agenda. Al principio de verano me
imaginaba una vida como otra cualquiera, aburrida en todos los
sentidos. Lo mejor de todo -por favor, esto es una gran ironía-, es
que era la gran carrera del año. Es decir, la que se celebraba cada
año con todos los conductores que habían estado desde el principio.
Que cursilada, por favor.
-Conmigo
no contéis para que os lleve -dijo Kent malhumorado. -Estoy
harto de que si os metéis en líos sea yo el que tenga que salvaros
el culo, dado que estoy a vuestro cargo.
-¿Qué
dices imbécil? Somos bastantes mayorcitas para cuidarnos por sí
solas -refunfuñó Bianca mientras se sentaba en el suelo del
centro comercial. -Pero no es por eso, es que ya lo pasé bastante
mal la otra vez que fuimos. No me quiero imaginar vivir de nuevo lo
de Neus, lo siento pero no.
Me
incliné hacia atrás, justo donde Kent estaba y resoplé.
-Por
mí no os preocupéis. Si queréis que vaya iré -les dije. Kent
giró la cabeza hacia mí tan rápido que pensé que se le había
torcido el cuello, haciéndose daño. -Por Dios, no empieces a
ponerte histérico.
-¡¿Cómo
no quieres que me ponga histérico?! -Gritó en mitad del centro
comercial, haciendo que yo pusiera una mano sobre mi frente tapando
mi rostro. -Casi te matas, Neus, joder. ¿Es qué no te das cuenta
del peligro cuando lo tienes justo en tu puta cara? Deja de hacer la
gilipollas. Me estoy cansando de este juego en que todas pretendéis
mostrar algo.
-Deja
de ponerte como el mejor amigo energúmeno, haznos el favor -le
dije algo mosqueada.
-Iré
-dijo Bianca moviendo la cabeza. -Porque si Kent no piensa
cuidarte tendré que hacerlo yo. Madre mía, nunca pensé que fuera
la madre de este grupo, en serio... Que pena damos.
-También
vendrá mi hermana -informó Tina mirando a Kent. -Eso quiere
decir que no te vas a acercar a ella, acaso que sea a diez metros de
distancia. No la mires, no la huelas...
-¿Tengo
pinta de perro? -Estaba impresionado.
-Pues
sí, por eso mismo lo digo -le respondió mientras reía. -Es
la primera vez que Melania deja al lado su timidez y la vergüenza y
decide salir por ahí, así que voy a aprovechar.
Kent
enseñó los pulgares hacia arriba, y volvió a mirarme.
-Voy
a cuidarte -soltó. -Así que no te separes de mí en todas
las carreras, ¿de acuerdo? Yo decidiré con quien vas y con quién
no.
Rodé
los ojos antes de tirarme encima de él a abrazarlo. Cuanto quería a
este hombre y lo mucho que le admiraba. Era como mi hermano mayor,
como un pesado hermano mayor.
Y
estamos de vuelta a las carreras. La última vez íbamos vestidas de
una manera diferente de la que ahora llevábamos. Bianca tenía una
blusa blanca donde se transparentaba el blanco sujetador, a juego con
unos pantalones cortos blancos. Con tan solo verla temblaba de frío,
y eso que estábamos en pleno verano. Tina llevaba una camiseta verde
atada al cuello, con unos pantalones que realmente parecían bragas
-cosa que no le dije-. Melania, gracias a Dios, iba más normalita:
unos vaqueros claros con una camiseta naranja. Sonreí ampliamente al
saber que esta chica no se parecía en absoluto a su hermana. Iba a
echarse a perder si eso pasaba. Aún así yo tampoco parecía ir
vestida como normalmente lo hacía. Mis pantalones oscuros estaban
totalmente rotos, no había apenas tela en éstos, a la vez que mi
negra camiseta caída enseñaba gran parte de mi sujetador negro,
también. Así si no decidía montarme con ninguno, daban por seguro
que era una conductora.
Mi
mente es inteligente. Desde luego que sí.
¿Por
qué me reía ante tal afirmación?
Seré
imbécil.
Kent
vino corriendo hacia nosotras cuando nos vio. Y como lo vi la vez
pasada estaba totalmente vestido de negro. Era un pequeño
principiante a gótico. Lo bueno de todo es que Kent era guapísimo,
y llamaba la atención de mitad de todas las mujeres que le
rodeaban... Así le encontrábamos el simple sentido a que fuera el
mayor mujeriego jamás conocido.
-¡Bienvenidos!
-Gritó el “presentador” de aquel sitio. Siempre decía
bienvenidos y se quedaba totalmente callado. Yo solo esperaba que no
le pagaran por hacer esa mierda de entrada.
-Pensé
que ya no ibais a venir y estaba agradeciéndole al cielo, a los
dioses y a los ángeles sobre eso -dijo Kent. -Pero al parecer
no les caigo muy bien.
Tina
carcajeó mientras le daba totalmente la razón.
-¿Y
qué? -Preguntó Bianca mirando a todas partes. -¿Cómo vamos
esta vez? Porque tan solo he girado la cabeza y me he dado cuenta de
cuantos coches corren hoy... Y puede verse que es un día especial
también porque las chicas llevan cosas más cortas, enseñando gran
parte de su trasero y sus pechos.
Kent
se encogió de hombros y comenzó a redactar la lista:
-Bianca,
tú irás con un amigo. Él normalmente corre pero no queda de los
primeros, si no de los últimos -sonrió a la misma vez que
Bianca levantaba las manos en señal de alegría. -Tina tú irás
con el supuesto amigo ese de la otra vez, el que tiene nombre de
marca de lavadora...
-Philip
-dijo ella haciendo rodar los ojos. -Sí, iré con él.
-Neus,
me ha costado dos putos riñones encontrarte una pareja, pero al
final he decidido ponerte con William -dijo él, con voz extraña.
Como si se estuviera lamentando. -No sé si es una buena opción,
dado que es de los que más corren, pero es el más sensato.
Abrí
la boca mientras miraba a todas partes, intentando encontrar su
mirada. No vi sus ojos grises.
-Melania
viene conmigo -terminó de decir Kent, haciendo que todas
nosotras se giraren a mirarle boquiabiertas. -No comencéis a
pegarme, ella no creo que se fíe de estos tíos y yo no me fio
apenas de ninguno.
-Yo...
-comenzó a decir Melania, justo cuando le puse una mano sobre su
hombro y la calmé.
La
pelirroja estaba totalmente roja, como si le hubieran echado un
piropo o hubiese dado el mejor beso de su vida. Eso solo significaba
lo mucho que Kent era para ella y sentí los latidos de su corazón
palpitando a toda velocidad. Ella estaba enamorada de Kent desde que
Tina se lo presentó, hacía ya muchos años. Sin embargo Kent era un
hijo de puta. Él solo jugaba con las chicas, y a la hora de
acostarse con Melania, no quiso hacerlo. Sabía que ella era virgen
aparte de inexperta en esos temas, pero no sé que pasó y decidí no
intentar indagar en ello. Todas sabíamos lo ocurrido, pero ninguna
sabíamos como fue.
-Estoy
de acuerdo -dictó Tina, la hermana de Melania. -Sólo sería
capaz de dejarte a ti a mi hermana, así que espero que la trates
bien y deja de acosarla.
Sonreí
mientras miraba el marcador de las carreras. En dos horas empezaban.
Iban a ser las peores dos horas de mi vida.
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