La
estrepitosa música no dejaba de bombear contra los enormes
altavoces. Me reí por no llorar. Todas las personas presentes en las
carreras estaban interesados en meterse manos, y los otros pocos -que
claramente eran la minoría-, charlaban entre ellos, sobre quien
estaría en primer lugar. Sin meditar las cosas me encaminé hacia la
enorme pizarra que contenía todos los nombres de los conductores.
Allí estaban las apuestas.
Bianca
frunció el ceño.
-¿Se
puede saber cómo es que Kent es tan tonto? Está de nuevo
persiguiendo a Melania, y la pobre muchacha sufre con él... Está
enamorada perdidamente.
-A
mi hermana siempre le ha gustado -dijo Tina torciendo la boca.
-No sé como demonios está enamorada de él, sabiendo que sólo
quiere jugar.
Me
di la vuelta, ignorando la pizarra y yendo hacia ellas de nuevo.
-No
podéis negar que Kent tiene su encanto -dije encogiéndome de
hombros. -Si no fuera porque sé como es y porque le miro de otra
manera, podría decir que también estaría como Melania.
-Eso
no me lo esperaba -una voz a mis espaldas me sobresaltó. Me di
la vuelta rápidamente para empujar a esa persona de mí.
Ni
siquiera me había dado cuenta de quien era hasta que vi sus ojos
grises. Se estaba burlando de mi acción. Rodé los ojos y volví a
darme la vuelta, mientras Tina saludaba a alguien muy lejos de ella
y, rápidamente, echó a correr mientras movía la mano.
-¿Se
puede saber por qué me ha tocado contigo? -Le pregunté a
William mientras me giraba a verlo. -Es cosa tuya, ¿verdad? Como
no...
Bianca
nos miró para luego resoplar y despedirse de mí con un apretón de
mano.
-Creo
que no te he felicitado -cambió de tema. Aunque ni siquiera
sabía a que se refería. -Pero prefería esos pantalones
-señaló hacia una chica, quién tenía unos blancos pantalones
cortos, parecidos a un culot dicho en francés.
-Tú
eres un pervertido -le clavé mi dedo índice en su pecho y moví
mi pelo a un lado mientras miraba el marcador. Faltaba una hora
aún... Dios mío, esto se me hacía eterno.
Él
me rodeó el cuello con su brazo izquierdo y comenzó a andar
tirándome hacia él. Mientras andábamos por todo aquel caos de
personas bebidas, y haciendo como que estaban en un prostíbulo, me
di cuenta de lo imperfecto que era aquel sitio. No creáis que estar
en un sitio desconocido, del que te hablan muy bien, sea perfecto. Es
más, prefería estar viendo ahora mismo una película a estar aquí
pelándome de frío.
-¡William!
-Gritó un chico rubio de ojos oscuros, yendo hacia él. En realidad
venía hacia nosotros, porque estaba justo al lado de él, arropada
por su brazo. -Las apuestas han subido.
-No
es nuevo -Will sonrió arrogante antes de dirigir su mirada hacia
mí, y luego hacia su amigo. Alzó un brazo y señaló hacia el
chico. -Él es Brad. Brad ella es Neus.
Brad
abrió la boca y sonrió ampliamente, asintiendo poco a poco. Aquel
chico me miraba como si hubiera descubierto un mundo nuevo y tendió
su mano hacia mí.
-Así
que tú eres la famosa Neus -sonrió mientras le daba la mano.
-¿Famosa?
-Le pregunté mientras William tiraba de mí y fulminaba a Brad. -Aún
así encantada de conocerte. No suelo conocer a más chicos que mi
mejor amigo, pero siempre puedo cambiar -sonreí.
Brad
agradeció mi intervención.
-Yo
siempre podré ser un mejor amigo -terció Brad haciendo una
mueca graciosa. -Espero que esta segunda vez te sea un poco más
leve. Nos asustaste.
Ladeé
la cabeza y me deshice del hombro de William porque no dejaba de
ponerme nerviosa. Su presencia no le hacía ningún bien a mis
sentimientos, así que prefería dejarlo pasar.
-Tranquilo
-dije. -Sobreviviré.
Si
alguien me dijera hace un mes que iba a estar aquí en unas carreras
de coches, haciendo de acompañante, le hubiera dicho que era un
jodido mentiroso de mierda. Estaba apoyada sobre el maletero a la
misma vez que todas las chicas, a mi lado, lo hacían. Tan solo
faltaban diez minutos para poder meternos en el coche, y otros diez
minutos para que la chica que daba la salida se pusiera a dar el
pregón. Suspiré mirando a ambos lados. La única chica conocida que
estaba a mi lado era Melania, que estaba, claramente, nerviosa
apoyada en el coche de Kent.
-¡Chicas!
-Gritó la voz del presentador. Voz que conocía ya perfectamente
bien, dado que se dedicaba a decir bienvenido cada dos por tres.
-¡Hoy es el mejor aniversario de todos! ¡Hoy hay más
conductores como nunca antes! ¡Hoy vamos a poder disfrutar de unas
carreras jodidamente mortales! -Y eso era lo que me daba
realmente miedo.
Mordí
mi labio inferior mientras oía la voz del presentador de fondo. Miré
directamente a Melania, para que esta se percatase de mi presencia. Y
lo conseguí.
-Tranquila
-le susurré lo bastante alto como para que ella lo escuchase.
-Relájate y confía en Kent. Si él ve el peligro se percatará.
Puedes respirar, Mel.
Ella
asintió de manera violenta.
-Gracias
-logró responder con una pequeña sonrisa.
