jueves, 12 de septiembre de 2013

Frena - 8

-¡¿Pero qué le ha pasado a este coche?! -Pregunté con los ojos abiertos. Ante mí había un coche gris, totalmente abollado por todas partes con la luna rota. Parecía que un tractor había pasado sobre él.
Tina y Bianca se encogieron de hombros, al mismo tiempo que Melania se nos quedaba mirando. Kent y William se miraron entre sí para poder explicarse. Pero antes de que ninguno hablase, Brad vino hacia nosotros. Este chico era la mejor persona que había podido conocer aquí: en las carreras.
-Es mío -dijo con una sonrisa mientras se paraba a saludarme con dos besos. Dos besos que fueron interrumpidos por Will, que lo había separado de mí, como cuán león quiere a su leona.
-¿Y qué le ha pasado? -Le pregunté interesada, mientras le dirigía una mirada a Will de egocentrismo. Este era el mundo de él y quería saber más de él. Interesarme por esto no era malo, ¿verdad? Pues eso.
-Alguien arremetió contra él hace un año -respondió Brad mientras miraba a su coche. -Pensarían que yo iba dentro, y al final el chico que iba en él acabó muriendo. Por mi culpa -dijo mientras se tocaba la mano izquierda con la derecha.
Le puse un brazo en su espalda y negué con la cabeza, y antes de que pudiera consolarlo Will me había separado de él. Este chico estaba obsesionado, eh. Al final no me dejaría acercarme a ningún hombre del sexo opuesto. Solo a Kent, porque era mi mejor amigo, y a los gays. Aparte de mi padre, mis primos y... los demás que habían pasado la inspección de Will.
-Mira que te pones pesado -repliqué a su lado. Él besó mi mejilla, pero no cambié de idea por mucho que quisiera de nuevo sus besos. -No me sirve. Brad mola. No tiene culpa de que estés como una cabra.
Tina se abrió paso hacia nosotros dos y se cruzó de brazos.
-Bianca y yo tenemos que hablar contigo -susurró. Parecía un problema serio, cosa que me asustaba, dado que ellas nunca se ponían así. Miré a Will, que mantenía el rostro confuso.
-Claro... -logré decir antes de partir junto a ella.
Bianca ya nos esperaba fuera de los baños portátiles. Yo sin saber que pasaba me fui con ellas, porque si alguien les había hecho algo que escapasen cuanto antes, porque iban a acabar muertos en algún río. Gracias a mí, claro.
-¿Qué ha pasado? -Pregunté nerviosa a la misma vez que nos metíamos todas en un baño portátil. -¿Les ha pasado algo? ¿Quién ha sido? ¡¿Tengo que llevar la moto-sierra?!
Bianca levantó la mano para luego buscar algo en su bolsillo, que le tardó bastante tiempo encontrar porque se tiró como dos minutos mirando a su bolso con rabia. Alcé la ceja cuando me lo tendió y miré la pequeña caja.
-¡¿Prueba de embarazo?! -Chillé abriendo al boca. -¡¿Estás embarazada?! ¡¿Cuándo?! ¡¿Cómo?! Bueno, cómo no, sé como se hacen, pero... ¡¿Quién ha sido?!
-No es mío -dijo Bianca pacientemente. Miré directamente a Tina.
-Mío tampoco es -contestó.
-¡¿Es de Melania?! -Abrí la boca impresionada.
-¡No es de nadie, Neus! -Exclamó Tina ladeando la cabeza. -No es de nadie... aún. Es para ti -me quedé totalmente callada esperando que esto fuera alguna broma. -Neus tu tripa se está hinchando, tanto como tus pies. Ya has vomitado como tres veces desde que estamos juntas... ¿Cuántas veces habrás vomitado sin haber estado con nosotras?
Mis ojos eran órbitas cuando sentí mi sangre calentarse. ¡Ellas... Ellas pensaban que estaba embarazada!
Les quité el cacharro, y me crucé de brazos.
