-¡¿Pero
qué le ha pasado a este coche?! -Pregunté con los ojos
abiertos. Ante mí había un coche gris, totalmente abollado por
todas partes con la luna rota. Parecía que un tractor había pasado
sobre él.
Tina
y Bianca se encogieron de hombros, al mismo tiempo que Melania se nos
quedaba mirando. Kent y William se miraron entre sí para poder
explicarse. Pero antes de que ninguno hablase, Brad vino hacia
nosotros. Este chico era la mejor persona que había podido conocer
aquí: en las carreras.
-Es
mío -dijo con una sonrisa mientras se paraba a saludarme con dos
besos. Dos besos que fueron interrumpidos por Will, que lo había
separado de mí, como cuán león quiere a su leona.
-¿Y
qué le ha pasado? -Le pregunté interesada, mientras le dirigía
una mirada a Will de egocentrismo. Este era el mundo de él y quería
saber más de él. Interesarme por esto no era malo, ¿verdad? Pues
eso.
-Alguien
arremetió contra él hace un año -respondió Brad mientras
miraba a su coche. -Pensarían que yo iba dentro, y al final el
chico que iba en él acabó muriendo. Por mi culpa -dijo mientras
se tocaba la mano izquierda con la derecha.
Le
puse un brazo en su espalda y negué con la cabeza, y antes de que
pudiera consolarlo Will me había separado de él. Este chico estaba
obsesionado, eh. Al final no me dejaría acercarme a ningún hombre
del sexo opuesto. Solo a Kent, porque era mi mejor amigo, y a los
gays. Aparte de mi padre, mis primos y... los demás que habían
pasado la inspección de Will.
-Mira
que te pones pesado -repliqué a su lado. Él besó mi mejilla,
pero no cambié de idea por mucho que quisiera de nuevo sus besos.
-No me sirve. Brad mola. No tiene culpa de que estés como una
cabra.
Tina
se abrió paso hacia nosotros dos y se cruzó de brazos.
-Bianca
y yo tenemos que hablar contigo -susurró. Parecía un problema
serio, cosa que me asustaba, dado que ellas nunca se ponían así.
Miré a Will, que mantenía el rostro confuso.
-Claro...
-logré decir antes de partir junto a ella.
Bianca
ya nos esperaba fuera de los baños portátiles. Yo sin saber que
pasaba me fui con ellas, porque si alguien les había hecho algo que
escapasen cuanto antes, porque iban a acabar muertos en algún río.
Gracias a mí, claro.
-¿Qué
ha pasado? -Pregunté nerviosa a la misma vez que nos metíamos
todas en un baño portátil. -¿Les ha pasado algo? ¿Quién ha
sido? ¡¿Tengo que llevar la moto-sierra?!
Bianca
levantó la mano para luego buscar algo en su bolsillo, que le tardó
bastante tiempo encontrar porque se tiró como dos minutos mirando a
su bolso con rabia. Alcé la ceja cuando me lo tendió y miré la
pequeña caja.
-¡¿Prueba
de embarazo?! -Chillé abriendo al boca. -¡¿Estás
embarazada?! ¡¿Cuándo?! ¡¿Cómo?! Bueno, cómo no, sé como se
hacen, pero... ¡¿Quién ha sido?!
-No
es mío -dijo Bianca pacientemente. Miré directamente a Tina.
-Mío
tampoco es -contestó.
-¡¿Es
de Melania?! -Abrí la boca impresionada.
-¡No
es de nadie, Neus! -Exclamó Tina ladeando la cabeza. -No es
de nadie... aún. Es para ti -me quedé totalmente callada
esperando que esto fuera alguna broma. -Neus tu tripa se está
hinchando, tanto como tus pies. Ya has vomitado como tres veces desde
que estamos juntas... ¿Cuántas veces habrás vomitado sin haber
estado con nosotras?
Mis
ojos eran órbitas cuando sentí mi sangre calentarse. ¡Ellas...
Ellas pensaban que estaba embarazada!
Les
quité el cacharro, y me crucé de brazos.
-Iros,
que haré la prueba -les dije enfadada. -Y cuando veáis que
da negativo, ya os haré yo alguna putada. ¡Anda, venga, iros!