Me
metí en el coche a la misma vez que todas las chicas. Dios mío,
estas chicas y yo hacíamos todo al mismo tiempo, y eso me inquietaba
bastante. ¿Si empezábamos todas juntas significaba que podíamos
acabar todas muertas? Me reí ante mi pensamiento y logré sentarme
como una persona normal antes de que Will se pusiera a gritarme;
aunque este estaba demasiado ocupado con los mecanismos de su coche.
-¿Qué
estás haciendo? -Le pregunté cuando él levantó la cabeza de
golpe, dirigiendo su mirada hacia mí. En ese preciso instante di por
sentado que no se había dado cuenta de mi presencia.
-Poniendo
todo en marcha -respondió sin más, volviendo la mirada hacia
abajo mientras tocaba mil cosas. -Ponte recta. Relaja la espalda y
agárrate al respaldo.
-¿Y
de qué sirve si no tengo cinturón? -Pregunté haciendo caso a
sus palabras.
-Si
tensas la espalda, en una sacudida puede resultar bastante
perjudicada. Si te agarras puedes librarte de los golpes más
dolorosos. Ah, y ten los pies hacia atrás. Si chocamos contra algo
podrías acabar sin piernas. Tú decides, ratita.
Con
cabreo atendí a sus explicaciones e hice lo que él me pidió. Solo
rezaba de que los acompañantes de mis amigas le hubieran estado
diciendo lo mismo, o mejor. Solo esperaba salir viva de aquí, junto
a ellas. Kent debería de estar acostumbrado pero tampoco me hacía a
la idea de que resultase herido.
-Ten
cuidado, ¿vale? -Mi voz tembló de manera inconsciente.
Will
me miró enarcando las cejas y esbozó una sonrisa.
-No
dejaré que te pase nada, Neus -respondió. -No soy tan
idiota. Nadie ha salido herido de mi coche, así que no serás la
primera, ratita.
-No...
No lo digo por mí. Simplemente ten cuidado -dije apretando los
ojos, sabiendo que la chica ya estaba poniéndose en posición. Esta
era una enorme putada. Ni siquiera hacía un día que me había
quitado la venda, y ya estaba metiéndome en otro lío. Y encima era
tan tonta como para preocuparme por Will.
-Escúchame
-susurró a mi lado. -No nos va a pasar nada, Neus.
Ni
siquiera había pasado un minuto cuando el coche salió disparado por
la carretera. Los músculos de William se tensaban bajo su camiseta
negra de manga corta. Este tan solo tenía una mano en el volante,
pues la otra estaba moviéndose de un lado a otro, dándole a todo
tipo de mecanismos que contenía el coche. Ni siquiera grité cuando
noté un coche intentando desviarnos del camino. Rechiné los dientes
sabiendo que ese era Patrick. Podría distinguir su coche y su manera
de conducir desde cualquier ángulo.
-Ese
cabrón intenta echarnos -Will arqueó la espalda y señaló
hacia atrás. -Dime si hay alguien detrás nuestra.
No
dude ni un segundo en darme la vuelta y saber que no había nadie.
Que estaban todos al otro lado del camino, y le negué con la cabeza,
intentando no gritar o echarme a llorar por la presión del momento.
El
coche frenó en seco.
Ni
siquiera duró dos segundos cuando volvió a ponerlo en marcha,
dejando a Patrick detrás nuestra, impresionado. Me reí en voz alta
mientras intentaba entender la situación... Él había frenado en
seco para que Patrick no pudiera seguir metiéndose en nuestro
camino, y éste al vez que había parado en seco, pensó que nos
había ocurrido algo; por lo que paró también. Siendo sincera esto
era la hostia, aunque realmente no sé si podría acostumbrarme a
esto.
-Will,
¡¿adónde hay que llegar?! -Tragué saliva sintiendo el aire en
mi rostro.
-Ratita,
respira, que vamos bien -respondió él mientras tensaba la
mandíbula al percatase que otro coche estaba de nuevo sobre
nosotros. Dios mío, esto era lo peor del mundo.
Will
comenzó a adelantar a los pocos coches que se hallaban delante de
nosotros y sentí la fatiga que la otra vez sentí. El puto impacto
de saber que estaba básicamente volando sobre mi asiento, o
sencillamente, estaba mareada. Cerré los ojos, apretándolos contra
sí mismos, sabiendo que tarde o temprano esto terminaría.
¿Bien
o mal?
No
lo sabía.
Will
cogió mi mano y la puso sobre el control de mandos. Abrí los ojos
de golpe y su sonrisa se ensanchó de manera casi automática,
mientras el coche daba una sacudida hasta acabar parados. No sabía
que había ocurrido y miré por mi ventanilla dándome cuenta de la
bandera blanca y negra que ondeaba por el viento...
¿Habíamos
ganado?
William
salió rápidamente del coche para luego abrir mi puerta y cogerme en
brazos. Él, sin apenas esfuerzo, agarró mis piernas de forma casi
instantánea, pasó cada una de éstas por su hombro hasta quedarme
sentada sobre sus hombros. Miles de gritos se oían por todas partes,
vitoreando. Sonreí de forma inmediata al saber que en efecto
habíamos ganado, bueno, Will lo había hecho. Y puse mis manos sobre
el pelo de éste, contenta.
Y
cuando miré a los lejos, vi paradas a Tina, Bianca y a Melania junto
a Kent.
Y
mi mirada fue a parar lejos de aquí... A una ambulancia, donde tres
chicas comenzaron a ser atendidas.
¿De
verdad esto merecía aquél sacrificio?
No hay comentarios:
Publicar un comentario