-Iros, que haré la prueba -les dije enfadada. -Y cuando veáis que da negativo, ya os haré yo alguna putada. ¡Anda, venga, iros! -Les eché, prácticamente del baño.
Encima habían tenido la decencia de decirme que estaba gorda indirectamente. ¡Caraduras!
[Narrador omnisciente]
Hoy había más de una carrera. Para ser exactos, serían tres. Will se pasó la mano por el pelo antes de darse cuenta de que Kent le estaba hablando, y en voz muy alta.
-¿En qué mundo estás, tío? -Preguntó Kent, alzando una ceja. Melania estaba a su lado, guardando silencio.
Will suspiró, cansado.
-No sé en que me estoy metiendo, Kent -dijo Will apenado. -Quiero dejar toda esta mierda, pero sé que no puedo. Estoy metido totalmente en esto. Sabía que al final me arrepentiría, pero por ese entonces no tenía nada por lo que quedarme aquí.
Kent le dio una palmada en la espalda y habló con voz tranquila:
-Podías contárselo -opinó. -Neus no es tonta. Sabe que la vida es algo más que quejas, y que es normal que por ese entonces hicieras cosas de las cuales ahora te arrepientes. Pero... no te entiendo. ¿Por qué estás preocupado justamente hoy?
Will movió la cabeza a ambos lados dejando ver una sonrisa ladina.
-Las carreras no es algo que mantengamos en secreto -comenzó a decir Will. -En verdad todo el mundo lo sabe. Pero no tiene ni puta idea de las drogas que mantenemos aquí... hasta que recibí la visita de uno de ellos... -comenzó a señalar hacia arriba.
-¿Ellos? -Preguntó Kent, frunciendo las cejas. -¿A quiénes te refieres, Will?
-Los hijos de puta que nos vendían la droga -dijo Will. -Necesitaba más dinero; y más dinero significaba tener que trabajar duro y... ¿quién contrataría a alguien como yo? Trabajo en un puñetero local -suspiró. -Necesitaba más... y más... y luego ya acabé siendo uno de los mayores cabrones que hay aquí.
Kent alzó la cabeza hacia él confundido.
-Pero les comprabas la droga a ellos... -comenzó a decir Kent, antes de que Will lo interrumpiese.
-Nos la vendía por un precio bastante justo -dijo Will. -Debíamos darle una parte a ellos, por ser quienes la encontraban... pero subimos demasiado el precio. Nosotros ganábamos más que ellos.
-Y se enteraron -dio por sentado Kent.
Will asintió.
-¿Y qué piensas hacer? -Preguntó Kent.
-Tengo que irme.
Kent lo miró boquiabierto por unos segundos eternos. Melania ni siquiera se había enterado de nada, mantenía su mirada fija en un grupo de chicos.
-¿Y qué pasa con Neus? -Preguntó.
Will lo miró fijamente.
-Ella estará mejor sin mí.

[Fin de la narración omnisciente]

-¡Vamos, míralo! -Ordené a Bianca, que sostenía el test. Comenzaba a impacientarme, y esto no era buen resultado. Antes estaba segura de no estar embarazada y ahora, de buenas a primeras, estaba histérica. Como si me preocupase aquello...
Bianca fijó la mirada en el cacharro y tragó saliva.
-Da positivo -dijo con los ojos abiertos. -Estás embarazada, Neus.
-No... No. No. No. No. No -repetí sin parar mientras caminaba hacia atrás, chocándome con la puerta. El plástico de ésta me hizo estremecer al sentirlo adquiriéndose a mi espalda. -Por favor, no... -comencé a llorar mientras caía al suelo, y abrazaba mis piernas. -Esto no puede estar pasándome a mí... No. No.
Ellas corrieron hacia mí y se agacharon abrazándome y dándome calor.
-Este no es el fin del mundo, Neus -susurró Tina sobre mi frente, abrazándome.
-Tienes que contárselo a Will -propuso Bianca en mi oído, pero hablando alto y claro.
Eso sería lo más difícil. ¿Cómo iba a explicarles esto a todos...? Dios mío.


No hay comentarios:

Publicar un comentario