-Les eché, prácticamente del baño.
Encima
habían tenido la decencia de decirme que estaba gorda
indirectamente. ¡Caraduras!
[Narrador
omnisciente]
Hoy
había más de una carrera. Para ser exactos, serían tres. Will se
pasó la mano por el pelo antes de darse cuenta de que Kent le estaba
hablando, y en voz muy alta.
-¿En
qué mundo estás, tío? -Preguntó Kent, alzando una ceja.
Melania estaba a su lado, guardando silencio.
Will
suspiró, cansado.
-No
sé en que me estoy metiendo, Kent -dijo Will apenado. -Quiero
dejar toda esta mierda, pero sé que no puedo. Estoy metido
totalmente en esto. Sabía que al final me arrepentiría, pero por
ese entonces no tenía nada por lo que quedarme aquí.
Kent
le dio una palmada en la espalda y habló con voz tranquila:
-Podías
contárselo -opinó. -Neus no es tonta. Sabe que la vida es
algo más que quejas, y que es normal que por ese entonces hicieras
cosas de las cuales ahora te arrepientes. Pero... no te entiendo.
¿Por qué estás preocupado justamente hoy?
Will
movió la cabeza a ambos lados dejando ver una sonrisa ladina.
-Las
carreras no es algo que mantengamos en secreto -comenzó a decir
Will. -En verdad todo el mundo lo sabe. Pero no tiene ni puta idea
de las drogas que mantenemos aquí... hasta que recibí la visita de
uno de ellos... -comenzó a señalar hacia arriba.
-¿Ellos?
-Preguntó Kent, frunciendo las cejas. -¿A quiénes te refieres,
Will?
-Los
hijos de puta que nos vendían la droga -dijo Will. -Necesitaba
más dinero; y más dinero significaba tener que trabajar duro y...
¿quién contrataría a alguien como yo? Trabajo en un puñetero
local -suspiró. -Necesitaba más... y más... y luego ya
acabé siendo uno de los mayores cabrones que hay aquí.
Kent
alzó la cabeza hacia él confundido.
-Pero
les comprabas la droga a ellos... -comenzó a decir Kent, antes
de que Will lo interrumpiese.
-Nos
la vendía por un precio bastante justo -dijo Will. -Debíamos
darle una parte a ellos, por ser quienes la encontraban... pero
subimos demasiado el precio. Nosotros ganábamos más que ellos.
-Y
se enteraron -dio por sentado Kent.
Will
asintió.
-¿Y
qué piensas hacer? -Preguntó Kent.
-Tengo
que irme.
Kent
lo miró boquiabierto por unos segundos eternos. Melania ni siquiera
se había enterado de nada, mantenía su mirada fija en un grupo de
chicos.
-¿Y
qué pasa con Neus? -Preguntó.
Will
lo miró fijamente.
-Ella
estará mejor sin mí.
[Fin
de la narración omnisciente]
-¡Vamos,
míralo! -Ordené a Bianca, que sostenía el test. Comenzaba a
impacientarme, y esto no era buen resultado. Antes estaba segura de
no estar embarazada y ahora, de buenas a primeras, estaba histérica.
Como si me preocupase aquello...
Bianca
fijó la mirada en el cacharro y tragó saliva.
-Da
positivo -dijo con los ojos abiertos. -Estás embarazada,
Neus.
-No...
No. No. No. No. No -repetí sin parar mientras caminaba hacia
atrás, chocándome con la puerta. El plástico de ésta me hizo
estremecer al sentirlo adquiriéndose a mi espalda. -Por favor,
no... -comencé a llorar mientras caía al suelo, y abrazaba mis
piernas. -Esto no puede estar pasándome a mí... No. No.
Ellas
corrieron hacia mí y se agacharon abrazándome y dándome calor.
-Este
no es el fin del mundo, Neus -susurró Tina sobre mi frente,
abrazándome.
-Tienes
que contárselo a Will -propuso Bianca en mi oído, pero hablando
alto y claro.
Eso
sería lo más difícil. ¿Cómo iba a explicarles esto a todos...?
Dios mío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario